José Vicente Asuar es uno de los músicos electrónicos más importantes de Sudamérica: es el inventor del primer computador dedicado exclusivamente a la música en Chile (COMDASUAR), y además construyó, en 1958, en la UC, el primer Estudio de Música Electrónica de Latinoamérica. Este compositor e ingeniero es dueño de una obra aplaudida, respetada y editada fuera de estas fronteras. Vive retirado en las afueras de Santiago y hoy se reedita la totalidad de su obra electroacústica, mientras que el festival de música AI.MAAKO lo tendrá como invitado de honor. The Clinic conversó con este pilar fundamental del desarrollo musical chileno que curiosamente no ha figurado ni por casualidad en la discusión del premio nacional de música, siendo que lo merece sobradamente.

Usted inventó -en 1978- el primer computador en Chile dedicado exclusivamente a generar e interpretar música [COMDASUAR]. Dice usted que es único en su género, podría hablarnos de él, de cómo surgió.

-En esa época los sintetizadores musicales eran de tecnología analógica. El COMDASUAR es de tecnología híbrida: parte analógica y parte digital operada a través de un microprocesador. Podía obtener seis voces simultáneamente, cada una con su propio timbre y grabada en memoria. Además, también posibilitaba la creación musical a través de programas de juegos musicales o probabilísticos. La idea surgió cuando llegaron a Chile los primeros microprocesadores INTEL y MOTOROLA. Pasé un tiempo estudiando esta materia y creo que el COMDASUAR fue una de las primeras aplicaciones que se hizo en Chile del microprocesador INTEL 8080.

COMDASUAR lo instala como pionero de la música electrónica en Chile y Sudamérica, pero también como un visionario de la inteligencia artificial; de hecho es un artefacto que puede tomar decisiones independientemente del hombre. ¿Cómo piensa usted la relación entre música, máquina y hombre (intérprete/creador)?
-Es una relación que hay que emprender. Como todo en este mundo, puede ser una herramienta de dos filos.

¿A qué se refiere?
-Esta relación nos puede llevar a regiones sublimes en la creación y goce musical, especialmente cuando se construyan interfases entre máquina y cerebro. Pero también nos puede llevar a un embrutecimiento generalizado si se la usa como droga o pantalla de ocultamiento de la realidad.

Usted es ingeniero y compositor, ¿su incesante dedicación a la música computacional podría ser porque parece ser el medio ideal para la conexión de esos dos mundos?
-En toda la historia, música y matemáticas han estado relacionadas. La forma de pensar de un músico y de un matemático se asemeja mucho en ciertas zonas de orden y decisión. La computación ayuda mucho al matemático. ¿Por qué no al músico?

La música de cámara que usted también compone, ¿la piensa desde una perspectiva electrónica o se trata de otra experiencia composicional muy distinta?
-En el nivel más elevado pienso qué es lo que quiero decir. Luego, qué puedo hacer para expresarlo y finalmente cómo lo voy a hacer. Obviamente la música instrumental la pienso en función de los instrumentos que uso.

NATURALEZA Y TECNOLOGÍA

¿Cuál es su relación con la música popular? En su LP Música Electrónica hay una tonada, un tango, un charlestón…
-La música popular es la raíz de donde debería nacer toda expresión musical. Sin embargo, últimamente han nacido expresiones musicales a partir de otros elementos: filosóficos o tecnológicos, por ejemplo. En algunas grabaciones he desarrollado música popular “compuesta” o “arreglada” por el computador para mostrar que la tecnología no es un mundo ajeno a la naturaleza del ser humano. Puede cumplir adecuadamente las funciones rituales y espirituales propias de la música popular.

Cuando la computadora interpreta obras de Debussy, Bach o Manuel de Falla, como sucede en su LP El computador virtuoso, ¿siente que hay un ejercicio de desacralización de la interpretación de música tradicional? tomando en cuenta que se trata de un mundo muy conservador.
-Utilizamos este tipo de obras para que el auditor pudiese comprender con más facilidad la potencialidad del sistema. Si hubiésemos compuesto música de acuerdo a nuestra época y nuestro gusto, podrían haberse suscitado incomprensiones o malos entendidos entre los auditores del disco y éste no habría cumplido su función divulgadora. Tratamos de realizar las obras de los antiguos maestros con todo nuestro amor y respeto por ellas. Ojalá nadie se haya sentido ofendido.

¿De dónde viene el nombre “Así habló el computador” y “El computador virtuoso”? En este último LP hay una exposición de los sonidos al comienzo, parece haber en su trabajo un carácter didáctico sobre la electrónica.
-“Así habló el computador” es una referencia a la obra “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss, la cual es a su vez una referencia a la obra de Nietzsche. El computador se compara en forma liviana a una especie de oráculo. “El computador virtuoso” es también una referencia al título de un texto de estudio que se utiliza en los primeros años de aprendizaje del piano: “El pianista virtuoso”. En este caso se insinúa que se le está enseñando a tocar música al computador. Ambos discos fueron editados como divulgación para los interesados y con una finalidad didáctica, para ser utilizados por profesores de música en sus aulas escolares.

¿Qué significó para usted la obra de Walter Carlos en esta materia? Me refiero a trabajos como Switched on Bach o The Well-Tempered Synthesizer del 68 y 69, en los que interpreta electrónicamente la obra de Bach.
-Admiro a Walter Carlos y creo que fue un gran pionero de la música electrónica popular utilizando los sintetizadores modulares de los años 60 fabricados por Robert Moog.

¿Qué piensa de que el mundo académico haya vilipendiado tanto a Carlos?
-Lo que diga el mundo académico me tiene sin cuidado. Muchas veces se mueve en espacios culturales muy reducidos, aplastado por tabúes y consignas, sin sensibilidad ni interés para ver lo que está pasando a su alrededor.

Parece que el mundo académico se mira mucho el ombligo.
-Yo no diría que se mira el ombligo. Es una actitud narcisista que no es la que define exactamente la “academia”. Ésta, más bien, tiene la necesidad de modelos históricos, ideológicos o humanos con los que se identifica y los sigue ciegamente. Más que mirar el problema es no ver.

Se habla mucho de que los medios computacionales han aportado nuevos sonidos y formas de hacer música, ¿Cuál cree que es el aporte fundamental de las nuevas tecnologías al mundo musical?
-Usted lo ha dicho: nuevos sonidos y nuevas formas de hacer música. Se podría agregar, nuevas formas de comunicarse.

Su obra Variaciones espectrales (1958), es la primera hecha en Chile con sonidos puramente sintetizados, ¿qué le pasa hoy cuando se encuentra con un panorama en el que esta clase de sonidos es tan frecuente, tan habitual?
-Creo que el mayor cambio en la música electrónica desde 1958 al día de hoy es la digitalización del sonido. En 1978, y yo diría hasta fines del siglo pasado, la música electrónica se realizaba en estudios, los que estaban provistos de una gran cantidad de instrumentos, cada uno con funciones específicas e interconectables entre sí. El resultado se grababa en cinta magnetofónica y era audicionado en diferido. Hoy día hay software comercial que permite crear sonido digital, modificarlo y editarlo a piacere y posibilita hacer este tipo de música a cualquiera que tenga el conocimiento y los medios para hacerlo. Esto facilita la creación y permite acceder a este tipo de tecnología a los interesados sin tener que esperar, a veces años, para ser admitido en un estudio de música electrónica, como era la situación antiguamente.

¿Qué le parecen las músicas electrónicas y electroacústicas que se hacen hoy?
-Pienso que, como siempre, hay de todo. Personalmente he disfrutado de obras hechas recientemente sea por su calidad musical o por la idea que sustentan. Pienso, sin embargo, que se debería tratar de llegar a una mayor cantidad de público. Llegar no solamente a los jóvenes, sino también a personas que aman la música y que comiencen a sentirse confortables dentro de este mundo sonoro. Y eso se puede conseguir con una mayor comunicación dentro de la liturgia musical. Hay formas de hacerlo.

Me imagino su satisfacción con esta reedición de su obra electroacústica completa. ¿Tenía noticias del cariño y admiración hacia su obra por parte de las generaciones más jóvenes?
-En verdad, no.

¿Y qué le pasa cuando se entera de esto?
-Bueno, fue una sorpresa muy agradable que tuve al regresar a Chile después de una larga ausencia.

VIOLÍN Y COMPUTADOR

Ha escuchado eso de que la música computacional es fría, desarraigada de lo humano. ¿Qué le pasa cuando escucha esta clase de afirmaciones?
-Creo que en la mayor parte de los casos tienen razón. Sin embargo, en cualquier época y estilo de la historia de la música hubo críticas por la música que se hacía y también tenían razón. Hay décadas en el pasado de las que han sobrevivido solo algunos pocos compositores entre posiblemente centenares o miles que había. Pero, atención, esto no significa que la música computacional es por naturaleza fría o desarraigada del ser humano. El que sea una u otra cosa depende del compositor. Un buen compositor puede conseguir emocionarnos con esta música, del mismo modo que con cualquier otro tipo de tecnología musical. El piano o el violín son instrumentos tan artificiales como un computador.

¿Cómo explica un reconocimiento de su obra tan mezquino como el que ha recibido?
-Nunca hice nada para tener un reconocimiento. La mayor alegría y gratificación la he tenido en mi trabajo y la mayor felicidad la disfruté en algunos, muy pocos, momentos que me dejaron con la sensación de haber tocado el cielo.

Y después de esa sensación, ¿qué queda, qué se hace?
-Agradecer a la vida, como dice Violeta.

    OBRA ELECTROACÚSTICA
    José Vicente Asuar
    Sello Pueblo Nuevo, 2010
    www.pueblonuevo.cl 

    AI.MAAKO
    X Festival de Música Electrónica y Electroacústica
    Hasta el sábado 16 de octubre.
    Auditorium Fundación Telefónica
    www.aimaako.cl