El tema del hacinamiento en las cárceles chilenas ya parece un chiste, pero de humor negro. Los gobiernos de la Concertación no fueron capaces de hacerse cargo y aunque Piñera visitó la ex Penitenciaría -luego del rescate de los mineros, el pasado 15 de octubre- y anunció reformas globales, de seguro los familiares de quienes murieron en la Cárcel de San Miguel y las víctimas de otros hechos similares, no tienen ninguna esperanza.

Así, los informes que realiza permanentemente el Poder Judicial, se acumulan en archivadores año a año. Y las frases de las numerosas visitas de los magistrados, como en la Cárcel de San Miguel, un penal “húmedo, sucio, maloliente”, abundan. El informe realizado por la Fiscal de la Corte Suprema, Mónica Maldonado, hace más de un año no es muy distinto. “Las deplorables condiciones de vida en los establecimientos penitenciarios… debido al hacinamiento y la falta de políticas de reinserción social de los internos”.

Lee aquí parte del documento:

1. Hacinamiento: La cantidad de reos sobrepasa largamente la capacidad de los penales, situación que no ha mejorado considerablemente con la puesta en marcha de seis cárceles concesionadas. La situación es aún más grave en las regiones Metropolitana, del Bíobio y Valparaíso: ex Penitenciaría tiene 6690 internos a pesar de estar diseñada para 3190 reclusos.

2. Los centros penitenciarios de San Miguel (donde hoy murieron 81 personas y cuya capacidad estaba programada para 800 reos y actualmente tiene 1664 presos), Arica, Antofagasta, Puente Alto, Cárcel de Mujeres de Santiago, Valparaíso, San Antonio, Concepción, Lebu, Quillota y Coronel superan largamente el doble de su capacidad original. Caso especial es el penal de Buin, que tiene capacidad para 70 detenidos y alberga casi 500 infractores de la ley.

3. Horarios de desencierro y actividades de interno: El informe critica las 15 horas de encierro establecidas como normativa por Gendarmería, lo que no fomenta la rehabilitación y agrava las condiciones de hacinamiento.

4. Alimentación: Los horarios de ingesta de comidas no guarda relación con que el que se observa en el “medio libre”. Además no hay una distribución uniforme ni equitativa de raciones entre los distintos penales, permitiendo incluso que los internos mantengan cocinillas en sus celdas para preparar sus alimentos, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de incendios como el ocurrido en la Cárcel de San Miguel.

5. Falta de Políticas de Rehabilitación: La política carcelaria no incentiva el uso de las 9 horas diarias de desencierro que tienen los internos, en actividades que fomenten la acción educativa, laboral y de capacitación, requerimientos básicos para poder lograr una reinserción social de los presos.

6. Condiciones insalubres: En varios penales como Arica, Valparaíso y el Centro de Detención Preventiva de Santiago, el agua potable está disponible sólo un par de horas al día, generando condiciones deplorables de higiene en los internos y en las propias instalaciones. No existe una cantidad suficiente de baños de acuerdo a la cantidad de reclusos que tienen los centros penitenciarios.

7. Castigos inhumanos: El informe cita el castigo que se aplica a los reclusos conflictivos, enviándolos por hasta 10 días a celdas extremadamente pequeñas que no tienen ningún tipo de luz, ventilación, ni servicios higiénicos. Incluso se habla de hasta seis presos que simultáneamente comparten estas condiciones que son parte de un “trato cruel e indigno” hacia los reclusos según cita la fiscal Maldonado.

8. Gran cantidad de muertos en cárceles: Durante 2008 sólo en Santiago fallecieron 30 internos por riñas y peleas al interior de los recintos penales. hasta octubre de 2009 ya se igualaba la misma cifra de reclusos que murieron producto de la acción de sus propios compañeros de prisión.