Un grupo de amantes del chile en las comidas celebró el Día del Padre en Los Ángeles demostrando su resistencia a los alimentos picantes en un concurso en el que el ganador se comió treinta chiles habaneros en veinte minutos.

“Ahorita soy el ganador del concurso de (comer) chiles habaneros, y me comí 30”, dijo a Efe Vicente Mata, ganador de este peculiar concurso.

Según explicó, “al final, cuando se nos estaba acabando el tiempo, me dio por comer, comer y comer más, y no sentía lo picoso, sino que sentía (el deseo de) ganar”.

El concurso de comer chiles habaneros fue creado hace un año por el chef Gilberto Cetina, propietario del restaurante Chichén Itzá, en el mercado La Paloma, en Los Ángeles.

En esta segunda edición del “Habanero Eating Contest” participaron nueve hombres y tres mujeres. Los tres primeros lugares fueron ganados por mexicanos.

Tras Mata, que venció con 30 chiles, quedó Guadalupe Rodríguez, que se hizo con el segundo puesto con 28 habaneros comidos, y Anayeli Suárez, que ingirió 25 guindillas.

“Para comer bastantes habaneros no hay ningún secreto, es más bien un gusto por combinar el sabor del chile con una sabrosa comida, por eso es que yo como bastantes chiles”, dijo a Efe Suárez.

Los ganadores recibieron como premios unos certificados de consumo en el restaurante Chichen Itza. El certificado del primer puesto fue de 200 dólares, el segundo de 100 y el tercero de 50 dólares.

Los participantes se sentaron en una mesa donde les sirvieron tacos de cochinita pibil, arroz y frijoles. Esos platos les sirvieron para acompañar los bocados de los chiles habaneros.

Unos 200 espectadores aplaudían cuando el animador del concurso anunciaba que algún participante pedía otro plato con una decena de chiles más para seguir comiendo.

“El habanero es uno de los chiles más picosos del mundo”, dijo a Efe Cetina. “Nosotros hemos adquirido más tolerancia a lo picoso de los chiles y (el habanero) en los últimos diez años ha alcanzado una popularidad increíble”.

Los cocineros del restaurante Chichén Itza preparan una salsa de chiles habaneros hecha a base de guindillas asadas que luego embotellan tanto para utilizarla en el restaurante como para venderla al público.

Mientras el concurso ocurría en el patio del mercado La Paloma, especialistas en aderezos con chiles habaneros preparaban alimentos con recetas yucatecas con que los participantes mezclaban el sabor de las guindillas picantes.

Originario de la selva del Amazonas, el chile habanero (Capsicum chinense) es uno de los condimentos que se cultivan en la península mexicana de Yucatán y fue base de la dieta alimenticia de las tribus mayas de esa región.

“¿Por qué nos gusta comer el chile habanero? Es una cosa cultural”, afirmó Cetina. “Uno durante su vida come los sabores con los cuales nació y este es el caso de la mayoría de los mexicanos”.

La escala Scoville sirve para medir cuán picante son los ajís: El chile jalapeño tiene un rango de picor de 2.500 a 8.000, mientras que la potencia del habanero se encuentra entre 150.000 a 325.000.

Por ello, contó Cetina, la esencia del chile habanero se usa para elaborar el gas lacrimógeno que es utilizado por la policía. Sin embargo en porciones mínimas sirve para realzar el sabor de los alimentos.

“Con el gusto por el chile ya no hablamos solamente de la cultura latina o de los latinoamericanos, ahora el chile lo come prácticamente todo el mundo”, afirmó el chef.

Entre el bullicio de celebración de los espectadores, los concursantes comieron todos los chiles que pudieron y posteriormente para palear los efectos en el estómago unos comieron más tacos y otros prefirieron tomar leche.