En los pasillos del Congreso, Rolando Jiménez, vocero del Movilh, es conocido como “senador Jiménez”. Los siete años que duró la tramitación de la ley antidiscriminación lo hicieron conocido primero en la Cámara baja y luego en la alta. Pero su trabajo de lobbista en el Congreso data desde comienzos de los ‘90, cuando la discusión se centraba en la despenalización de la sodomía.

La estrategia del Movilh consistía en buscar formas de interlocutar con el poder para conseguir cambios en las leyes que les incumbían. Durante los primeros años, el vocero logró generar el apoyo de un puñado de diputados, los que eran tildados como “homosexuales” o “raros” sólo por sentarse a conversar con él.

María Antonieta Saa (PPD), Gabriel Ascencio (DC), Sergio Aguiló (PS), Tomás Jocelyn Holt (DC) y la ex diputada Fanny Pollarolo (PS), fueron los primeros en ponerse del lado de las demandas de las minorías sexuales. Según recuerda Jiménez, el primer día que él y el Movilh fueron citados al Congreso formalmente a declarar en una comisión, el diputado René Manuel García (RN) – el mismo que hace unas semanas trató de “maricón” al socialista Marcelo Díaz- gritaba desaforado: “’¡Esto se chacreó! ¡¿Cómo es posible que se traiga a estos degenerados, a estos homosexuales al Congreso?!’. Antes eso pasaba y era el sentido común mayoritario”, dice Jiménez.

Hoy, esa clase de salidas son ampliamente rechazadas. Los comentarios del diputado UDI, Ignacio Urrutia, sobre los homosexuales en el Ejército, provocaron el rechazo de su coalición de gobierno y sus pares de partido. Impensado hace algunos años, la UDI, a nombre del diputado Felipe Ward, jefe de bancada del partido de Jaime Guzmán, desautorizó los dichos de Urrutia. Ward es uno de los diputados más conservadores de la Cámara, y parte de los que se oponen al matrimonio igualitario. Incluso, viajó al Vaticano y, según Rolando Jiménez y Pablo Simonetti, volvió haciendo lobby para evitar la aprobación del matrimonio igualitario y el Acuerdo de Vida en Pareja (APV). De hecho, Jiménez lo bautizó como el “enviado” de la Santa Sede.

“Fui efectivamente y al regreso, hice una declaración que consistía en la preocupación que manifestó el Vaticano respecto al avance que pueda tener este tema en Chile”, aclara a The Clinic Online el diputado de la UDI Popular. “Es por eso que señalé lo mismo que he señalado en otras oportunidades: que nosotros vamos a votar siempre en contra de un matrimonio homosexual porque creemos que en esencia el matrimonio es entre un hombre y una mujer. Yo no estoy disponible para transformar el matrimonio en un pololeo ante notario” .

El pensamiento de Ward se replica en gran parte de su partido. Precisamente la bancada de la UDI en ambas cámaras es el principal obstáculo para avanzar en los temas que incumben a la diversidad sexual. Con la aprobación de la ley Antidiscriminación, las próximas peleas se enfocarán en conseguir una ley que regule el APV y apruebe el matrimonio igualitario.

“La intención de bloqueo de la UDI es ostensible y pública”, según dice Pablo Simonetti de Fundación Iguales. “Lo que hacen es impedirlo apelando a la unión de la Alianza. Dicen que estos no son necesarios, y que no corresponden a la famosa agenda social. Y así están siempre coaccionando al gobierno para que no insistan sobre estos temas”.

Río revuelto

En la Concertación, históricamente ha habido un apoyo mayor. En el PPD, María Antonieta Saa y Carolina Tohá han sido señaladas como personas que siempre han apoyado estas iniciativas. Dentro del PC, el PS y el PPD Simonetti piensa que habría un apoyo transversal al matrimonio igualitario. La piedra de tope es la DC, cuyo apoyo en la mayoría de la bancada llega hasta el APV.

Más allá de las coaliciones políticas, otro gran enemigo del lobby homosexual dentro del Congreso, es el que ejercen las iglesias evangélicas por medio de amenazas de retirar su apoyo a los parlamentarios. Según recuerda Jiménez, el 2010 Fulvio Rossi, Isabel Allende (PS) y Guido Guirardi (PPD) presentaron un proyecto de matrimonio igualitario, el que en un comienzo contaba además con la firma del senador Alejandro Navarro. Sin embargo, ante la presión de la iglesia evangélica de su distrito, Navarro retiró la firma e intentó hacer que sus colegas lo hicieran también. “Navarro, que es tan radical y tan revolucionario, a la mínima presión de los evangélicos, sacó su firma del proyecto de ley”, recuerda Rolando Jiménez.

Y aunque pertenecen a la misma alianza, algunos parlamentarios de RN, como Karla Rubilar o Marcela Sabat, también son señaladas por los voceros como personas proclives a legislar por temas de igualdad. Finalmente, eso es lo que separa al “piñerismo” del resto de la derecha, que tiene una postura mucho más dura en el Congreso que en La Moneda.

La Moneda Rosa
Mientras era senador, Andrés Chadwick fue un férreo opositor a la ley antidiscriminación. En esos años en que la Concertación estaba en La Moneda, la derecha presionaba sólo desde el Congreso y ponía obstáculos a una ley que pasaba a uno y otro lado del congreso sin concretarse. Sin embargo, cambió de parecer. “Hubo un momento en que algo le hizo click y, a la salida de una reunión de la comisión de Constitución, Legislación y Justicia, me dice ‘¿sabes qué, Rolando? He estado pensando y creo que tení’ razón. Tenemos que sacar una ley antidiscriminacion, tenemos que hacerla” recuerda el vocero del Movilh.

Este apoyo fue fundamental ya que luego, cuando Chadwick llegó a La Moneda, ocupó la Secretaría General de Gobierno, que era el ministerio encargado de tramitar esta ley. Jiménez lo considera un aliado dentro del gobierno, igual que al ministro Andrés Allamand con quien también generaron simpatía mientras fue senador.

El gobierno de Piñera, pese a ser de derecha, es considerado por las agrupaciones de diversidad sexual como un interlocutor disponible para escuchar sus demandas.

Iniciativas como “Todo Mejora”, una agrupación que lleva algo más de un año en Chile, y que es filial de la norteamericana “It Get’s Better” -apunta a impedir el suicidio adolescente LGBT- pese a ser una parte menos política dentro del movimiento, también muestra logros a nivel político. En lo que llevan de vida, han generado acercamientos para trabajar con el Sename en el desarrollo de políticas que resuelvan este tema. En este caso, la institución los contactó por medio de su página. Julio Cezar Dantas, presidente de Todo Mejora, cuenta que además: “estamos en conversaciones serias con el Mineduc para iniciar un convenio y hacer un estudio de bullying homofóbico en el país”.

Simonetti dice que dentro del gobierno, sus alianzas van desde el ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, pasando por el vocero Andrés Chadwick, el ministro de Educación Harald Beyer, que incluso los acompañó a una de sus marchas y los ministros Rodrigo Pérez Mackenna y la ministra del Trabajo Evelyn Matthei.

A estos se suman, la ministra del Sernam Carolina Schimdt y el ministro Jaime Mañalich, a pesar de los desencuentros públicos que han tenido por las campañas del sida y de “maricón es el que le pega a la mujer”, donde participa el fotógrafo y animador de Primer Plano Jordi Castell.

El escritor dice que todos están en una disposición abierta hacia la diversidad sexual. “Son pocos los ministros puramente conservadores, como Larroulet. Hay otros a los que no nos hemos acercado porque nuestros temas no competen a sus ministerios, como Golborne o Lavín, pero no me parece que sean retrógrados en estos temas”, dice Simonetti.

La tele en el clóset
La influencia de los homosexuales en el poder tiene que ver con la estrategia que ha desarrollado primero el Movilh y luego Iguales de buscar instancias de acuerdos y propuestas tanto con el gobierno como con el Parlamento. Eso además de las marchas y eventos masivos que en las últimas convocatorias han logrado reunir a más de 80 mil personas manifestándose por la diversidad, según cifras del Movilh. Algo que hasta el momento sólo el movimiento estudiantil podrían igualar.

Sin embargo, la presencia de la comunidad gay excede lo político. Ángel Carcavilla, quien actualmente maneja una agencia de publicidad, cree que la marginación de los homosexuales es aparente, ya que tiene alta presencia en espacios de comunicación masiva, como la televisión. “Todas las teleseries están escritas por gays, en el matinal tienes Jordi Castell hablándole a un público de señoras, Juan Manuel Astorga conduciendo noticias, en los programas de farándula que son de altísima audiencia y tienen además una sensibilidad muy gay”.

“Da lo mismo que no haya personajes gays, pero el tema está explícitamente tratado, en cómo son los hombres, cómo se relacionan con las mujeres. Es una sensibilidad no machista, es mucho más metrosexual. Y eso no tiene que ver con políticas de género que esté aplicando el canal, sino con que los guiones más exitosos han sido escritos por gays, como Pablo Illanes por ejemplo”, comenta Carcavilla.

Incluso, en la publicidad un comercial del producto Freshmel -de Laboratorio Chile- donde un sujeto contesta el teléfono y confunde a su madre de voz ronca con su pareja, fue aprobado por el Movilh luego de que se suscitara una pequeña polémica en las redes sociales que consideraron que el comercial podía ser homofóbico.

“A nosotros nos llamaron de algún medio para preguntarnos que nos parecía y dijimos que nos parecía simpático. Ahora, por cierto si surge una campaña que desde nuestros criterios es abiertamente lesiva respecto a la diversidad sexual, eso es parte de nuestra misión, y tenemos que hablar”, explica Rolando Jimenez.

“Ya es demasiado incorrecto”, opina Carcavilla. “Ninguna marca va a atreverse a denostar, a decir algo fuerte o chiste homofóbico, porque además no se van a demorar en responder”.

Minorías que son mayorías
Pese a los avances que ha habido en materia de integración y diversidad sexual, la ley antidiscriminación es considerada insuficiente por algunos sectores. Kena Lorenzini, fotógrafa y directora del sitio web Lamansaguman.cl, considera que “si bien se logró la identidad de género, lo que era muy importante para las personas trans, no se logró que hubieran cosas preventivas. Por ejemplo, le quitaron a esa ley todo lo que es prevención, educación, etc. Con una buena ley, te podrías haber casado independiente de que aprobaran un matrimonio homosexual”.

Esto tiene que ver con la decisión de las agrupaciones, en especial el Movilh, de generar acuerdos en la misma vereda del poder. “Podemos comprobar con éxito que las luchas que se hacen al margen no tienen ningún destino. Puede ser muy choro, puede ser muy revolucionario pero desde el margen no voy a cambiar nada”, dice Jiménez, agregando que desde la existencia del Movilh “sólo se han conseguido avances, no retrocesos”.

De todas formas, ser gay hoy no es lo mismo que serlo hace 10 o 15 años. “Es cierto que ha habido influencia”, reconoce Lorenzini, y agrega “tanto que para la campaña presidencial, Piñera sale de la mano con Luis Larraín, lo que es la máxima expresión de querer conseguir votos”.

Para Ángel Carcavilla, hoy es injusto hablar de minorías sexuales. “Hay un grupo influyente, quizá falta algún ministro que sea gay, pero actualmente los homosexuales están en muchos ámbitos de poder”. Por su parte, Julio Cezar de “Todo Mejora” cree que el poder gay excede a los gays mismos, ya que habla de una manera menos rígida de mirar el mundo. “Hablas de que hombres pueden ser femeninos y mujeres masculinas y no tiene que ver con que sea gay o no, y hay una identificación de grupo mayor que sólo lo gay o las lesbianas”.