Ocho días antes del Te Deum evangélico de este año, un grupo de evangélicos liderados por el obispo Emiliano Soto que preparaba una ceremonia alternativa programada para el mismo día y hora que el tradicional acto que se realiza en la Catedral Evangélica de Chile decidió posponer su actividad.

¿La razón? Sebastián Piñera había optado por asistir al evento en el histórico edificio de Jotabeche 40, aceptando la invitación del “Alto Representante” de ese grupo religioso, el obispo Eduardo Durán Castro, y dejando sin contestar la de la Mesa Ampliada Evangélica y la Unión Nacional Evangélica.

Una muestra que desde la vereda contraria fue considerada como el mejor ejemplo de “la barra” que tiene el Presidente Piñera por el grupo protestante que administra la Catedral Evangélica, los mismos que la madrugada del miércoles acordaron recibir el 66,6% de la propiedad de la Universidad del Mar sin dinero a cambio.

Dos Te Deum, un camino

El conflicto del doble Te Deum fue el último de los encontrones de lo que se ha llamado el mayor quiebre entre las iglesias evangélicas en nuestro país. Un quiebre que tiene como protagonista principal al líder de Jotabeche.

Durán, quien el 3 de diciembre de 2009 organizó un encuentro del entonces candidato a presidente Piñera en Recoleta haciendo un llamado, junto a otros pastores protestantes, a votar “a conciencia” en esas presidenciales, ha tenido una fructífera relación con el Ejecutivo.

Esto, a diferencia de la posición de Emiliano Soto, quien llamó por su parte a votar por el entonces candidato a presidente Eduardo Frei.

El año pasado, siendo aún pastor de la catedral, fue elegido por el gobierno como “Alto Representante” de ese credo ante La Moneda, siendo el primero en obtener ese título sin ser obispo en ese momento.

Con buena llegada con el ministro Secretario General de la Presidencia, Cristián Larroulet, Durán ha tejido una fuerte relación con el gobierno e incluso con los parlamentarios de la Alianza en el Congreso.

Antes de toda la polémica de los Te Deum, Durán recibió a Larroulet y el subsecretario de esa cartera, Claudio Alvarado, con un desayuno el viernes 31 de agosto 2012, para ultimar detalles del Servicio de Acción de Gracias.

Además, el hijo del pastor, Eduardo Durán Salinas, fue nombrado gobernador de Ñuble con la llegada de Piñera al poder después de perder en las parlamentarias de 2009 por el distrito 45 (Coronel, Florida, Hualqui, Penco, Santa Juana y Tomé).

Pero a Durán, también se le imputa ser el principal culpable del quiebre evangélico tras filtrar, supuestamente, la información del presidente de la Iglesia Metodista Pentecostal, el obispo Roberto López Rojas, quien habría realizado cursos de perfeccionamiento en la CNI y de cumplir funciones como agente de la Dirección de Inteligencia Naval durante la dictadura.

Por esta razón, el obispo López envió una recomendación de suspender por un año a Durán de sus funciones a La Moneda, algo que en la práctica no se llevó a cabo.

Una misión ministerial, un llamado superior, un apostolado

Aunque antes de concretarse el traspaso efectivo los evangélicos revisarán los estados financieros de la cuestionada Universidad del Mar, ya es un hecho que Durán y otros dos pastores se harán cargo de ella a la espera de la ratificación del cierre, que decidirá el Consejo Nacional de Educación.

Y ya comenzaron a diseñar lo que será el proyecto educativo de la primera universidad evangélica del país. Así lo relata el pastor Herny Cortés Chappa, uno de los encargados de este proyecto.

El también ingeniero civil y presidente de la Corporacion Nuevo Pacto Iglesia y Ministerio dice que no le preocupa las críticas del otro sector de ser “regalones del gobierno” porque de alguna manera Durán “es la cara visible de la casa de todos los evangélicos”.

“Esos comentarios no me complican porque nosotros participamos de todos los sectores sociales, políticos y todos hablan súper bien. Yo tengo amigos en todas las líneas, muy a la derecha y muy a la izquierda y participan todos. Además, te recuerdo que somos excesivamente democráticos y no tenemos una voz única. Yo estoy muy tranquilo y creo que vamos a trabajar muy bien con la gente de la Universidad del Mar, sin excluir a nadie”.

Según Cortés, aunque no es en las mejores circunstancias -con la universidad en proceso de cierre e investigada por el caso de sobornos por acreditaciones- éste es un anhelo que por más de 50 años ha perseguido la comunidad evangélica y que el propio Durán “recibió la encomienda en vida de construir una universidad evangélica y hoy día, que ya está en sus años de adulto mayor, la posibilidad se está abriendo”.

Por esa razón, ven con buenos ojos el futuro del plantel y esperan que el gobierno les dé la oportunidad de levantar un proyecto con sello valórico-cristiano-evangélico-protestante, por el que esperan ocupar su crianza de restauración y en el que esperan, si los estatutos lo permiten, tener su facultad de Teología y Ministerios.

Un traspaso por el que juran no haber traspasado dinero y que dicen no ver como un negocio, aunque los mismos aclaran que de prosperar el acuerdo, ellos se harían cargo de la deuda del plantel, la que en estos momentos superaría los tres mil millones de pesos.

“Esto lo vemos como una misión ministerial, un llamado superior, un apostolado porque tienen que entrar actores nuevos al sistema. El sistema no puede seguir como está. Y el legislador tiene que tomar conciencia de que la educación superior como está colapsó perjudicando a los más débiles. Este es el momento de tener una mirada distinta y para nosotros esto no es un negocio, esto es un llamado de vida”, dice.