Gonzalo Torrealba ha sido el encargado de elaborar el perfil (mediático) de Ramón Castillo Gaete, el líder de la secta de Colliguay que se creía Dios y que se suicidó el miércoles en el Cusco. El psicólogo forense de la PDI también tuvo acceso a la información contenida en las declaraciones policiales que dieron los integrantes del grupo que participó en noviembre pasado del ritual en que Antares de la Luz ordenó quemar vivo a su hijo recién nacido para salvar el mundo. Asegura que en las confesiones que pudo conocer están llenas de detalles escalofriantes y escabrosos y que “no se aprecia, por parte de los oficiales, resonancia afectiva”.

-¿Cómo llegaron a construir el perfil de Antares de acuerdo a la información que dio cuenta la declaración judicial?
Era un líder altamente seductor, autoritario. Ejercía un liderazgo y utilizaba el golpe como forma de castigo y de aprendizaje. Quienes lo seguían eran tipos introvertidos, vulnerables. Eras personas que buscaban seguridad a través de Antares, quien les otorgaba el despertar, el sujeto que los liberaba de su ego para convertirlo, en sus palabras, en seres más puros. Bajo las condiciones de confidencialidad, resguardo, bajo amenaza. Dentro de la secta si alguien no dejaba a su pareja, por ejemplo, esa persona podía fallecer a manos de Antares.

-¿Tenía una estructura jerárquica?
Cuando hablamos de una asociación, hay una cabeza que es Ramón Castillo. Y luego a nivel jerárquico viene el segundo que es Pablo Undurraga, y luego vienen las ramificaciones Natalia Guerra, María del Pilar Álvarez, David Pastén, Carla Franchy y Carolina Vargas. Cada uno de ellos tenían un rol definido. Dentro de las características importantes estaba el aporte que tenían que hacer económicamente a Ramón.

-Sus amigos y ex alumnos no eran sujetos atractivos porque no tenían dinero
El dinero era el elemento más relevante en la secta. Según el ingreso de cada uno era la participación que tenían en la secta. Todos los recursos eran desplazados a Ramón Castillo. Por ejemplo, la auxiliar de vuelo (Carla Franchy) facilitaba los viajes de Castillo. (Carolina) Vargas trabajaba en una entidad bancaria, otorgaba créditos…

-¿Qué impresión te dejaron?
Son personas que fueron bastante planas al contar los hechos, son personas limítrofes, la secta les permitía manifestarse porque no los enjuciaba por lo que hacían.

-¿Algunos de ellos ha mostrado arrepentimiento?
Es uno más superficial, están buscando una atenuante. Pero no se refleja un sentimiento de culpa…

-¿Y eso a qué responde?
Hay elementos de sicopatía, hay conductas de narcisismo de tipo maligno.

-¿Cómo se explica que se junten todas esas personalidades en un mismo lugar?
Antares facilitaba estas manifestaciones y con Ayahuasca eran más sugestionables.

-La mención a los relatos planos que realizas, ¿es señal de que no hay arrepentimiento?
La gente puede llorar, pero no se visualiza algo real de fondo. Por ejemplo, Natalia Guerra (la madre de la guagua asesinada) estaba más preocupada de la prensa, qué canales iban a ir a escuchar su declaración. Cuando se hizo el control de detención y fue fotografiada llorando, una vez que sale del control de detención el llanto desaparece de inmediato.

-¿Existía algún reglamento dentro de la secta?
No podían haber relaciones sexuales entre ellos, solo de las mujeres con Antares. No podía existir masturbación. No podían usar anticonceptivos. Las mujeres debían satisfacer a Antares bajo la premisa de que era el dios y todas las necesidades y canalización de conflictos eran a través de la temática sexual. Nadie podía informar sobre lo que pasaba en la secta, el que lo hacía arriesgada su vida.

-¿Es efectivo que obligaba a las mujeres a tomar semen?
Antares llamaba a Pablo Undurraga y le decía: hoy desperté con una orden del ser supremo donde me ordena tener sexo oral. Según él, portaba todo lo negativo que absorvía de los otros y salía a través del espermio y una mujer debía absorverlo a través de la boca y tragáerselo. La mujer que se lo tragaba tenía que estar cinco días aislada para purificarse.

-¿Qué otro detalles te llamaron la atención?
Cuando la madre amarra al menor, le amarra los pies, las manos, lo envuelve, le pone un pañuelo en la boca… lo envuelve entero con un masking tapes (cinta de embalar) y después se lo pasa a Pablo Undurraga, luego se lo pasan a Antares, lo ponen en una tabla se acerca a la fosa que hicieron y lo tiran. Ellos han declarado que veían la luminosidad de la fogata y escuchaban cómo Natalia Guerra sollozaba. Después siguieron funcionando. Luego Antares le dijo a Undurraga que pusiera más ramas para alimentar el fuego y luego le dijo a David Pastén que apagara el fuego a través de unos vómitos guardados en bidones. La Ayahuasca te genera vómitos, en estado alucinatorio… los guardaban en 16 bidones que sirvieron para apagar la fogata.

-¿De qué tamaña eran los bidones…?
Como de parafina…