Amnistía Internacional exige al gobierno chileno poner a disposición de la niña de 11 años, embarazada debido a violaciones de su padrastro, todas las opciones médicas y psicológicas, incluidos servicios seguros de aborto.

En un comunicado de hoy la directora del Programa Regional para América de Amnistía Internacional, Gualupe Marengo, declaró que “el Estado chileno es responsable de otorgarle todo el apoyo necesario (a la niña) mientras lidia con las horrendas consecuencias físicas y psicológicas de haber sido violada y haber quedado embarazada como consecuencia”.

La menor, conocida como Belén, fue violada en repetidas ocasiones por su padrastro, de 32 años, y ahora se encuentra en su 14 semana de embarazo. El presunto autor del delito se encuentra en prisión preventiva desde el pasado viernes.

Belén, que vivía con su abuela, era violada en las visitas que hacía a casa de su madre que convivía con el hombre, ocasiones que el presunto violador utilizaba para cometer sus abusos.

Según la nota de IA, los Comités de Naciones Unidas de los Derechos del Niño, de la Tortura y de la Violencia contra las Mujeres, y la Organización Mundial de la Salud, entre otras organizaciones expertas, insisten en que se debe dar apoyo continuo a las víctimas de violación en la medida de sus necesidades, continúen o no con el embarazo.

“La criminalización del aborto constituye una brecha respecto del Derecho Internacional de los Derechos Humanos”, insiste AI.

Chile es uno de los cinco países del mundo (sin contar El Vaticano) en el que está prohibido en cualquier caso el aborto. No se permite abortar ni en caso de violación, ni por malformación incompatible con la vida en el feto o riesgo de muerte para este o la madre.

El presidente Sebastián Piñera aseguró que la niña continuará con el embarazo y que el gobierno le va a prestar toda la ayuda posible.

Dijo además que “si fuera necesario tener un nacimiento prematuro, se tendrá que realizar esa terapia”.

Los últimos tres proyectos de ley para restaurar este derecho en el país, que estuvo vigente desde 1931 hasta que el dictador Augusto Pinochet lo prohibió en 1989, fueron rechazados por el Parlamento.

En Chile se han sucedido las reacciones por parte de diferentes instituciones y organizaciones respecto al tema.

Claudia Dides, del “Movimiento por la interrupción del embarazo” declaró que Belén “no está preparada para ser madre porque su estructura física y psíquica todavía está en formación”.

Por su parte, la diputada de la Unión Demócrata Independiente chilena, María José Hoffman dijo que “lo que hay que buscar es la protección de la madre y del hijo. Culpar a la persona que viene en camino es un error porque es el menos culpable.