Vía w5.cl

A fines de 2011, y luego de que se filtraran varios documentos del BND que confirmaban que otro criminal nazi, Klaus Barbie (amigo de Rauff y asentado en Bolivia) había estado a sueldo del organismo de espionaje, el BND desclasificó una serie de antecedentes sobre Rauff, pero no todos. El BND posee una amplia documentación al respecto, pero sólo puso a disposición del público 13 de ellos.

Nacido en 1906, Rauff se unió en 1924 a la antigua Reichsmarine (la Armada), gracias a lo cual conoció toda América Latina. En 1938 Reynhard Heydrich, el todopoderoso jefe del SD (y luego RSHA, el sistema de inteligencia de las SS) lo contrató en su equipo, llegando a ser jefe de la sección II (dedicada a asuntos técnicos), en la cual Rauff no escatimó esfuerzos para buscar una forma más eficiente de matar personas en masa.

Según detalla el reporte signado como KV2/1970, realizado por el servicio de inteligencia interior británico, el famoso MI5, para ello Rauff tomó como modelo el sistema de “eutanasia” Tiergartenstrasse-4 (T-4), que se utilizó entre 1939 y 1941 para matar a más de 200.000 enfermos mentales (la mayoría de ellos alemanes) introduciéndolos en cámaras donde eran gaseados con monóxido de carbono. Rauff propuso crear cámaras móviles de gas, con las que se calcula que 97 mil prisioneros fueron asesinados a través de esta “técnica”.

En julio de 1942 fue enviado a Túnez y a mediados de 1943 recibió una nueva destinación, como jefe del Gruppe Oberitalien Westen (GOW); es decir, el Grupo de Italia Norte, donde junto al general Karl Wolff inició una serie de contactos clandestinos con el Vaticano y de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) de Estados Unidos, con base en Suiza, a fin de rendir el ejército alemán acantonado en Italia, lo que hicieron a fines de abril de 1945.

Rauff estuvo a punto de ser linchado por una turbamulta que asaltó las instalaciones del servicio secreto alemán, pero fue rescatado en la madrugada por las tropas estadounidenses. Allí quedó en manos de las “Fuerza S” de Verona, equipo conjunto formado por la OSS y el Servicio Secreto Británico.

Rauff fue internado junto a varios otros oficiales nazis en el campo de detención de Rimini, desde el cual se fugó en diciembre de 1946. Respecto de su fuga, lo único que Rauff mencionó alguna vez es que fue ayudado por un sacerdote de Nápoles, gracias al cual llegó a Roma.

Una vez en la capital del antiguo imperio, los amigos católicos de Rauff le tendieron la mano una vez más y así fue como el obispo pro nazi Alois Hudal lo escondió por casi dos años y juntos montaron todos el aparataje de transferencia de nazis a América Latina, a través de organizaciones como la Cruz Roja y Caritas.

En julio de 1948, el Jefe del Ejército sirio Hosni Al-Zaim envió a un capitán a Roma, con el fin de reclutar especialistas en inteligencia para reorganizar dicho servicio en sus filas. Rauff fue contratado para tal fin y así fue como en noviembre de ese año partió junto a toda su familia a medio oriente, instalándose como asesor del Al-Zaim en materias de inteligencia, período en el cual no sólo trabajó para sus mandantes, sino también para el MI6, el servicio de inteligencia exterior británico. E

n agosto de 1949, Al-Zaim fue derrocado y Rauff consiguió ser deportado a El Líbano, donde permaneció algunos meses, hasta que retornó a Roma, lugar en que se produjo quizá el episodio más insólito de su carrera. En 1993, el ex presidente de la Comisión de energía nuclear de Israel, Shalhevet Freier, relató que a fines de 1949, cuando era director del departamento político de la cancillería de su país (aunque en realidad pertenecía al Mossad), fue enviado a Italia, donde contrató a Rauff para que escribiera un informe respecto de las Fuerzas Armadas sirias y los esfuerzos de ese país por construir una central nuclear.

Todos estos antecedentes fueron ampliados posteriormente por el diario Haaretz.

En 1949 se fue a Quito, y en 1957, según el escritor Gerald Posner, Rauff viajó a Santiago por una semana, ocasión en la cual se habría reunido con otros dos connotados nazis: Joseph Mengele y Hans Ulrich Rudel, con los cuales permaneció una semana en la capital chilena. Sus dos hijos mayores ya se encontraban en el país desde 1954, cuando Alfred ingresó a la escuela de Oficiales de la Armada y su hijo Walther (posteriormente) a la Escuela de Oficiales del Ejército.

Los documentos del BND

Según la documentación desclasificada por los alemanes, en Ecuador Rauff se desempeñó en diversos oficios, pero siempre en compañías de capitales alemanes, como Mercedes Benz y Opel, aunque también estuvo en una farmacéutica norteamericana. En el documento 7, él mismo dice que mandó a sus hijos a Chile “para asegurarles una educación decente” y agrega que “por razones familiares decidí mover mi residencia a Santiago en octubre de 1958”, aunque dos meses antes ya había iniciado las negociaciones con el BND, cuando Rauff fue propuesto como “fuente política” para el BND, servicio de inteligencia que era conocido como “La Organización Gehlen” o “Gehlen Org”, por el nombre de su creador, el general naziReinhard Gehlen. De acuerdo al documento 1, quien propuso su nombre era un agente sólo identificado como “V-7318”.

El documento 13 (quizá el más interesante de todos, confeccionado en 1984, tras la muerte de Rauff) relata que “V-7318” era nada menos que el traficante de armas Wilhelm Beissner, un ex oficial de la RSHA que, al igual que Rauff, había escapado de una prisión norteamericana, luego de lo cual había huido a El Cairo, donde comenzó su carrera de traficante, consiguiendo armas alemanas capturadas en Checoslovaquia, para vendérselas a los nacionalistas árabes. Personaje excéntrico y ligado a lo más oscuro del tráfico armamentista, el reporte dice que en 1960 Beissner fue objeto de un atentado en Munich, que le costó una pierna, y el cual si bien fue perpetrado por sicarios franceses, se cree que fue digitado por Israel.

 

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