El alcalde de la Florida, Rodolfo Carter, hace pocas semanas renunció a la UDI, su partido. En una entrevista con la revista The Clinic, explicó las razones y dijo que lo hacía porque se aburrió de escuchar que su partido se modernizaría pero siempre había una urgencia electoral que lo impedía.

Carter, que hizo noticia por instalar un condón gigante en su comuna y por pedir autorización al SAG para plantar marihuana, dijo además que se sentía “incómodo” con el traje de derecha.

En la entrevista explica que la decisión la tomó días antes del consejo general de la tienda de calle Suecia. Carter explicó que “nos juntamos con Ernesto Silva en una bencinera en Costanera Norte. “Esto no da para más”, le dije. “Hace muchos años vengo escuchando que nos vamos a modernizar, que vamos a discutir, que nos vamos a poner al día, y siempre hay una urgencia electoral por la cual no se hace”. Me respondió: “¿Por qué entraste a la UDI?”, como una suerte de “¿qué hacís acá?”. Le conté que fue porque había un grupo de seres humanos notables que estaban por una idea de futuro y que ya no están en política, como Rodrigo Álvarez y Pablo Longueira, y luego empiezan a aparecer estos liderazgos sacados de las cavernas, sacando panfletos de campaña del terror de lo más pinochetista. Que el consejo general va a ser un concurso de belleza, no una elección política. Consciente de eso, me pareció decente renunciar antes de las elecciones de la directiva por la buena relación que tengo con Ernesto, para no hacerle una zancadilla. Le dije “ustedes están jugando a ser el 20%, porque con el sistema binominal da para salir, pero los alcaldes tenemos que apuntar al 50%, y con un partido que es cada día más retrógrado, cada día más detestado por la opinión pública y caricaturizado por la izquierda, es una apuesta imposible de subir”, le dije. No comparto lo que están haciendo y, en la forma, me hacen daño electoral. No tiene sentido”.

Carter dijo además que la UDI debía discutir la declaración de principios y no seguir utilizando la dictadura militar como referencia. “Es como cuando los comunistas dicen que Fidel es la luz del mundo, siendo que es el último dictador de occidente. Eso es súper irritante. Es ridículo pensar que un partido que quiere mirar al futuro esté permanentemente atado al pasado. Es por una cuestión de decencia, porque además no hay nada más afuera”.

Y agregó: “Tenemos la obligación moral de apurar el tranco. No me hace sentido decir que en 10 años salimos del subdesarrollo. Para una persona que vive en la pobreza, 10 años son una eternidad. Yo no soy de los que dicen “¡Este país!”, como si dijera “este mojón”, porque este es un gran país que nos costó a todos, y no con el esfuerzo de Luksic, ni Paulmann, ni Angelini. El progreso lo ha hecho fundamentalmente la gente…”.