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Hace unos días,  el diputado Gabriel Boric publicó, a través de su cuenta de Twitter, una lista con el detalle de los aportes reservados recibidos por los parlamentarios de diferentes partidos para el financiamiento de sus campañas el año pasado. Entre ellos destacó en entrevista con Bío Bío a Ernesto Silva, presidente de la UDI y Felipe Kast (Evópoli), quienes -según la nómina- recibieron $268.249.000 y $217.832.465 respectivamente.

En conversación con The Clinic Online, quien no tuvo dineros secretos para proselitismo, Boric se explaya sobre las falencias de la Ley de Partidos Políticos.

¿Qué sistema de financiamiento de campañas puede reemplazar al de aportes reservados?
En mi opinión los aportes reservados tienen que ser prohibidos. Tenemos que avanzar hacia la transparencia absoluta en el financiamiento de las campañas. Creo que además tenemos que terminar con el aporte de las empresas, porque como he señalado en otras oportunidades, no hacen filantropía, las empresas invierten. Y después de un tiempo cobran su inversión. Y por lo tanto cuando financian campañas finalmente están enviando un mensaje de que van a influir en cómo aquellos a quien financian van a legislar posteriormente. Ahora, ¿cómo se puede mejorar? Yo creo que tenemos que avanzar hacia un mayor financiamiento público de la política en igualdad de condiciones. Por regla general los candidatos debieran tener igualdad de condiciones y que el dinero no sea un factor a la hora de debatir las ideas. Porque finalmente lo que termina pasando es que se mercantiliza la política, se mercantiliza la democracia y gana quien tiene más lucas. Y esa cuestión no puede ser.

Pero efectivamente se requiere mucho dinero para hacer una campaña.
Yo creo que hay que establecer topes de gasto mucho más bajos y a la vez tiene que aumentar el financiamiento público a la política, cosa que el margen de financiamiento privado mediante personas naturales, -no mediante personas jurídicas-, sea marginal en comparación al total. Y el Estado debiera poner a disposición de todos los candidatos espacios de debate publico, ya sea en medios de comunicaciones, mediante encuentros, plataformas sociales. O sea, acá lo importante es que en las elecciones se debatan ideas, proyectos colectivos y no quién pone mas caras con sonrisas falsas y fotos photoshopeadas en la calle. Eso al final es basura electoral, no aporta a la profundización de la democracia y termina farandulizando la política.

Además dijiste que era imposible que Kast y Silva no supieran de dónde vienen sus aportes reservados. ¿No funciona entonces el sistema actual?
No. O sea, el caso de Kast es paradigmático, el 99% de su financiamiento fue mediante aportes reservados, y es absolutamente imposible planificar una campaña si es que no sabes cuánta plata vas a tener. Entonces claramente él sabe quién la aportó. Lo mismo Silva. Ahora, hay casos de parlamentarios que recibieron, no sé, un millón, dos millones o cifras menores en comparación al gasto total, que yo creo que es creíble que no saben de dónde vienen. Pero por regla general, en particular cuando hay altos montos involucrados, creo que sería de una ingenuidad que raya en la negligencia creer que estas personas no saben quién los está financiando.

Destacaste que no tienes aportes reservados. ¿Cuánto gastaste en tu campaña?
Debe haber sido el orden de los 20 o 23 millones. No recuerdo la cifra exacta. Decidimos desde un comienzo no recibir aportes reservados ni financiamiento de empresas. Y gastamos una cifra muy inferior al resto de los candidatos acá en Magallanes. También porque nuestro trabajo se sustentó en trabajo voluntario. En el fondo era gente que creía en el proyecto y participó activamente de él y hasta el día de hoy está participando. Además creo que hay que ser justo en esto, el distrito de Magallanes, si bien territorialmente es muy extenso, en términos de población es más chico que el resto, entonces tampoco es comparable con La Florida, por ejemplo.

Pero más allá de de eso, ¿por qué se dan diferencias de campañas de 20 millones con otras de 260?
Porque son estrategias diferentes. En estas campañas multimillonarias te llenan la calle de carteles. Nosotros no pegamos carteles, no hicimos palomas. Nuestra campaña se basó en el despliegue en el territorio, en tratar de convencer mediante ideas y propuestas y no mediante una estrategia de marketing publicitario carente de contenido. Entonces lo que uno ve en época de campaña es que te llenan las calles de puras caras con alguna frase vacía marketera y al final se omite totalmente el debate de ideas. Hasta llegan al nivel de esconder la militancia. No ponen en los carteles el partido en que militan, no dicen cuáles son sus tendencias políticas. Nosotros evitamos eso, somos muy de frente, yo siempre me presenté como un candidato de izquierda, militante de un colectivo como es izquierda autónoma.

Más allá de los montos, ¿crees que el sistema actual asegura confidencialidad de quién entrega los aportes reservados?
Siempre hay un margen de discrecionalidad en la que una persona puede donar mediante el mecanismo de aportes reservados, pero nadie impide que esa persona después le pegue un llamado a un candidato y le diga: “Oye, te deposité tanto mediante aportes reservados, entonces no se va a saber, pero tú si lo sabes”. Que es el mecanismo que usan muchas empresas. Y no sólo el tema parlamentario, el concepto que me perece importante instalar en esto es el nivel de colonización que existe del empresariado hacia la política y esto es absolutamente transversal, no sólo propio de la derecha. Es cosa de ver el financiamiento, por ejemplo, de la campaña de Michelle Bachelet, donde grupos como el grupo Luksic también fueron parte del financiamiento. Y cuando uno revisa los directorios del grupo Luksic ve a muchos exministros de la Concertación. Entonces son cuestiones que son absolutamente transversales y hay que hacer una separación mucho más grande de la que existe actualmente.

¿Qué respondes a los argumentos que dicen que eliminar estos sistemas aumentaría la corrupción?
Nosotros con Giorgio propusimos al principio del periodo una rebaja de sueldo de los parlamentarios, porque nos parece que hoy día son excesivos. Y ahora a propósito de la discusión de los aportes reservados, se ha utilizado el mismo argumento en contra, donde dicen que si desaparecen los aportes reservados o si se le reduce el sueldo a los parlamentarios, va a volver el hombre del maletín negro. Este hombre se supone que es como un tipo sin cara de una empresa, que corrompe a los políticos. Entonces lo que están diciendo quienes argumentan de esa manera, que no son todos, están diciendo que son susceptibles de ser corrompidos por plata. Entonces ¿cuál es el límite? Mi mensaje a quienes argumentan de esa manera es que si usted está susceptible de ser corrompido por plata, mejor dedíquese a otra cosa.