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Pasado el mediodía llegó hasta las oficinas de la la Sociedad Química y Minera de Chile S.A. (Soquimich) un equipo de la Fiscalía de Alta Complejidad Oriente, encabezado por el persecutor José Antonio Villalobos, para realizar una incautación de computadores en medio de la indagatoria del caso Penta por delitos tributarios y desvío trucho de platas a campañas políticas.

El órgano persecutor, quien según CNN estuvo en las oficinas de la empresa de Julio Ponce por una hora y media, investiga supuestos pagos a cambio de boletas por servicios que nunca se prestaron, luego de la querella que presentó el Servicio de Impuestos Internos (SII) contra el ex subsecretario de Minería, Pablo Wagner.

Según publicó ayer La Tercera, las platas pagadas por una de esas boletas, giradas por la cuñada de Wagner, María Carolina de la Cerda, habrían ido a parar a la campaña senatorial de Joaquín Lavín en 2009.

Emol recuerda que en el escrito presentado contra Wagner por el servicio ante el 8º Juzgado de Garantía de Santiago el 8 de enero, en su “tercer otrosí”, pide al Ministerio Público “solicitar a la sociedades Administradora Génesis Capital S.A., Génesis Partners S.A., Sociedad Química y Minera de hile S.A. (Soquimich) y a la sociedad Díaz Moulian Silva y Wagner gestores Ltda, toda la información contable correspondiente a los años comercial 2009 al 2014”.

“No mediar entrega voluntaria, se solicita requerir la correspondiente orden judicial a fin de proceder a su incautación”, precisa el texto.

Este viernes, The Clinic Online publicó que la conocida asesora comunicacional, lobbista y dueña de Azerta, Cristina Bitar, recibió dinero de Soquimich (SQM) a través de la triangulación hecha por un tercero, en momentos en que era la coordinadora de la campaña a senador en 2009 de Lavín en la región V Costa.

La plata llegó a Bitar a través de María Carolina de la Cerda, quien giró una boleta a SQM -el 21 de julio de 2009- por una asesoría financiera que nunca realizó, por un monto de $ 7,5 millones.

Se sabe hasta ahora que la cifra que favoreció a Bitar habría sido poco más de $ 2 millones. El resto habría llegado a manos de Joaquín Lavín y una tercera persona cuya identidad no ha podido ser confirmada.

La información aparece en la declaración que el ex subsecretario de Minería Pablo Wagner prestó la semana pasada ante el fiscal oriente Carlos Gajardo, en el marco del Pentagate.

La mega querella

La acción legal que presentó el SII es por 59 boletas que habría pasado su cuñada para que Wagner recibiera unos 120 millones de pesos.

El escrito imputa contra ambos delitos tributarios por la facilitación y uso de boletas de honorarios falsas, la obtención de devoluciones de impuestos truchas y la omisión de ingresos en las declaraciones de Impuestos a la Renta.

“Yo no presté servicios por estas boletas de honorarios. Las boletas las comencé a emitir a petición de Pablo Wagner, mi cuñado, debido a la confianza que mantenía con él”, fue lo que dijo en su declaración, De la Cerda, echando al agua a su cuñado.

Wagner, es una de las personas más complicada por el caso Penta. Además de la querella del SII, enfrenta otra por cohecho del Consejo de Defensa del Estado y en marzo será fiscalizado por cohecho y lavado de activos tras el pago de 42 millones que recibió de Penta mientras ejercía el cargo.

Esta semana, nuevos antecedentes que se revelaron de la carpeta de investigación, dieron cuenta de las gestiones que hizo Wagner para Penta mientras era parte del gobierno de PIñera. Por ejemplo, hizo lobby para tratar de instalar a Carlos Eugenio Lavín en el directorio de Codelco y avisó a los Penta de “nubarrones que se venían para las isapres.

Para colmo, este viernes La Tercera reveló otros correos donde queda claro que Wagner le pidió pega al “Choclo” Délano luego de hacer gestiones para su proyecto minero Dominga de Andes Iron.