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Este martes el medio español ABC publicó una nota donde habla de los hijos de los mandatarios y los problemas que algunos casos han afectado y salpicado a los propios presidentes.

El sitio los describe como personas que “crecieron al abrigo del poder de sus padres. No conocen el anonimato: están expuestos a los flashes de manera permanente y se han acostumbrado a la omnipresencia de sus guardaespaldas. En ocasiones, sus actos privados pueden convertirse en asuntos de Estado. Son conscientes de que viven en el centro de atención de la opinión pública. Aunque, a juzgar por las polémicas y escándalos que han protagonizado, a veces parecen no recordarlo”.

El medio antes mencionado recuerda en su nota un famoso versículo de la Biblia que dice “el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo”. Sin embargo, dice el artículo, “los hijos del poder han causado más de un dolor de cabeza a varios presidentes”.

Metiéndonos de lleno en lo que sucede en Chile, el sitio destaca el cuestionado caso Caval, que involucra al hijo de la Presidenta Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, luego de la reunión que sostuvo junto a su esposa, Natalia Compagnon con el dueño y vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic, por el crédito de 6.500 palos para la compra de los terrenos en Machalí.

Así, el medio español comienza su escrito de la siguiente manera: “En febrero pasado, el llamado caso «Nueragate» se convirtió en el primer gran escándalo sufrido por Michelle Bachelet. La prensa chilena reveló que una empresa de la cónyuge del hijo de la mandataria, Sebastián Dávalos (37 años), había recibido un crédito por más de diez millones de dólares del Banco de Chile. El monto se había aprobado un día después del triunfo de Bachelet en las urnas”.

Posteriormente señala que “poco después se comprobó que el crédito había sido negociado durante una reunión entre Dávalos y su mujer con el vicepresidente del banco. Dávalos publicó una declaración patrimonial para atemperar las críticas, pero ya era demasiado tarde: la certeza pública de que el hijo de Bachelet había incurrido en tráfico de influencias le obligó a renunciar a su cargo de director del Área Sociocultural de la Presidencia”.

Otros hijos de presidentes

El reportaje también cuenta el caso de Máximo Kirchner, hijo de Néstor. En el escrito se afirma lo siguiente: “Con un asombroso parecido en su forma de hablar a su padre, el difunto ex presidente Néstor Kirchner, Máximo (38 años) es tal vez el personaje más influyente de la política argentina después de su madre Cristina Fernández. Lidera la agrupación juvenil kirchnerista La Cámpora e integra el ínfimo círculo político de personas cercanas a su madre. Está involucrado en el llamado caso «Hotesur», una investigación judicial sobre presunto lavado de dinero en torno al empresario Lázaro Báez, quien fue acusado de haber contratado habitaciones en un hotel de los Kirchner que nunca fueron ocupadas, lo que sería un indicio de una maniobra de blanqueo”.

El texto continúa argumentando que “según la prensa argentina, Máximo habría firmado algunos de los documentos que investiga la Justicia. En las últimas semanas, el oficialismo argentino comenzó a alentar la idea de que Máximo se presente como candidato a diputado en las elecciones de octubre. En ese caso, los fueros parlamentarios lo blindarían contra un eventual avance de las pesquisas”.

El sitio también habla del Nicolás Maduro Guerra, homónimo de su padre, el mandatario venezolano. Sobre dicha persona, el artículo escribe que tiene 25 años y en 2013 se vio en una fuerte polémica cuando su propio papá lo designó “a dedo como jefe del Cuerpo de Inspectores Especiales de la Presidencia, el organismo que supervisa las acciones de gobierno. «Me toca por ser mi papá el presidente», se justificó «Nicolasito».

“El joven fue designado en un alto cargo con apenas 23 años, sin experiencia ni título universitario, y con una carrera en Economía recién comenzada. Después de aquella polémica, en 2014, el hijo de Maduro se convirtió además en el director de la Escuela Nacional de Cine, lo que generó resquemores en círculos artísticos. «Nicolasito» volvió a ser noticia algunas semanas atrás, cuando fue filmado en una boda en el Gran Meliá, uno de los hoteles más lujosos de Caracas, mientras una lluvia de dólares caía a su alrededor”.

Esteban Santos. Sobre el hijo del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos el artículo señala que “cumplió con el servicio militar como cualquier colombiano. Sin embargo, los privilegios de los que gozó durante su paso por el batallón generaron un fuerte malestar en el ámbito castrense, e incluso algunos oficiales expresaron sus quejas al Ejecutivo. Molestó el hecho de que, a los 19 años, a Esteban se le permitiera marchar junto a oficiales de alto rango en celebraciones y galas. Tampoco agradó que el joven elogiara a su padre, cuando los militares tienen prohibido hablar de política”.