Carabineros Asalto Robo Vitacura
A la gente se le acabó la paciencia. Y ahora viene la rabia. Hasta cuándo tenemos que soportar una y otra vez, perdónenme el francés, las pajas mentales o vueltas de carnero que se dan los sucesivos Gobiernos para hacer algo en una materia tan sensible para todos los chilenos como es la seguridad ciudadana.

¿Qué están esperando las autoridades para reaccionar? ¿Qué otra señal quieren recibir? ¿Tienen que empezar los secuestros como en Colombia y en México para que nos demos cuenta de lo grave que es la situación? ¿O siguen esclavos de las encuestas para saber hacia dónde ir?

Si no hay mano firme y decidida hoy, podríamos entrar a un camino sin retorno, en donde no servirá de nada tener un ingreso per capita de 30.000 dólares, ser campeones de América o tener una nueva Constitución, si es que finalmente los delincuentes ganan esta batalla, y los ciudadanos comunes y corrientes, esos que cada día luchan por salir adelante con su trabajo honrado, terminan refugiados en sus casas esperando el próximo asalto.

Tan preocupante es la ceguera de las autoridades, que se han olvidado de una práctica común de los delincuentes: La utilización de vehículos para cometer sus crímenes. Es por eso que, en medio del eterno debate de que direcciones de seguridad municipales no pueden tener las mismas atribuciones de Carabineros, nuestra propuesta es que ahora ya, se les otorgue a nuestros guardias municipales la posibilidad de fiscalizar mediante controles preventivos sólo a los automóviles. Sería una enorme barrera disuasiva al actuar impune de las bandas que cada día circulan por nuestras calles cometiendo delitos.

Esta medida sería de alto impacto para las zonas que ya todo sabemos son blanco permanente de la delincuencia. ¿O alguien cree que Carabineros no tiene identificadas los sectores de mayor complejidad? Además, con este ejercicio, seríamos socios con Carabineros, ya que todos sabemos que no cuentan con la dotación suficiente ni los recursos para estar en todos lados.

Por otro lado, sería de fácil despacho, y alta efectividad, el elevar sustantivamente las penas, sin atenuantes, ni cumplimiento alternativo de la pena, a todo aquel que sea sorprendido portando armas de fuego en la vía pública. No se trasgrede ninguna garantía a las libertades personales, y por el contrario, se hace mucho más costoso para los delincuentes el uso de estos peligrosos elementos.

*Alcalde de La Florida