Extractos-del-blog-de-mamito-foto-cristobal-olivares

“A mediados de octubre de 1995, pasamos con una ex novia a la Rotisería de mi amigo Tito Martínez en San Carlos de Apoquindo. Me bajé a comprar unas cosas, ya que íbamos a ver a mi padre a Punta Peuco. Salí apurado, pero me crucé con un hombre de unos 45 años de anteojos y amable quien me quedó mirando. Más tarde, al volver, pasé de nuevo donde Tito y me contó que esa persona le había preguntado si yo “era el hijo del General Contreras”, mi amigo lo afirmó y él dijo: “dígale a su amigo Manuel que le envío saludos y todo mi apoyo a su padre injustamente condenado y encarcelado, de parte del Alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín” ¿Cómo nos cambia la vida o las ambiciones políticas, Joaquín?” (25 agosto, 2015)

“Cada noche, cuando veo las estrellas, pienso que mi padre no las puede ver, recluido en la cárcel por haber cumplido su deber. Un deber que hoy ha sido abandonado por jueces que están fuera de la ley (…). El día que me entregaron el Espadín en la Escuela Militar de manos de mi madre, no de mi padre, quien ya estaba detenido por los jueces y se vislumbraba el comienzo de la traición de varios en pleno Gobierno Militar. Y lo recordaba en las campañas de Peldehue y en el desierto del norte de Chile, en mi carpa con mi fusil, mi bayoneta y el corvo junto a las cartas que le escribía y que recibía.” (24 junio, 2007)

“Entre 1969 a 1971 vivimos en Santiago en la población militar de Pocuro. Fue una estadía magnífica, tengo muy buenos recuerdos de esa niñez junto a cientos de otros niños también hijos de militares; todos estos actuarían de una u otra forma en el 11 de septiembre. Mi padre fue durante esos tres años, Profesor de las cátedras de Inteligencia Militar y Estrategia e Historia en la Academia de Guerra. Me contó que en una oportunidad el Presidente Allende visitó la Academia y a él le tocó recibirlo. Allende se tardó en llegar y cuando entró al primer despacho donde lo esperaban mi padre y el Director de la Academia, les dijo: “antes de darles la mano quisiera pasar al baño a lavarme las manos porque vengo de una concentración con olor a roto”. Todos los militares presentes se quedaron en silencio y mirándose por las palabras del “Presidente del pueblo”. (28 de agosto, 2005)

“En 1983, Alfa-Omega (empresa de Manuel Contreras) recibía muchísimos personajes del ámbito nacional que pretendían los contactos de mi padre para sus negocios, pitutos, favores, etc. Y mi padre siempre fue bien “inocentón” frente a esta manga de aprovechadores (y hoy desleales) a los cuales ayudó. Vi a Ministros de la Corte pasar por las oficinas de Santa Lucía para tener acceso al Ministro de Justicia de la época, don Hugo Rosende, gran amigo de mi padre, quienes solicitaban un “ascenso”. Los infaltables almuerzos “privados” con Ricardo Claro; las reuniones tanto de oficina como de casa con Manuel Feliú (ex presidente de la CPC) y el regalo a su hija de un cachorro de mi perro pastor alemán. Francisco Javier Errázuriz, Carlos Cardoen, Amador Yarur y sus hermanos. En fin… Alfa-Omega era un lugar de encuentro para contactos”. (27 de octubre, 2005)

“Hoy te vi, hoy estuve contigo. Tus canas y tu lento caminar me provocan rabia hacia los camaradas que te abandonaron. Letanía provocada por tus deberes… tus antiguos deberes bien cumplidos. Hoy te veo en la lenta agonía de tu destino; aquella que impusiste y luchaste por un pueblo que creíste que se lo merecía. Una Patria maravillosa, por un pueblo inmerecido. Te veo morir lentamente en una cárcel para el bien de traidores que más temprano que tarde pagarán sus deslealtades. Padre querido, tus ancestros, nuestra familia, nobles soldados de la Guerra del Pacífico. Hoy te veo condenado de por vida por la maldad marxista y por haber cumplido tú deber”. (29 de octubre, 2007)

“El Sr. Ricardo Lagos fue un gran asistente al restaurante “Casa de Cena” (sólo para bohemios como yo) y en más de una oportunidad me topé con él, pero recuerdo especialmente una de aquellas antes del plebiscito de 1988 en que Lagos concurrió acompañado de unas 15 personas, y un ex oficial de Ejército que se encontraba en nuestra mesa se acercó a él y le pidió que hiciera un “brindis por mi General Pinochet”. Casi todos los presentes pensamos que “quedaba la escoba” y tendríamos una “batalla campal a combos”. Grande fue mi sorpresa al ver al insolente y soberbio de Lagos quedarse “calladito” y tomar su copa y brindar por Pinochet”. (20 de septiembre, 2005)

“Para Carlos Cardoen, mi padre fue un amigo, un mentor y un colaborador en platas y otras cosas. Incluso le pasó su helicóptero para su campaña presidencial. Por eso se hizo millonario en el Gobierno Militar y es hoy día un prófugo de la justicia de EE.UU. por venderle armas a Irak” (20 de septiembre, 2005)

“Don Amador Yarur siempre fue un generoso amigo de mi padre y jamás dejó de verlo y acompañarlo, hasta que fueron otros quienes le obligaron a alejarse. Luego del Informe Rettig, más menos en 1991, el Canal 13 filmó los descargos de mi padre (por solicitud del General Pinochet) en la casa del Sr. Yarur, sector de Vitacura, Santiago. Hoy creo que está más preocupado de su hijo homosexual y pagarle sus “fiestas” y que éstas sean publicadas -por supuesto pagadas- en las mejores revistas de Chile”. (20 de septiembre, 2005)

“Enrique Krauss, siendo Ministro del Interior del gobierno de Patricio Aylwin, le solicitó a mi padre que le “hiciera un bosquejo” de lo que debía ser un Servicio Secreto, el cual personalmente llevé a su domicilio cerca del Colegio Alemán, en Providencia” (20 de septiembre, 2005)

“¿Sabrán los Directores Ejecutivos de Canal Nacional que Mario Kreutzberger cenó con mi padre y conmigo, en el restaurante “Aquí está Coco” de calle La Concepción, en la ciudad de Santiago, a fines de los años 80 y que el mismísimo Don Francisco pagó la cuenta? ¿Y que durante la agradable cena, Don Francisco le preguntaba a mi padre sobre El Mossad (Servicio de Inteligencia de Israel) y mi padre sobre “Sábado Gigantes”, programa que siempre veía? (…) Pasó la noche y don Mario se levantó, fue al baño, y luego se despidió muy atento con la cena que habíamos compartido, que está de más decir que fue excelente tanto por la comida como por los vinos”. (20 de septiembre, 2005).