Selman concejal

“No vengo a viajar, no vengo a enriquecerme”. Esa son algunas de las máximas del exárbitro profesional Ruben Marcos Selman, hoy convertido en comentarista deportivo y candidato a concejal representando a la UDI por la comuna donde vive y trabaja hace 20 años: Quinta Normal.

El réferi, archiconocido por la expulsión a Jorge Valdivia en un superclásico de Colo Colo contra la Universidad Católica en abril de 2006, dice estar tranquilo, no estar vendiendo humo y prometiendo que va a poner mano dura en la concejalía porque “así es la única manera de progresar”.

“Creo que la comuna de Quinta Normal era una de las más tranquilas de Santiago una década atrás y me parece que lo de hoy no se lo merece. Tiene conflictos como droga, delincuencia, el alcohol. ¿Por qué digo alcohol? Porque es una comuna de las que tiene mayor cantidad de botillerías. Me parece que eso hay que buscarle un párele para no fomentar la delincuencia y la droga. Hay que apuntar para que uno pueda vivir como era hace 10, 15 años atrás, donde tú te paseabas por Quinta Normal a las 3 de la mañana y no había problema”, dice el candidato.

¿Cómo le explica a la gente el cambiar las pifias de un estadio a las pifias del concejo municipal?
– Jeje. A ver, la gente tienen dos imágenes. Cuando vas a la feria y te paseas puerta a puerta, porque hemos recorrido la comuna casi en su totalidad y lo que me falta seguro que lo vamos a hacer, hay dos imágenes. La primera es que te ven como el tipo severo, rígido, duro, polémico. Pero después, cuando viene el contacto personal, es cuando la imagen cambia. Seguramente verán a un tipo que quiere hacer las cosas bien, que quiere trabajar por la comuna. No vengo a enriquecerme. No vengo a viajar. No tengo para qué viajar, yo ya viajé todo lo que tenía que recorrer en el mundo gracias al arbitraje. Entonces, mi compromiso es no viajar, no enriquecerme y trabajar. Y ese cambio tiene que ser en base al deporte. No hay otra fórmula, estoy convencido de que no hay otra fórmula para cambiar la situación de Quinta Normal que hemos planteado.

¿Cuál es la primera impresión de conversar con el ex árbitro?
– Sabes que es maravillosa, de verdad. No estoy mintiendo, no tendría para qué. Cuando tú entras a la feria, especialmente de los hombres viene la talla: ‘oye, vos que echaste a Valdivia’. O -disculpe la expresión- ‘vos que me cagaste, cagaste a la U, me cagaste a Colo Colo, a Católica’. Pero inmediatamente cuando tú vas a saludarlo, viene el abrazo afectuoso y el “ah no profe, pero sabe qué, usted es de verdad”, “usted siempre ha sido severo, siempre riguroso y eso nos gusta”. Entonces viene el cambio y eso representa que uno realmente sabe los problemas de la gente.

¿De dónde surge esta idea de llevar una candidatura como concejal?
-Esto es producto de dos condiciones. Primero que trabajo y vivo en la comuna hace 20 años. La comuna me ha entregado todo en ese tiempo y yo no lo he entregado nada. Partamos de ahí. Y lo segundo es que hace ocho, seis años atrás, alguien me ofreció hacerlo y por mi condición de estar todavía activo en el arbitraje no lo había hecho. Entonces, se conjugan las dos cosas para dar las gracias a la comuna y poder entregar mi aporte, mi rigurosidad, en ese tema a la comuna.

En este momento hay mucho rechazo, una abstención gigante y hay un sentimiento generalizado de no estar ni ahí con la política y los políticos. ¿Qué le ha tocado a usted de eso?
-Usted tiene absolutamente toda la razón y lo comparto absolutamente. El tema está en que yo no soy político, yo soy deportista. El tema es que tengo que estar apoyado por un partido político para salir, si no no tendría opción. Segundo, le vuelvo a reiterar el concepto: no soy político, soy deportista. Y sé que con el deporte puedo evitar la delincuencia, la droga, la corrupción y el alcohol. Entonces, en base a eso sé que puedo sacar a los muchachos de la esquina, teniéndolos ocupados jugando, divirtiéndose, pasándolo bien, desarrollándose, y para ello nuestra campaña apunta a lo que es deporte. No estoy hablando de fútbol, todo lo que significa deporte. Taekwondo, tenis, patines, que hay en la comuna y que nos están informando de las condiciones precarias…

Ya que habló del partido, usted viene por la UDI. ¿Comparte sus ideas desde joven o es algo con lo que comulga últimamente?
-Ciertamente, como le dije primero, yo soy partidario y militante de la UDI y comparto cierta ideología, la mayor parte de ello. Hace un año, dos años atrás que soy militante. Comparto la ideología de la UDI, pero vuelvo a insistir en el concepto: no soy político, soy deportista. Y no quiero desmarcarme, quiero que la gente entienda que no vengo a trabajar como un político más, vengo como un deportista más. Y ello la gente lo ha entendido de buena manera. Hoy día el rechazo al político es absoluto. Si te das cuenta, la gran mayoría de los candidatos a alcaldes están trabajando solos, en soledad. Porque entienden que la comunidad con los políticos no quiere nada. Pero para redondear, tengo que estar obligadamente ligado a un partido, para tener alguna posibilidad de salir. Entonces, en ese contexto, tengo que representar a la UDI y en este caso la represento sin duda porque algunas de sus ideologías me parece que son las más acertadas. Estando equivocados o estando acertados, repito el concepto: no soy político.

Usted tampoco tiene afiches con figuras más reconocidas de la coalición como el ex presidente Piñera o alguien de la UDI.
-Sí, es que creo que ahí hay una falta de respeto absoluto. Creo que estar ligado a una figura de Piñera, en el caso particular de la UDI y de la derecha, es una falta de respeto absoluto. Creo que tanto los alcaldes como los concejales no tienen que involucrarse en temas de elecciones presidenciales. No es el momento, es otro foco. Mañana, después del 23 de octubre, quizás pueda ser. O sea, cada cosa en su momento. En base a ese respeto, que tengo como algo esencial de mí mismo, creo que debo hacer mi campaña política solo. Creo que es mejor cada cosa en su momento. Muy respetable el presidente, el señor Lagos, muy respetable el que venga como presidente, pero cada uno de aquí debe respetar a los candidatos con la posición que están ganándose en la comunidad que hoy día no necesita políticos necesita de cosas frescas.

¿Cómo cree usted que se puede reencantar a la gente con todos los casos de corrupción que han pasado?
-O sea, después de saber cosas del hijo de la presidenta, que fueron públicas, qué podemos esperar. Si aquello en lo que estuvo involucrado alguien importante en este país, qué se puede esperar para los demás. No me estoy metiendo en un tema personal, sino que en algo público. Él tuvo un problema personal, con su mujer, y no se ha tomado una resolución. ¿Qué más puede esperar el ciudadano? Y en cuanto a la credibilidad de los políticos, mi concepto, mi slogan es ‘Tarjeta roja para los políticos’. Porque acá el que quiere hacer el trabajo social debe ser transparente y limpio. Y por eso vamos a trabajar para aquello, para que sea limpio, con mano dura, severo. La fiscalización como corresponde, que cada uno haga su trabajo como corresponde. La función del concejal es fiscalizar, es su primera prioridad y no llegar el día martes a votar sin tener idea de lo que está votando.

Sobre los casos de financiamiento irregular a la política, el dato irrefutable es que la mayor cantidad de políticos investigados son de la UDI y el único condenado es Jovino Novoa. ¿Qué piensa entonces de su partido?
– Por eso te decía que yo comparto la mayoría de las cosas que tienen que ver con ideología. Es por ello. Pero yo te diría que mi campaña es casi pobre. Si tú vas a mi local, en Mapocho con Santa Fe, tengo dos letreritos que dicen “L39, Rubén Selman” y son los únicos pendones que he puesto. He gastado 300 lucas en flyers, unas 50 en unas chapitas y nada más. No voy a gastar más. ¿Sabes por qué? Porque yo puedo gastar hasta 12 millones con aportes, pero con mi patrimonio personal puedo gastar hasta 1.3 millones. ¿Pero si tengo esos 12 millones, por qué mejor no los invierto en la comuna? Esa es mi política, esa es mi filosofía. Por eso es que mi campaña es súper austera. Mi jefe de campaña es un amigo personal y él por la amistad que tenemos no me cobra ni uno, y ha sido fundamental en mi campaña. Especialmente en lo que significa Facebook, redes sociales. Porque él las maneja, las sabe llevar.

Bueno, ahí justamente lo palanquearon con el flyer. Fue muy compartido en las mismas redes sociales.
-Si, jeje, fue muy polémico. La verdad, yo peleé con él. Yo le dije “esto está mal redactado”. Y él me dijo “no wn, esto no es así. Esto es estrategia”. Y la estrategia era que cuando tú miras un flyer, lo mirai y lo votay. Acá no po. Acá había que mirarlo dos, tres veces y después lo dabas vuelta y estaba todo correctamente. Y esa era la estrategia. Y lo logramos y fuimos tendencia. Publicidad gratis, hasta en eso pensamos. Pero es una campaña austera. Pobre, pobre. Entonces, de qué estamos hablando. Hablan de austeridad, de capacidad de gestión y se gastan 12, 20 millones en una campaña. Eso no lo entiendo. Acá basta con que uno vaya a la feria, basta con el puerta a puerta, basta con los pequeños y pobres flyers que uno tiene, pero lo hace con el corazón.

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“YO NUNCA VOY A DEJAR DE SER ÁRBITRO”

¿Cuánto del conocimiento de la gente que tiene de usted por estar ligada al arbitraje del fútbol le beneficia en la campaña?
-La verdad es que nosotros en este momento estamos, por así decirlo, tranquilos pero nerviosos. La gente a uno va por la calle y lo va reconociendo. Tengo la fortuna de que a pesar de estar seis años fuera del fútbol, todavía tengo la fortuna de que me saluda mucha gente, que me conoce, que me grita ‘vuelve, faltan árbitros como tú’. Ojalá que el día de mañana esos gritos sean ‘siga como concejal’, ‘lo hace bien’. Entonces, tiene dos caras. Por un lado el reconocimiento y por otro, es una responsabilidad doble. Porque al ser reconocido como figura pública, tienes la responsabilidad de ser muy transparente, idóneo. Muy cauteloso en lo que vas a decir o no decir, a pesar de que yo soy bastante polémico. Soy más bien viral que políticamente correcto. Yo hago y digo lo que pienso, no soy políticamente correcto. Y por eso también se me han cerrado algunas puertas y en este país no están acostumbrados a que te digan cosas a la cara. Ahí uno transmite la verdad de lo que está diciendo. Y no te mando mensajes con nadie. Yo voy y asumo las cosas que digo.

¿Y en contra?
-Creo que se han cerrado muchas puertas porque Selman es polémico, es conflictivo. Dice la verdad. Porque habla fuerte, golpea la mesa. Pero soy así. Soy así en la vida, con mi familia, con mi gente y gracias a Dios tengo grandes hijos maravillosos que son correctos y no andan en cosas extrañas. Tengo una familia bien constituida. Tengo amigos de verdad, que me apoyan. Y si no salgo concejal no importa, de verdad no importa. No es algo que me quite el sueño, pero si no salgo concejal voy a seguir trabajando por la comunidad y ese es el camino.

Ahora, a pesar de las cosas buenas de un árbitro, uno también tiene la imagen del árbitro saquero.
-Si po, hay un concepto casi despectivo contra el árbitro, diría yo. Hay un concepto como ‘no, si este weon es un árbitro nomás, un arbitrito’. No, perdón, ese calificativo lo saco. Hay árbitros que son alcaldes, que con comentaristas deportivos, que están en televisión, que son abogados, que son técnicos. O sea, no hay que mirar mal la profesión de árbitro primero, pero como condición de vida creo que es muy importante. Primero, te lleva a ser un tipo muy rígido en tu forma de ser. Segundo, tú nunca vas a ver a un árbitro, digo un árbitro decente, un tipo decente, en un restaurant con botellas de vino, botellas de cervezas. No lo vas a ver carretear. Son sistemas de vida diferente. Estás siendo un deportista profesional y en la medida en que yo quiera ser árbitro profesional, me tengo que cuidar de muchas cosas. Y eso también quiero traspasar al municipio, en cuanto a la imparcialidad, la mano dura. Ese es el mensaje. Yo nunca voy a dejar de ser árbitro. Fui árbitro, soy árbitro, en mi casa soy árbitro, en la pega soy árbitro y en la municipalidad también voy a ser árbitro.

¿Ha recibido comentarios o consejos de otros árbitros? Su colega Chandía es alcalde.
-Sí, de Coihueco. La verdad es que no tengo mucha relación con él, pero el otro día nos mandamos un mensaje por televisión. Pero de muy buena manera. Nosotros mantenemos un respeto recíproco con los colegas. La crítica deportiva no tiene nada que ver con las personas. De persona a persona nos respetamos mucho. Si tú haces mal tu pega, tengo derecho a criticarte con la idea de mejorar. Pero de Chandía, me mandó a decir que él apoyaba completamente la tarjeta roja a la corrupción, a la delincuencia y a las drogas. Y yo le hice saber que lo apoyaba en lo que está realizando en su reelección. Entonces, pero los demás árbitros no se involucran mucho. Yo tengo a árbitros que me están llamando constantemente, que no voy a decir sus nombres, porque hablamos de fútbol y del tema de la concejalía y me están apoyando en eso.

En este momento se ha criticado mucho a los árbitros y se ha hablado del club de póker. Los árbitros no están exentos de esos vicios.
– Sí, lo que pasa es que hay mucho de sensibilidad y picardía cuando hablamos de una mala intención del club de póker. Y te lo voy a aclarar para que de una vez por todas no enlodes a una institución que me parece que no se merece eso. Y se lo digo con el mayor de los respetos y ojalá se transcriba al papel. Porque cuando usted enloda a una institución en la que hubo tres o cuatro involucrados me parece que deja mucho que desear. Me gustaría que usted individualice y no hable de todos los árbitros, se lo ruego. Porque el club de póker tiene dos aristas. La primera es que jugar al póker entre cinco, seis amigos no tiene nada de malo. Es parte de la vida. El problema está cuando en el póker se jugaba una designación para ir a La Serena o a Puerto Montt, eso es otra cosa y no corresponde. Pero eso no tiene porque enlodar a una institución. Me parece que por el club de póker hay que individualizar, está claro, hay sentencia, hay de todo. Y en cuanto a la acción de los muchachos, no la comparto por ningún motivo. Nunca participé de aquello, me parece que fue una aberración. Creo que no corresponde para la calidad de juez de un árbitro.

¿Durante su carrera no lo trataron de meter en algún cahuín?
-No. Lo que pasa es que yo soy de una personalidad bastante particular. Hablo fuerte, de vozarrón, tipo grande. Alto, quiero decir. La empatía que tenía con mis compañeros no era muy grata, no era muy amena.

¿No compartía mucho con ellos?
-No. Yo tenía cuatro o cinco árbitros con los que nos juntábamos siempre. Carlos Chandía, Julio Bascuñan, Braulio Arenas, Lorenzo Acuña y Manuel Rodríguez, para no dejar afuera a nadie. Teníamos un grupito y compartíamos. Pero también teníamos los conceptos claros y hay que comportarse como un diplomático. Tú vas a Argentina y tienes que comportarte como un gentleman. Pero hay árbitros que seguramente no lo entienden, pero van a tener que entender porque esto es una actividad en la que vas en representación del país.

¿Qué le pareció la foto de Enrique Osses en medio de hinchas de la U el fin de semana?
-Me aprece absolutamente desubicado de parte de Enrique Osses. Creo que, independiente de los colores que a él le gusten, de un equipo blanco, rojo, verde, el color da lo mismo, él tiene que tener la precaución y si ve que hay muchos hinchas azules, que es en este caso particular, tendría que haberse cambiado de lugar. Por la transparencia, por la idoneidad del arbitraje. Bueno, está pagando la incorporación a esta actividad que es bastante quisquillosa, creo yo. Pero va a tener que tener mucho cuidado en qué es lo que hace, qué es lo que dice y cómo se comporta. Porque no se ve bien po. A pesar de que no tenga duda alguna de que él no quiso verse involucrado en aquello, pero no se ve bien.

¿Encuentra injusto que se le atribuya cierto cariño a esos colores? Eso es algo por lo que usted también pasó.
-Por supuesto. Lo que pasa es que te van a pegar palos porque bogas y palos porque no bogas. Pero creo que él especialmente como jefe de comisión tiene que tener mucho cuidado. Las críticas que hoy día van hacia el arbitraje pasan principalmente por algunas declaraciones que él hizo hace unas semanas atrás, que para ser un árbitro profesional en Chile había que ganar 4 millones de pesos. Creo que está equivocado. Creo que ojalá tuviera 4 millones de pesos para el desarrollo de los árbitros, que es otra cosa. Incorporar gente que tenga experiencia, tener trabajo de realidades de juego constante para que los árbitros vayan mecanizándose y tomar decisiones oportunas. Hoy día estamos viendo que los asistentes están siendo un desastre. Es por falta de concentración, de entrenamiento, no sé. Hay que buscarle la fórmula, pero hay que mejorar. Y es para hoy, no para mañana. Hay que gestionar, buscar alternativas. Hoy día hay que innovar.

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“DE JADUE UNOS DICEN QUE ES INOCENTE, OTROS QUE FUE UN LADRÓN DE MIERDA”

¿Sigue yendo al estadio?
– No, no voy.

¿Por qué no?
– Primero, porque tengo que pagar la entrada. Segundo, jamás han tenido la deferencia -y esto es una crítica seria a la ANFP- la gente que estuvo en el fútbol se merece algún regalito y ese regalito debería ser ingresar gratis a los estadios porque algo de historia tenemos en el fútbol. Tú te vas, y a rey muerto, rey puesto. Y nunca más te vuelven llamar para nada. Ni para decirte ‘oye viejo, estuviste de cumpleaños’. Nunca más. Entonces, creo que en ese austerismo que tengo, de la vida, no voy a estar pagando para ir a ver un pobre espectáculo de fútbol. Me parece que no corresponde. Pero si tú me invitas a ver un arbitraje, seguramente voy a ir y voy a pagar mi entrada.

¿Pobre espectáculo?
-Mire, le transmito a usted la pregunta: ¿Usted cree que estoy bien en lo que digo o cree que éste es un gran espectáculo de fútbol? No lo es. Pero obvio que están sobredimendisionado los precios. En este país hay cuatro partidos importantes al año, que son los clásicos. Son ocho en total ida y vuelta. Hay una gran cobertura, ocupan 27 cámaras. Con todo el respeto que me merecen Puerto Montt, Palestino, juegan ellos y aparecen dos cámaras. Entonces, de qué estamos hablando. Pero se ha regulado para abajo, no para arriba. Que no hay decenso, que se juega o no, que los partidos empiezan a las 4 de la tarde, a pleno sol, sobre todo en este tiempo, donde pones en riesgo a los jugadores, árbitros, dirigentes, periodistas, cancheros. Hay una inconsciencia en el ámbito futbolístico de ciertas situaciones que son tan fáciles de solucionar. Como trasladar los partidos de 4 a 6, 6 a 8, 8 a 10 y 10 a 12. Si en el verano podis jugar hasta las tres de la mañana y no pasa nada poh viejo.

Pero se supone que ahí operan otras cosas, como la seguridad.
-Pero siempre buscándole pelos al huevo. ¿Por qué no se puede hacer en otro horario? Es lo mismo que pasa con las clasificatorias. Hoy vemos partidos pegados a las 6 de la tarde, 6 y media, 7 y 8. Tendrías un lindo espectáculo de Sudamérica si estuvieran encajadas en orden. Hoy día ves cuatro partidos al unísono. ¿Qué vas a ver? Ni siquiera ves el partido de Chile tranquilo.

Entonces coincide con las críticas al público de la selección.
-Es que es otro público. El que tiene la tarjeta con crédito puede comprar, no es el tipo que se para en el estadio para comprar su galerita, porque lo hace con pasión. Este es otro tipo de público. El público de la Copa América es otro público. Y eso es claro. Entonces, el valor de las entradas abultadísimo. A lo mejor con Bielsa o Sampaoli, con el renacer del fútbol, ya, se justifica. Pero hoy en la posición que estamos, peligrando, jugando contra Bolivia, no podis vender una entrada a 90 lucas por viejo. Si la idea es llenar el estadio, con la hinchada normal, que fuera a alentar, que fuera el jugador número 12. No para que estén callados y abuchando porque Chile no podía lograr el gol, porque el portero de Bolivia supuestamente hizo el tiempo que quiso. Falso. El portero se comportó como un jugador que quería el empate. Porque si hubiéramos estado nosotros en esa posición habríamos hecho lo mismo y nadie habría dicho nada. Pero acá somos chaqueteros, quisquillosos y le buscamos el pelo al huevo.

¿Todo esto se lo atribuye a la entrada de las sociedades anónimas al fútbol?
-Sí, pero hace una década atrás esto era la panacea, lo más grandioso que había inventado el fútbol. Si en el fútbol está todo creado, todo dicho. Ya no hay nada que inventar. Hoy día, con el tiempo, nos dice que las sociedades anónimas tienen al fútbol en una situación de UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Es cosa de ir al Sifup y ver cuántos futbolistas profesionales están sin trabajo. Eso es producto de la mala gestión que han hecho. De la mala gestión de la ANFP como tomar decisiones importantes que se han tomado, y no son las mejores. Son cosas simples, las que te he señalado como los horarios. Hay que cuidar al profesional. No sólo al jugador, sino que al tipo que está detrás del arco, el pasabalones, gráficos. Y además un presidente que no toma decisiones. Que va a haber ascenso y descenso, que va a haber campeonato largo y después corto. Ninguna de esas cosas se hicieron. Ninguna. ¿Porque quién manda el fútbol? El presidente. ¿Tiene el respaldo el presidente o no lo tiene? ¿O la decisión la toman los dirigentes en conjunto para ir en contra del presidente? Siendo Arturo Salah para mi un tipo extraordinario. Educado, respetuoso, inteligente, que se educa, que aprende mucho de las dinámicas pero que para mi gusto no ha tenido el respaldo de los dirigentes para tomar decisiones importantes.

Viene asumiendo un fierro caliente.
-Sí, pero viene a uno no caliente, muy caliente. Ero era el momento de hacer un cambio radical en el arbitraje, en el fútbol, en el manejo, la conducción, la estructura de la ANFP. A lo mejor era un fierro caliente, pero para agarrarlo había que tener las cositas claras. Sobre todo lo que significa en la dinámica que se usa en la ANFP para trabajar.

A usted alguna vez se le pasó por la cabeza algo como lo que ocurrió con Jadue, que criticaron mucho en el comienzo, después lo alabaron y terminó siendo un desastre.
-Yo creo que los culpables son ustedes. Creo que la crítica es para ustedes, para el periodismo. Cuando comenzó se cuestionó mucho el venir de Jadue, pero también tenemos mala memoria. Vinieron los triunfos deportivos, se ganó la Copa América. Jadue estaba casi inmortalizado, casi beato diría yo. Y de la noche a la mañana vino un cambio radical donde supuestamente se ha demostrado que hay un desfalco vergonzoso. Entonces, nada. Creo que el chileno tiene mala memoria y en diez años más, se va a pasear por Santiago y nadie le va a decir nada. El chileno se ríe de sus desgracias. De Jadue unos dicen que es inocente, otros que fue un ladrón de mierda. La verdad es que no entiendo. Yo no comparto nada de lo que hizo, nunca he estado metido en cosas extrañas, no me gusta. Me gustan las cosas de frente. Caí mal muchas veces. Con Mayne Nicholls tuve un tremendo problema con él por decirle las cosas en su cara, que no las voy a comentar tampoco. Pero tuvimos un cara a cara y a mi me gustan las cosas de frente.

¿Usted que lleva más de 20 años en esto, cree que el elitismo en el fútbol tiene que ver con el público?
– No, pasa por las decisiones que está tomando FIFA en cuanto a querer ser justo. ¿Cuánto cuesta una cámara para poner debajo del arco? Hoy día la ANFP tampoco tiene plata para poner cámara en todos los estadios porque tampoco sería justo que hubiera en algunos sí y otros no. Tienen que haber para todos, sino para nadie. Fifa quiere que haya muchos más goles y que las decisiones sean mas justas. El caso de los banderines electrónicos, intercomunicadores. Costó un mundo y eso la gente lo desconoce. Además, todo eso le va quitando autonomía al árbitro central. Antes un árbitro tomaba decisiones propias y eran tácitas, duras. Hoy día viene un compañero que de alguna manera interviene en tu decisión y te hace dudar y te la hace cambiar. En Europa tienen seis árbitros y se mandan, discúlpame, las mismas cagadas.

¿Y le gusta el fútbol europeo?
– Mira, yo trabajo en El Deportivo de La Tercera y tengo la obligación de ver los partidos del fin de semana. Como te dije, a mi me gusta ver el arbitraje. Pero en general el fútbol me aburre. Por eso derivo todo esto en temas arbitrales. Tengo que analizar a algunos vendedores de humo.

A propósito de eso, ¿algún pronóstico para el superclásico de este fin de semana?
– Va a ser un partido difícil. En el caso puntual de la U, la U tendrá que volver a tener su mística, que la había perdido absolutamente. Creo que la gente entiende que un equipo pueda ganar o perder. Da lo mismo, si el tema está en la entrega, en la mística que se fue perdiendo. Y eso estará encargado Víctor Hugo y Luis Musrri de devolverla. No se perdona perder un clásico. Y en Colo Colo Guede está con un pie y medio afuera y le queda medio pie adentr. Y seguramente este fin de semana va a tener los dos afuera o un renacer. Pero va a ser un partido sumamente duro, donde al que le toque dirigir va a tener que estar muy prendido, muy concentrado. Tiene que hacer muy bien las cosas. Y ojalá no contaminarse de lo que pasa estos días con el clásico en sí, que es un partido muy especial.