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Radrigán está reestrenando tras 17 años su obra “El Príncipe Desolado”, que remite al mito de Luzbel, el ángel expulsado del Cielo por rebelarse contra Dios y que fue condenado a la inmortalidad. El Premio Nacional de las Artes Escénicas que no usa celular ni redes sociales, descuera sin anestesia a los políticos corruptos, a los empresarios pulpos, a los curas calzonudos, a los que prohíben fumar, al teatro latero y los escritores que no se mojan el poto. Para él, son todos unos bellacos.

La obra “El príncipe desolado” ahonda en el mito de Luzbel. ¿Por qué se interesó en el ángel caído?
-Luzbel es un monstruo para la Iglesia católica. Bueno, para la Iglesia cualquiera es un monstruo: si no es niño, es monstruo. Me interesó Luzbel porque dentro de la mitología de la humanidad no hay nadie más marginal que él. Tiene toda la propaganda en contra. Es el primer marginado de la historia. Además que es inmortal. Mueren todos y él sigue vivo y marginado. Sigue con todo encima: con la Iglesia, con El Mercurio, con toda la prensa. Es una condena horrible.

Difícil estar en sus pantalones.

-Sí, difícil. Pero qué harían sin él. Dios habría durado re poco. Por eso Luzbel le pide que le devuelva la muerte. Pero si le devuelve la muerte, se muere él también. Ese es el problema. Es un pacto entre el bien y el mal. Yo pensé en el sufrimiento de ser inmortal.

Hay gente que le encantaría ser inmortal.
-Sí, pero se aburrirían a los cien años.

Jodorowsky dijo que éramos todos inmortales.
-¿En serio? Se nota que nunca ha pisado un cementerio. Habría que llevarlo a dar una vuelta. En todo caso, nacimos inmortales, pero llega un día que nos morimos y cagamos igual, ¡ja, ja, ja!

¿Le gustaría ser inmortal, o llegar a los cien años como Nicanor Parra?
-Si es lúcido y con la cabeza buena, como él, quizás. Llegar como las tristes, mejor no. Y siempre que no fuera lo mismo. Sería una lata llegar a los cien con la misma vida que uno ha vivido.

¿Quién vendría siendo Luzbel hoy?
-Siempre está representado por los poderosos.

A lo mejor hoy no sería tan condenado.
-Quizás habría gente que lo seguiría. Pero no en el sentido de la demonología, sino como ser humano. Más bien yo creo que sería como un súper dirigente sindical, como de la CUT quizás. Porque en eso andaba arriba. Armó una revuelta y lo expulsaron.

Usted, que fue dirigente sindical, dijo hace unos años en The Clinic que la CUT era como las reverendas hueas.-Sí. Antes era fuerte el movimiento sindical. Tenía una forma de presión. Ahora está muy desdibujada. No representa a nadie.

LA POMÁ DEL PARAÍSO

Usted está preparando la obra “Jesús se detuvo en Olivos”, que cuestiona la resurrección de Jesús todos los años para Semana Santa.
-Debe ser una lata para Jesús morir todos los años y resucitar para Semana Santa. Eso lo hacen para renovar la fe en el pobre. En la obra él se da cuenta de eso. Se llama “Jesús se detuvo en Olivos” porque llega a la casa de orates.

¿A qué va para allá?

-Es la única parte donde lo pueden soportar y comprender. No halla dónde estar y son los locos los que lo reciben. Pero lo pescan en la medida que entienden algo.

Uno de sus libros favoritos es la Biblia. ¿Por qué?
-Como poesía, sí. Una vez se dieron el trabajo de estudiar bien la Biblia y encontraron como 35 mil contradicciones. Y fue muy fácil: tú abres la Biblia y en cada página hay más de una contradicción. No hay nada de verdad.

Pepe Aldunate era de la idea de reescribir la Biblia por machista.
-Es atroz. La mujer es menos que un objeto. El San Pablo, que era maraco, decía que la mujer no podía hablar en las asambleas. A ese nivel. Las mujeres eran las adúlteras. La Biblia está escrita con muchas manos que fueron acomodando las escrituras hacia un lugar que vendría siendo el Vaticano. Para allá llevaron la huevá. Pero tiene cosas geniales. Sin la invención del paraíso, la Iglesia se va a la cresta. Eso es genial. Esa es su eterna promesa. La Iglesia tendría que reconocer que el paraíso no existe.

¿Para qué?
-El paraíso es la venta de pomá más grande del universo. Y representa la esperanza de la gente, una cosa bien absurda y estúpida. Y se aferran con viento y lluvia, con dientes y uñas, a eso. Como aquí no pueden tener nada, se aferran al paraíso, que no puede ser tan eterno de injusto. Le están diciendo al pobre que se resigne y que la solución está en el paraíso. Nada más, ese es su mensaje. Es la mentira más grande. Y la gente le teme más a la Iglesia que al ejército, tienen más miedo de perder la mentira del paraíso que la vida, a ese extremo… Los curas están muy cómodos en sus puestos. Como los hueones no trabajan, pueden hablar cada tontera.

Pero igual debe ser difícil tomar la decisión de ser cura. Por ejemplo, ser célibes toda la vida.
-Pero si los curas son todos maracos.

¿Usted cree?
-Sí poh. Son tan hueones que si siguieran así, con esa doctrina del celibato y todo eso, se acabaría el mundo, porque de adónde sacaríamos hijos. En todo caso, debe haber curas pobres que lo pasan mal. Hay gente buena que predica más con la acción que con la Biblia, pero no los pescan mucho. Y quieras o no, llegan a lo mismo, porque aunque sean de población, el discurso no lo cambian: amar y soportar hasta que duela. La pregunta es cuánto tenemos que soportar. Es como los que creen en las animitas y les ponen velas, placas por favor concedido, y no hay ninguna huevada debajo, no hay nada. Pero se llena de gente.

Pero la fe mueve montañas, dicen algunos…

-A los únicos que no los mueve la fe es a los ricos. A ellos no los mueve nadie. A mí me encantaría saber si los ricos realmente creen. Incluso los curas. Yo le preguntaría a un cura: ¿usted puede ser tan calzonudo que cree en la Virgen María y todo eso? ¿O sabe que eso es mentira? Cómo los curas van a creer en eso. No me entra. Pero bueno, los ricos deben creer, porque los ayuda mucho Dios.

¿En qué?

-A juntar plata, a hacer capitales, poh. Ellos creen y tienen razón, porque les va bien.

Pero en el barrio alto no hay animitas…

-Y los mismos canutos, si te fijas, no van a predicar pa allá porque les tiran agua y los agarran a patadas. Se supone que los profetas predicaban en los lugares de los poderosos, frente a palacios, pero así es como les iba también: como las huevas. No entiendo a los canutos que predican los domingos en la mañana sin que nadie los escuche. Es bastante loco.

Y obligan a los cabros chicos a hacer lo mismo.
-Le pegan la bañada, le cambian ropita y le pasan el pandero. Y son tan lateros los hueones. Tengo la impresión que ahora predican menos. Como que ya nadie les cree. Son la inutilidad misma.

LA IGLESIA INCENDIADA

La existencia del infierno, en todo caso, ha sido más cuestionada por la Iglesia.
-Sartre decía que el infierno éramos nosotros. Estaba bien claro.

¿Y dónde está instalado el infierno?
-El infierno está en el Vaticano. Allá están los verdaderos infernales, corruptos, maquiavélicos, codiciosos.

¿No le da esperanza el Papa Francisco?

-Ni siquiera un gramo de esperanza. No le permitirán ninguna reforma sustancial.

Los religiosos seguidores de la Teología de la Liberación se sienten esperanzados con él.
-Pero inútilmente, si eso no puede cambiar. Las bases están amarradas con fierros. No van a cambiar a los curas si son estúpidos de nacimiento. Y muy consecuentes: nacieron estúpidos y morirán siendo estúpidos .¿Y qué es eso de estar con los pobres, de ser llamado el Papa de los Pobres?

Por ejemplo, que almuerza con los trabajadores del Vaticano en el casino, que se está alejando de la vida ostentosa de la curia.
-Pero eso es la nada para lo que supuestamente debiera hacer: decir que les paguen más a los pobres, que proteste la gente. Esa Teología de la Liberación tenía raíces muy buenas, pero no la dejan avanzar. No pueden contra esta enorme mole que es el Vaticano.

¿Creyó alguna vez en Dios?

-Hasta como los cuatro años, nomás. Después ya no fue posible.

¿Ahora se define como ateo, agnóstico?
-No me defino como nada. No creo nomás. Debo creer en lo que hago y en la literatura. Si lo miras bien, todo lo que predican los curas es resignación: aguante aquí nomás, si después va a ser feliz. No hay nada que pueda justificar el discurso religioso.

Es todo muy vago.
-Lo mismo que predicaba Jesús, de ser bueno, obediente, de la caridad, fraternidad, todas esas cuestiones, puras palabras vacías. Qué significa eso, a quién beneficia eso. Nada más que al poderoso. Todo lo que piden al pobre beneficia al poderoso. Más encima los pobres tienen que ayudar a los lindos como si no tuvieran plata en la Iglesia. Puta madre. Pero es muy difícil que la gente abra los ojos.

La gente empieza a reclamar. Sobre todo ahora con el nombramiento de Juan Barros.
-Pero viste que no le hacen ni caso en el Vaticano. Les da igual. Ahí tenís al Papa de los pobres. No dice, pucha, tienen razón: este tipo no puede estar ahí, porque es depravado igual que los otros. No van a sacar a Barros, porque al hueas de Karadima no le ha pasado nada.

¿Y Ezzati, qué opinión le merece?
-Ezzati es un bellaco grande, inmenso. Ha hecho las tropelías más grandes. A ese no lo deberían haber dejado ser cardenal ni por nada. Es un saco de pelotas.

¿Qué le parecen las funas a la Iglesia católica por Barros, o cuando el 2011 unos encapuchados quemaron la puerta de una iglesia en Barrio República?
-Me parece estupendo. Como decía Nerón, la única iglesia que ilumina es la iglesia incendiada.

Usted que le saca la cresta a la Iglesia, ¿nunca lo han retado en la Universidad Católica, donde hace clases?
-No, fíjate. Nunca me han dicho nada. Es raro que me soporten ahí, porque no me callo para nada. Y mis alumnos son distintos, no son beatos acérrimos. Con decirte que hay una capilla pero está más vacía que la cabeza de los políticos. No entra nadie.

¿No lo pone en conflicto estar educando a la elite?

-Quién te metió en la cabeza que yo los estaba educando. Yo los estoy maleducando. Esa es la gracia.

CARE CHANCHOS

¿Sigue pensando que en Chile estamos llenos de conchesumadres?
-Sigo pensando lo mismo. Por eso estamos como estamos. Todos los conchesumadres están en Valparaíso sentados en el Congreso. Chile es un país incestuoso, los poderes se casan entre ellos. Eso ha quedado demostrado ahora con la corrupción. Estamos peor que nunca, porque cuando la corrupción y la impunidad salen del brazo de La Moneda, puta, tenemos mucho que hacer.

Usted le tenía un poco de cariño a Bachelet. ¿Qué le ha pasado ahora?
-Está en una situación privilegiada para hacer lo que no hace. Y sale diciendo que se entera por los diarios de lo que pasa. No le creo. Y si es así, es terrible. ¿No tiene asesores, acaso? ¿No vive aquí, no sabe? Y esos diputados o senadores, aparte del sueldo inconcebible y todas las regalías, ahora son todos asesores o gerentes de algo. Entonces las leyes les importan re poco. Que se demoren diez o veinte años, a ellos les da igual.

Ahora por fin se terminó el binominal. ¿Hay una luz de esperanza?

-Es bueno, pero no le encuentro tanta gracia. ¿Crees que la gente votará sin binominal? No creo. La gente votará cuando se demuestre que los políticos tienen diez centímetros de moral. Antes no. En primer lugar tendrían que renunciar, dar un paso al costado, irse. Es lo mínimo. Con la plata que han juntado y las conexiones que han hecho, se terminarán salvando igual. ¿Crees que a ellos les importa que la gente los cuestione éticamente? ¡Les da lo mismo! Esos hueones son unos carepalo, unos carechancho, unos elefantes. Todo les resbala.

¿Qué opina del hijo de Bachelet?

-El guatón es un modelo de carechancho. Es la cara de la corrupción. Debería estar preso. Bachelet puede decir que es cuestión de la justicia, pero lo malo es que funcionan a la medida de ellos, en la medida de lo posible, como dijo Aylwin. Esa es la frase más cabrona y canalla que se ha dicho en Chile y el mundo: “La justicia en la medida de lo posible”, mira, qué estaba diciendo ese bárbaro.

Hay secundarios que están pidiendo “no más políticos”.

-Ah, qué bueno, pero cómo lo haríamos. Alguien nos tiene que gobernar. Sería bueno un Consejo de hombres de buena voluntad, pero se ponen malos ligerito. Una cosa es echarlos a todos pero otra es en qué quedamos. Porque tú viste lo que pasó con la juventud, se metieron a diputados y les gustó el poder.

¿Ni siquiera cree en Boric?

-No. No creo que pueda hacer algo estando dentro. Puede tener buena voluntad, pero no le dejan pasar ni una. Estamos secuestrados por una manga de pelafustanes que no distingue ni entre izquierda y derecha.

¿Dónde quedaron los valores de la izquierda cuando le pidieron plata a Ponce Lerou?

-No tienen valores. Mira lo que hizo el PC con el Arcis de hacerse un lado. Y le teníamos buena al Arcis. En el Arcis falló la moral. El Partido Comunista, que se dice un partido de obreros, terminó defraudando a los trabajadores del Arcis, se pasó los ideales por la entrepierna. Y siguen cobrando estos desgraciados a los estudiantes. No les hacen clases, tienen perdido todo el año, y les siguen cobrando. Cómo dejaron que ese proyecto se derrumbara. Son muy bellacos.

¿Nunca coqueteó con el PC?

-No. Todas esas afiliaciones crean dependencia. Y el que escribe tiene que ser muy libre. No tener esas ataduras que lo obliguen a escribir bien de algo así. A mí me habrían echado lueguito por criticón. ¿Qué se podrá hacer? Ese es el problema. Qué se puede hacer frente este nivel de corrupción e impunidad. Cómo se recupera la credibilidad.

En estos días ha aparecido Lagos.

-Pero ya fue presidente y no nos salvó de nada el capitán planeta. Ya pasó su hora. Estamos en una etapa muy difícil, muy fregados.

¿Habrá que resignarse?
-Hay que morirse de cualquier cosa, menos de resignación. No sabemos muy bien en qué, pero hay que seguir. Hay que insistir en algo. Han estado sucediendo cosas de las cuales sabemos poco e ignoramos mucho, pero lo que sabemos basta para menoscabar dramáticamente los ahorritos de fe que habíamos depositado en la cuenta de nuestros gobernantes. Desilusionados, aburridos de la misma tramposa actuación, dan ganas de decir como César Vallejo: ¡Que se lo coman todo y acabemos, qué más da! Pero mejor no.

¿Por qué no?
-Parece ser que la vida exige, entre otras cosas, el esfuerzo de mejorar este mundo, lo que conlleva cierto deber de confiar en algo. Como creyente acérrimo creo que Dios no va a salir de la nada para ayudarnos en este trance, que está muy cómodo ahí, y que además no dio nunca con la clave para aplicar democráticamente la democracia, así que debemos rascarnos con nuestras propias uñas. Y como de creer se trata, en estos momentos creo firmemente en no votar, en botar. Hay que desalojar la casa con casino, secretarias y choferes incluidos, ni uno solo puede seguir ahí. Porque todos, de hecho o por temerosa omisión, sellaron entre esas paredes la alianza de la corrupción y la impunidad. Y no creo que expulsarlos vaya a repercutir en caos ni desamparo, dada la magra valía de los expulsados y dado que una casa limpia es el comienzo de la esperanza. Otra cosa que haría yo: hay que hacer protestas. Las mujeres son muy buenas para protestar, son corajudas. Yo iría con unas veinte pobladoras frente a La Moneda, con baldes, y me pondría a lavar la bandera. Sin decir ni una huevá: solo lavarla y mostrarla. ¿Sería buena o no? Felicítame. Y qué te van a pegar, si estai lavando la bandera. Sin embargo, se transformaría en una gran ofensa para ellos. Sería como lavar la conciencia del país. Sería muy bonito.

¿Por qué no vota?
-Voté por Allende y nadie más. No me interesa.

¿Ni siquiera votó para el plebiscito?
-Nada. Me desencanté mucho con la dictadura. Sufrimos mucho.

Pero no creyó en “la alegría ya viene”…
-No, no. La misma huevá que andaba diciendo Jesús: el paraíso ya viene, ja, ja, ja. No ha cambiado nada. Y la Nueva Mayoría son los mismos de siempre que se dan vuelta en los cargos. Tienen que hacer una demostración de honestidad. Pero no sé qué sacrificios podrían hacer estos, son tan re flojos. Son unas rémoras, unas sanguijuelas, que tenemos pegadas en la espalda. Lo peor es que sabemos que no les va a pasar nada. Esto es un gran tongo. Yo no creo para nada en la justicia chilena.

¿Ni en como lo ha hecho el fiscal Chahuán?
-No. Echan la aniñá y retroceden ligerito. Le pegan una trincá, se olvidan, ponen a otro, y no hablan más. No hay nadie que llegue hasta las últimas. La justicia vale callampa. Meten preso al portero, al barredor y a la gente que va pasando por la calle. Y los otros se salen con la suya.

A propósito, ¿qué le parecen los linchamientos de la gente a los lanzas en la calle?
-No hay más que hacer. Como no hay justicia real, se actúa por desesperación. No lo cuestiono. Si pillas a alguien robándole el sueldo a una señora, no lo vas a bendecir, tienes que patearlo, si está haciendo algo muy perverso. Es maravilloso el escarnio público que le hacen a los lanzas.

Pero a los ladrones de cuello y corbata no se lo hacen.

-No po, por eso tiene que ser parejo. Deberían caer presos todos esos empresarios pulpos, y a la cárcel común.

TEATRO CONCEPTUAL

¿Por qué no se ha visto a los escritores en la discusión pública? ¿Se han restado?
-Un poco. No se han mojado el poto. Pero tampoco los toman en cuenta, nadie les pregunta. No sé si es una posibilidad pero todos los que escribimos debiéramos hacer una gran obra colectiva contando todo esto y armar una especie de declaración, algo muy corajudo e irrebatible. Habría que averiguar qué escritor estaría dispuesto a eso. Y postular a un fondart, ja, ja, ja. A ver si nos los van a dar. Pero de que sería bueno, sería bueno. El teatro debiera asumir un rol más político. Ahora lo hace, pero a nivel muy solitario, muy aislado.

¿Qué piensa del teatro más conceptual?
-Me aburre. Soy muy bruto y me gusta lo concreto. No me gusta el teatro conceptual. Siempre tengo que preguntarme qué mierda están diciendo, cuál es el significado de esto. Por eso me aburro.

¿Y el teatro más comercial, como el de Las Indomables?

-No aporta en nada, sino que solo a adormecer a la gente y ponerla más bruta. El espectáculo lo da el espectador que está listo con el hocico para reírse.

Usted es un gran fumador. En el Parlamento se está discutiendo un proyecto de ley que prohibiría fumar en plazas públicas y en las playas. ¿Un poco excesivo?

-Es muy facho que te persigan por fumar y hacer algo que te gusta. Por qué no prohíben robar a los hueones. Estas sanguijuelas del Congreso deberían preocuparse de cosas más importantes. Aparte que con todas las leyes, no han podido terminar con los fumadores. Es como terminar con los curaos. O los políticos corruptos. Dejar de fumar es más difícil que terminar con los políticos sinvergüenzas.

¿Qué piensa de la marihuana?

-La tienen que legalizar. Pero nunca la he probado. Y está muy demostrado que el pito no sirve para la creación. Nunca ha surgido nada bueno del escritor o del poeta. Son creaciones que nadie entiende, nomás.

¿Qué está leyendo?

-Poco. La vista no me está acompañando para nada. Me operé de la vista y me cobraron tres millones de pesos, y no he recuperado ninguna de las dos hueás. Ahora leo condicionado por lo que estoy escribiendo, no por el placer de antes.

¿Hay algo que no recomendaría leer?
-La literatura social chilena es pésima, tuberculosa, sin reflexión. Es una lucha contra un bueno que es bueno para canonizarlo y un malo que es malo a morir.

¿Qué libro ha hecho mal a la literatura chilena?
-Que sigan haciendo leer en los colegios los libros de la cocoa. Todavía dan a leer a Blest Gana. Yo los tiraría lejos sus libros. Está bien leer el Lazarillo de Tormes, pero como repaso por cultura general, no para obligarte.

No tiene tuiter ni facebook. ¿Por qué?
-No entiendo nada. Ni siquiera sé muy bien lo que significan. Con esas cuestiones yo no sé a qué juegan. Cuando vas en el metro están todos con el este. La vida se les va en la pantalla. Y hablan solos como locos. Nunca tuve celular. Para que te estén encontrando en todas partes, mejor no. Y yo todavía escribo a mano. Cuando lo tengo todo listo, lo paso al computador. Me da muchísima más seguridad. Encuentro que tiene más sangre. Escribir poesía en el computador es como de ciencia ficción. Un hueón sentado en la computadora escribiendo poesía es lo más frío que hay.

Dónde queda el alma, dice usted.

-Claro. Falta el camino de la sangre al papel.