Tadeo chilevisión

Es el “influenciador” con más impacto y el más joven del nuevo programa de debates de Chilevisión. Su primera intervención en Modo Termómetro, donde se discutía cómo combatir la delincuencia en el Chile, tiene más 427 mil reproducciones en Facebook, 662 comentarios y más 1.284 reacciones, entre los Me gusta, Me asombra y Me encanta. Ahí expuso su opinión enfrentándose al diputado RN Gonzalo Fuenzalida y un comerciante que ha matado siete delincuentes en legítima defensa, repeliendo asaltos en su panadería.

Es Tadeo Villanueva Villagrán, el mismo muchacho que se hizo viral en junio pasado en un video donde aparece explicándole a los pasajeros de un trolebus en Valparaíso la razones de la toma que ocurría en el Eduardo de la Barra, su colegio desde marzo de este año.

Un adolescente de 14 años, de corbata chueca, aproximádamente 1,50 metros de estatura, mechas rubias apuntando hacia arriba y zapatillas negras con cordones a medio deshilachar, que llegó a Chile en 2010 proveniente de México y que es capaz de armar un cubo rubik en 11 segundos. Un alumno de Octavo Básico que se informa sobre los temas más relevantes de la agenda pública y que dejó su colegio privado para sumergirse en un mundo más “real”.

Te hiciste viral con el video en un trole. ¿Esta es tu primera experiencia en el movimiento estudiantil?
-Sí, es primer año que tengo un cargo. Más que nada, lo que me motiva para participar del movimiento estudiantil, para ser bien sincero, es un poco de culpabilidad.

¿Por qué?
-Es extraño, pero… digamos, yo nací en una familia más o menos adinerada. O sea, nunca tanto, pero acomodada. Se podría decir que clase media, media alta. Entonces siempre dentro de mí hubo un sentimiento de que el chileno medio tenía una especie de resentimiento hacia mí y personas de mi estatus social. Siendo que no era mi familia de empresarios que explotaran ni nada. Igualmente yo me sentía así.

¿Y cómo te dabas cuenta de eso?
-O sea, con términos como ‘cuico’, ‘pituco’. El tema de tener un auto, una casa más o menos grande, yo me sentía un poco culpable. Y un día me dijo un compañero ‘uno no elige la cuna donde nace, pero sí por qué luchar’ y acá estoy. Entonces ahí me decido porque con los conocimientos que podía tener, con la enseñanza que yo podía acceder, podría empezar con prácticas para cambiar la situación de las personas con las cuales yo sentía una especie de responsabilidad moral por la situación que ellas viven.

¿Por eso te cambiaste de colegio?
-Sí, por eso. También porque sabía que éste era un colegio movilizado. Por eso lo escogí específicamente entre otros colegios, porque tiene una historia larga en torno a movilizaciones. Antes yo estudiaba en un colegio privado de Valparaíso.

¿Y esto es algo que surgió desde tu casa conversando sobre estos temas, accediendo a alguna lectura o es lo que te inculcaba tu familia?
-En verdad, en mi familia directa (Mamá, papá, hermano) nunca se conversaban los temas de contingencia, ni tampoco nosotros conversábamos, además de algo que escucháramos en la radio en la mañana. Pero yo siempre estuve interesado en este tipo de temáticas, incluso de antes que empezara a participar. Recuerdo que en cuarto básico diserté del Subcomandante Marcos, jeje. Pero nunca hice una acción con la cual yo pudiera sentirme partícipe del movimiento social. Y fue hasta el año pasado que leí un libro de Miguel Enríquez -una biografía de la que no recuerdo el nombre del autor pero se llama ‘Miguel Enríquez, un nombre en las estrellas’- y se podría decir que me sentí bastante identificado con la historia de Miguel. Con lo que él vivió de pequeño, con las cosas que notaba en su entorno y ahí es cuando decidí dar un gran paso a la política y averiguar un poco más. Comencé a conversar mucho con mi abuelo, que fue mirista, que después estuvo exiliado en México, donde se adentró en filosofía y sociología y daba clases en la Universidad Autónoma de México. Él es muy actualizado: lee alrededor de 20 o 30 diarios todos los días. Con él es con quien converso, es el que me guía. Muchas opiniones mías se podría decir que están basadas sobre lo que me ha dicho él, aunque no son las mismas.

¿Cómo fue el proceso de llegar a este colegio?
-En realidad fue difícil tomar la decisión porque el colegio era un entorno en el que era respetado y yo respetaba a los demás. Tengo buenos amigos ahí, muy cercanos, entonces igual fue difícil tomar la decisión pero una vez encaminado no había vuelta atrás. Al principio igual fue un poco complejo porque yo no conocía absolutamente a nadie en este liceo y se podría decir que las primeras tres o cuatro semanas hubo un arrepentimiento de mi parte porque tampoco es que yo haya visto una gran movilización, pero comencé a conocer a las personas que eran partícipes del movimiento estudiantil y comencé a hacer amigos en el curso. Ahí fue cuando ya armé mi rutina, conocí a mis amigos, conocí con quienes podía conversar de los temas que me interesan.

¿Cómo reaccionaron en el colegio con tu llegada?
-En realidad, no creo que hayan reaccionado tanto. De hecho, me di cuenta que existían muchos menos prejuicios de los que yo pensaba. Casi no me dijeron nada por ese tema. Pero a mí me daba un poco más de vergüenza el día que nos tuvimos que presentar y decir que vengo de tal colegio, soy tanto y estoy aquí por esta cosa. Pero yo creo que son los actos lo que las personas ven, más que el pasado. Tampoco me avergüenzo. No tengo nada de que arrepentirme, pero evidentemente en este colegio he tenido vivencias mucho más reales. Me acogieron bastante bien y tampoco se dejaron llevar por prejuicios.

¿Y qué piensas hoy del movimiento estudiantil, del cual eres parte?
-Creo que desde el 2011 paulatinamente se ha ido alejando de la ciudadanía, que ya no se siente cercana. Han pasado hartas cosas, actos tanto por la criminalización y también ha habido un poco de criminalidad, entonces esos factores han hecho que las personas al fin y al cabo se hayan desencantado de nuestro actuar. Pero lo que más me preocupa dentro del movimiento estudiantil es que no hay unión. Se ha vuelto una disputa por parte de organizaciones. Todo se resume en poder disputar centros de alumnos o federaciones de universidades para poder tener organizaciones más grandes.

¿Tú dices por parte de partidos políticos, colectivos?
-Sí. Eso se ve más reflejado en las universidades, ahí se vislumbra mucho más. Pero dentro del movimiento secundario lo que más me preocupa es que tampoco hay unión porque existen dos coordinadoras, que son la Aces y la Cones, y como dijo el vocero de la Aces los problemas que tienen son de forma y no de fondo. La forma de actuar de cada coordinadora es completamente distinta. La Cones es más institucional, creen en la política parlamentaria. Y se podría decir que la Aces es más, no sé, radical o extraparlamentaria. Pero, evidentemente, que existan dos coordinadoras y que muchos liceos no se sientan identificadas con ninguna de las dos, es una problemática muy grande.

¿Y ustedes, tu colegio, en cuál están?
-Somos independientes.

¿Y tú personalmente?
-Soy independiente. En un momento milité en Revolución Democrática, pero estuve muy poco tiempo, como seis meses. Me gustaban los ideales, por lo que luchaban, o sea, transparentar la política, pero en la práctica no era específicamente lo que yo buscaba. Ellos buscaban tener más anclaje institucional que social, buscaban poder disputar espacios dentro de lo que son municipalidades, concejalías, etcétera, que poder ser un movimiento con el cual la gente se identificara. En verdad no me peleé con ellos y los sigo apoyando en algunas cosas que hacen, pero decidí salirme.

Tú hablabas de criminalización y criminalidad. Este año el movimiento estudiantil se enfrentó a ese problema fuertemente. ¿Cómo crees que deben encarar ese problema?
-Bueno, cuando me llamaron de Chilevisión para participar en el programa Modo Termómetro, ese fue uno de mis principales complejos o inquietudes porque Chilevisión es un canal, al igual que muchos canales empresariales, que suele distorsionar las realidades. Y obviamente yo voy en contra de ese tipo de actos. Entonces, atentaba un poco con mi moral, pero al fin y al cabo decido alejarme de la institución -o sea, yo no estoy afiliado a Chilevisión- y dar mi opinión sin pauta y realmente decir las cosas como yo pienso. Y si se mantienen las cosas así, todo bien. Pero en cuanto al tema de manifestaciones de tipo violentas, es un poco el juego de quién es más revolucionario y quién va más en contra del sistema. Al igual que muchos movimientos, pelean por quién es más grande, quién tiene más federaciones. Hay muchos movimientos que dicen que son más revolucionarios que los dirigentes amarillos. Dicen ‘nosotros vamos a darle cara a los pacos y a dejar la pura embarrá’, sin ver la repercusión que tienen este tipo de actos, de la imagen que le damos a las persona. Y eso va haciendo que la gente se aleje y los medios nos metan a todos en un mismo saco.

¿Y eso se puede arreglar?
-Es dificil decirlo así como que exista mágicamente una cordinadora que agrupe a ambos, pero siento que este año hemos tenido muchos puntos en común, aunque los puntos en discordia son mucho más fuertes. Creo que hay que dejar de lado esas prácticas y comenzar a trabajar en una coordinadora. No le veo una salida tan práctica a esta problemática, pero siento que con trabajo se puede superar.

En el Congreso está lleno de políticos exdirigentes estudiantiles, pero ahora está la “bancada estudiantil”. ¿Qué piensas de ellos? ¿Crees que es un paso natural?
-No creo que sea algo cíclico que se repita con todos los presidentes de federación de la Chile o la Católica. Creo que es algo más por un tema de contexto. Evidentemente todas las personas que están en el Parlamento saben que la política hoy se ha vuelto simplemente un negocio de administración de concejos municipales o cargos burocráticos, con grado o sueldo. Básicamente eso se ha vuelto, porque le ponen empeño cuando hay campaña y el resto no hacen mucho. Eso es lo que buscan mayoritariamente en la Nueva Mayoría y la Alianza. Ellos tratan de romper un poco con esta institucionalidad, se podría decir. Ellos podrían haber elegido hacer otra cosa: ser un profesor, un investigador o académico. A mí personalmente me gustaría ser como alguien que estudia mucho.

¿No te gustaría tener una carrera política o aún no lo has pensado?
-Lo estuve pensando el otro día y llegué a la conclusión de que como hoy día está la institucionalidad política y cómo está la percepción de la ciudadanía a la política, me gustaría dedicarme a otras áreas. Casi por miedo o porque simplemente no sea la mejor forma de ayudar a la sociedad. No sé, a mi me gusta mucho el trabajo que hacía (Eduardo) Galeano, que era una persona muy politizada, muy consciente que nunca se acercó a la política institucional, a diferencia de (Mario) Vargas Llosa, por ejemplo. También Juan Villoro, que es un escritor mexicano, que apoya causas zapatistas, opina, tiene columnas y nunca se ha acercado a una carrera política y perfectamente aporta. Pero tampoco lo he pensado tan bien, no a fondo.

¿Y si tuvieras que elegir a alguno de la bancada estudiantil, con cuál te quedas?
-Me gusta Boric. Siento que ha superado muchos problemas que tenía él, que se notaban en sus intervenciones o discursos o anécdotas que me han contado cercanos a él, con el tema de su ego. Al parecer tiene un gran ego, pero siento que lo ha ido superando.

Tadeo Villanueva fb

CUBOS RUBIK, BATALLAS DE RAP Y FEMINISMO

Tadeo es hoy el alumno famoso del colegio. Le dicen el “niño chilevisión’ o el ‘docu reality’, aunque comenta que sólo ha recibido tallas en buena onda. Sentado en su sala de clases, en el segundo piso del Eduardo de la Barra, responde preguntas mientras arma un cubo Rubik 5×5 Candy Colors bajo el pupitre. Es un hobby que comenzó a practicar después de revisar un libro sobre Record Guinnes. Dice que le llamó la atención cuando reparó que el record se medía en segundos, no en minutos. Tres meses después de comenzar a practicar, llegó a la final de una competencia en Valparaíso.

En su canal de Youtube tiene 50 videos: 48 sobre cubos rubik, uno donde aparece practicando diábolo y un mini reportaje, editado por él y ambientado con música brasileña y de Manu Chao, donde entrevista a compañeros de colegio y profesores para mostrar cómo fue la toma del Eduardo de la Barra.

“En la última competencia que fui, que fueron unos 100 personas, quedé segundo en la final y tuve un promedio de 11,17 segundos. Quedé muy feliz. Y después de eso lo abandoné, pero hace dos días tomé los cubos y me puse a practicar de nuevo”, cuenta mientras mira fijo su cubo rubik.

Parece que también te gusta el fútbol.
-Ahora estoy jugando mucho menos. Antes se podría decir que era más o menos bueno, pero al llegar al liceo y con el tema de la política he dejado un poco de lado. Y me dicen cosas como ‘Oh Tadeo, antes erai más bueno’ y cosas así, que llegan directo al corazón. Jugaba también en un club en mi barrio (el Solari). En un momento incluso pasé las pruebas de cadetes del Everton, igual jugaba bastante. Pero he hecho de todo. Antes mi hobby era leer mucho, escribir también. Un momento hice diábolos y ahora estoy haciendo batallas de gallos de rap. He hecho bastantes cosas, pero tampoco tantas.

¿Batallas de rap?
-Sí batallas de gallos. Son improvisadas, todo improvisado. Lo ideal es que no guardes rimas, puede que haya personas que lo hagan, pero por lo menos yo no lo he hecho hasta ahora. Y no es la idea. La idea es que sea como improvisar. Igual tienes tiempo, unos cinco minutos antes, que te dicen que te va a tocar con tal loco y ahí podis pensar en qué le puedo decir a él. Pero como prepararlas de días antes, no se hace.

¿Y escribir?
-No, yo no escribo canciones de rap. Pero hay personas que lo hacen.

¿Te gusta escuchar rap?
-No, no me gusta mucho jaja, pero sí me gustan las batallas de rap. No sé, siento que son como enérgicas, casi como un debate. Y de musica lo que más me gusta es Orishas, que igual tienen algo de hip hop, y Manu Chao. Esos son mis exponentes musicales.

¿Cuáles son las peores cosas que tiene Chile hoy?
-Mmm… uno debe ser el machismo. O sea, y dentro del machismo, la legalización del aborto, la publicidad, el lenguaje cotidiano. Luego la educación y salud pública, que son fatales. También hace poco se sacó a la luz la mala administración del Sename, que es una gran problemática. La corrupción en la política institucional y en las empresas. Y que la gente no se sienta segura, porque Chile no tiene grandes índices de delincuencia, pero es diferente como camina la gente en la calle a lo que pasa realmente. Chile es el país de América Latina con menos delincuencia, pero hoy en día la gente no se siente muy segura y siempre está en la agenda pública el tema de seguridad y es un tema que muy pocos alcaldes o presidentes han sabido abordar de buena forma. Esas son las cinco problemas más grandes de Chile.

¿Y otros temas como las pensiones…?
-Ah, es que yo siento que ese tema está a un nivel de solucionabilidad de forma más rápida y fácil que mejorar el tema del machismo en Chile o el sistema de educación pública. Obviamente, la demanda más grande en la ciudadanía es esa. Si tuviéramos que ver los problemas en fila a corto plazo, el tema de terminar con la capitalización individual va primero porque la podemos cambiar, está la mano y es muy perjudicial para el adulto y adulta mayor. Y la reforma educacional superior, que está muy mala, y los temas de corrupción y colusión. Esos son los tres grandes problemas a corto plazo.

Me di cuenta de que en tus intervenciones siempre nombras a “los y las compañeras”. ¿Has estudiado algo sobre el feminismo?
-Sí. Hace poco comencé a averiguar sobre los feminismos, porque no se puede hablar solo de uno, y realmente me di cuenta de cosas, de actuares que nosotros tenemos o cosas que obviamos que son muy machistas.

¿Como qué?
-Como vendría siendo la publicidad, el lenguaje. O sea, antes de ver este tipo de cosas, qué se yo, cuando le ganaba a un compañero en algo le decía ‘hermano, te violé’ o ‘acéptalo, te violé’. O la misma publicidad con estereotipos, la heteronorma, el patriarcado, que están tan presentes en la sociedad chilena y la sociedad a nivel global. Y sí, he empezado a averiguar un poco sobre eso y me siento muy en acuerdo con sus luchas. De hecho, me he puesto en contacto con el colectivo Lemebel y nos hemos comunicado para hacer algunas cosas.

Una de tus intervenciones del programa fue justamente por este tema, sobre el Manual de Educación Sexual. ¿Qué te parece en lo que se convirtió el debate sobre este manual?
-En realidad, de todas las posturas que iban en contra del libro, la única que anoté como oposición real y crítica, con argumentos serios, era la del psicólogo Ricardo Caponi, que estaba en el programa. El resto está demás. Son argumentos que no aportan nada, no se basan en nada y que se podría decir que no sirven para discutir. Como lo que decía la senadora Jacqueline Van Ryselberghe o lo que dijo el diputado José Antonio Kast. O sea, José Antonio Kast interpretó el libro como una manera de homogeneizar la sociedad y casi que reemplazar a los padres a través del Estado en un gobierno castro-chavista jaja. Pero Ricardo Caponi era el que hacía una crítica real, y además sustentada por su trabajo. Él no es una persona que de la noche a la mañana haya empezado a criticar el libro. Igualmente siento que él se refería más a que este libro busca ser un incitador sexual que el lenguaje que ocupa es correcto, pero para los y las adolescentes se interpreta como si así tuvieran que actuar ellos. Creo que eso, si entendí bien, era más o menos su crítica, y siento que si se discute sólo con ese punto de vista, está bien porque se van superando tabús, pero con opiniones como las de otras personas no se puede armar un buen debate porque no hay una manera correcta de responder a eso. No hay argumentos reales por los que uno tenga que elaborar un contra argumento aún más fuerte. Yo siento que estuvo bien que se pudiera discutir.

¿Discutieron acá el manual?
-Acá a mi liceo no llegó el manual. Pero algo que me sorprende mucho que mis compañeros tienen muchas experiencias sexuales que en el otro colegio, muchas más, pero no existe educación sexual alguna o no nos ha tocado nada. Ninguna guía o algún aporte para experiencias sexuales que tengamos o pudiéramos tener, y en mi otro colegio que existía una muy baja incidencia sexual, porque la mayoría de mis compañeros se podría decir que incluso no han dado besos o cosas así, estuvimos dos o tres meses viendo todas nuestras dudas. Y ahí se ve como se contrastan la educación privada y pública en estos temas, pero también para combatir el sexismo, eliminar los tabús de sexualidad, nuestras dudas y sobre todo porque esto va fuertemente ligado al aborto. O sea, hoy día las personas que acceden a liceos municipales y que no tienen estándares académicos tan altos como en colegios privados, es mucho más probable que tengan embarazos no deseados y van directamente de la mano de que no hay educación sexual en liceos municipales, por ejemplo acá.

Tú citaste una canción de reggaetón que estaba de moda entre tus compañeros, graficando a lo que se enfrentan hoy día. ¿Tú crees que el manual responde a ese tipo de cosas que son dudas de ustedes?
-Evidentemente hay preguntas que son más frecuentes que otras o que son más preocupantes. Pero siento que la mayoría de las preguntas que están ahí, que son sobre temas de afectividad, prevención y enfermedades de transmisión sexual, que son como los tres ejes firmes en el libro, son muy pertinentes y vienen al caso. Claro, existen otras preguntas que no creo que sean patrones que se repitan tanto. No creo que se pregunte tanto -estoy especulando- sobre si el semen hace bien o no a la piel o si es dañino a la hora de tragar. Son preguntas que quizás no sean tan atendidas, pero evidentemente cosas como no lavarse la boca después del sexo oral porque el cepillo te puede causar heridas y te puedes transmitir una enfermedad es algo que yo no conocía y la mayor parte de mis compañeros desconocían. Y como hay varias preguntas de ese estilo, el libro responde a varias dudas que hoy es parte de lo que necesitamos. Y es lo que comentaba, con esta sociedad tan expuesta los adolescentes se ven en la necesidad de realizar diversas prácticas sexuales como el sexo anal, el sexo oral, diferentes posiciones, orgías, relaciones con hombres y mujeres a la vez. Es un buen libro. También es un buen libro que muestra el respeto hacia otras sexualidades. Creo que fue una buena pega.

Tadeo foro

“MÁS QUE VALPARAÍSO, ME GUSTA LA GENTE DE VALPARAÍSO”

¿Cuáles son tus fuentes de información?
-Generalmente son textos que me envía mi abuelo, una página que se llama Rebelión.org, que tiene de todo, y PDFs que uno busca en internet sobre algún tema. No leo mucho diario.

¿Y de qué manera te informas entonces?
-Por ejemplo, por las AFP, antes de la primera marcha me involucré y vi videos, leí resúmenes. Por ejemplo, vi un documento de la Arcis que era largo y no alcancé a terminar -tenía como 120 páginas- sobre la capitalización individual en Chile o estadísticas sobre las pensiones y era un informe bien completo, que te ayuda a entender de todo. Y vi videos, noticias, también columnas. Pero eso no lo hago con todos los temas. Pero creo que podría empezar a leer mucho más de noticias.

¿A qué tema tú crees que la gente no le da la importancia que debería?
-Podría ser el feminismo, que hoy día está muy criticado por una gran parte de la población que se ha vuelto en hembrismo, que busca que la mujer sea dominante ante el hombre y de que la sociedad se vuelva completamente feminazi como ellos dicen. Que el hombre gane menos, que no pueda trabajar bien. Entonces, yo creo que a los feminismos no se le da la importancia que debería y el machismo no se discute como debería estar discutiéndose. Y otro tema es el de los inmigrantes. Muchas personas meten a todos los inmigrantes en el mismo saco como los estudiantes, que son flojos, que roban los trabajos, que están de forma ilegal, que lo único que hacen es perjudicar al país, casi al estilo de Donald Trump, y no se discute cómo tratamos a los inmigrantes peruanos, haitianos, colombianos.

¿Por último, qué te parece Valparaíso?
-Más que Valparaíso, me gusta la gente de Valparaíso. Es gente con la que uno entra en confianza al tiro, con mucha gracia, actitud. Y cuando voy a Santiago me doy cuenta que la gente está muy agobiada, estresada todo el tiempo y como que acá la gente se bacila la vida, la toma con gracia. Obviamente hay gente estresada también, pero por lo general es gente bonita. Da gusto vivir con la mayoría de las personas en Valparaíso, o por lo menos es mi experiencia.

¿Y en política?
-Se ha vuelto tierra de nadie. Es una ciudad que la política tradicional se ha esforzado en usarla a su gusto y a favor del empresariado. Tenemos una alcalde que va por su tercera elección, que es muy populista porque en tres años no hace más que poner un mall en un lugar desocupado y ahora arregla las calles, las dos plazas más importantes y tira fuegos artificiales pal 18. Siendo que la ciudad tiene una deuda del triple de su presupuesto anual. Y eso ha sido por la mala administración de estos partidos.

¿Si pudieras votar el próximo domingo, irías?
-Sí, y lo haría por Jorge Sharp.