“Yo ya sabía pa’ donde iba, llegamos a la bodega, nos empezamos a dar unos besos calentones, y la cosa se puso media calentona y le di conferencia de prensa. Corta, altiro, estábamos trabajando, había que hacerla rápido”, relata al Rumpy una mujer que llama al programa  y cuya historia se denomina “La bodega de la ninfómana”.

“Ya poh, empecé a darle conferencia de prensa, mi compañero se prendió, y empezamos grado tres, ahí mismo en la bodega, fue exquisito. El hombre sabía ponerle”, rememora.

De eso, agrega, “pasó ni siquiera un mes y me fui a vivir con él (…) pero me empezó a tratar mal, como que era muy maraca, que quería darle todo el día… En eso, llega un compañero nuevo”.

“Yo sabía que no era para relaciones”, acota entre medio, admitiendo que fue un error irse a convivir.

Siguiendo con la historia, dice “usted sabe que uno es generosa. tiene que también enseñarle la bodega. Ni siquiera hubo coqueteo, ven pa’ acá. chao”.

“Vamos para la bodega, estamos en esa, le estoy dando conferencia, y de repente veo parado al otro. Pensé que nos iba a matar. Se empiezan a pelear y llega nuestro jefe… chao, los tres pa’ la casa”.