En el Club de Huasos Asociación Cordillera, lo vieron venir. En el grupo, que reúne a corredores de rodeo y criadores de Puente Alto, Pirque y San José de Maipo, el coronel (R), Arnoldo Riveros Gerdes, siempre levantó sospechas. Por ello, cuenta un integrante, cuando se conoció en marzo el fraude en Carabineros y se informó que se investigaba desde el año 2010 en adelante, la pregunta en voz baja fue cuándo aparecería en el escándalo “el paco” que ostentaba varios caballos pura sangre, un privilegio, recalcan, reservado a figuras como Agustín Edwards y Gonzalo Vial.

“Acá estuvo entre los años 2010 y 2014, más o menos, después pasó al Club de Carabineros. Decía que había recibido una herencia o algo así, pero no calzaba. Compraba caballos en efectivo. Dejaba los cheques y cuando los iba a buscar, retiraba el documento y pagaba chin chin”, relata.

Si recibió o no una herencia es algo que Riveros no aclaró cuando fue contactado por The Clinic Online, pero el lunes 3 de abril, cuando declaró por más de dos horas ante los fiscales que indagan el millonario fraude de la Mafia de la Intendencia sí debió admitir que parte de sus ingresos provenían de los fondos extraídos de manera ilegal desde las cuentas de Remuneraciones y Desahucios de Carabineros en un mecanismo que venía funcionando al menos desde el año 2004 y donde ya se contabilizan más de $16.500 millones desviados.

Aún no está claro cuántos de estos recursos llegaron a Riveros, pero sólo en Santiago el exuniformado posee una parcela que, según tres personas que han ingresado al recinto, asemeja la casa que alguna vez tuvo Anita Alvarado, conocida como la Geisha, en Chicureo. Afirman que se ubica en el sector de Alto Jahuel, que tiene en promedio 10 hectáreas y además de caballerizas y medialuna. Existe también un quincho para asados donde caben, sin problemas, 60 personas sentadas.

Desde el entorno de Riveros, precisan que la parcela tiene 6 hectáreas, que el sector de asados es normal, que existe un crédito hipotecario asociado a la propiedad y que la versión que circula sobre su forma de vida es una exageración.

Ahora, en lo concreto, junto con participar en rodeos, Riveros tiene caballos inscritos por su criadero, Santa Beatriz, que hacen gala de la pureza de sangre: Patrullero, Qué Luna, Cardenal y Quemaíto, entre ellos. El precio de estos animales supera los $10 millones.

Riveros contrata jinetes para que monten a sus potros, pero, en medio del escándalo, debió renunciar este año a su pasión por el rodeo. Quienes le conocen, aseguran que por vez primera en mucho tiempo no se le vio en el Champion de Rancagua que se realizó el fin de semana pasado.

EL NEXO CON ECHEVERRÍA

Fue el General en retiro Flavio Echeverría, exjefe de la Dirección de Finanzas de Carabineros, quien en su declaración del viernes 24 de marzo ante el Ministerio Público confesó que se había hecho parte de la “Mafia de la Intendencia” por invitación de Arnoldo Riveros, quien operó como una especie de reclutador. Desde 2008, Echeverría habría recibido $420 millones, los cuales habrían quedado en un 100% para su bolsillo, a diferencia de otros involucrados que operaban a cambio de una comisión.

Con Echeverría, Riveros coincidió en el departamento de Tesorería y habrían sido cercanos. Sin embargo, cuando debió declarar, el Coronel en retiro desmintió al General (r) y sólo admitió haber participado de la máquina de defraudar sin tener un rol relevante en el aparataje.

Pero la crisis por este fraude no es la única sombra que se cierne sobre Riveros. Fuentes de la institución uniformada aseguran que el patrimonio de Riveros creció exponencialmente cuando estuvo a cargo del departamento de adquisiciones, en momentos en que la compra de indumentaria no tenía un manual y las asignaciones eran discrecionales.

La fiscal Macarena Cañas instruye una indagatoria de denuncia contra un mega proveedor que inició su relación con Carabineros cuando Riveros tenía el control. “Van a llegar a él sí o sí”, comentan estas fuentes. Riveros aclara que él no tuvo poder de mando en adquisiciones y que se desempeñó en almacenamiento de la policía uniformada.

En tanto, Miguel Ángel Valdés, abogado del Coronel (r) Riveros, afirma que se está entregando colaboración efectiva en la indagatoria sobre “la Mafia de la Intendencia” y que no tiene información respecto de que su cliente figure en otra causa.

FORMALIZACIÓN

Ayer continuó el proceso de formalización de los implicados en la causa que podría sumar más de 60 implicados entre carabineros y civiles.

Uno de los exuniformados que fue parte de la audiencia fue el otrora teniente coronel de Carabineros, Pedro Valenzuela San Martín, exjefe de gabinete de Echeverría y sindicado como uno de los cabecillas de la operación.

En su testimonio ante el fiscal Eugenio Campos, que publicó este medio, el personero detalló cómo operaba la red de defraudación al interior de la institución y da cuenta de la cercanía que tenía Echeverría con otro de los líderes de la banda, el teniente coronel (R) del Escalafón de Intendencia de Carabineros, Héctor Nail Bravo. De hecho, en su primera declaración, revelada también por The Clinic Online, Echeverría reconoció haber obtenido $420 millones en dineros de procedencia irregular, teniendo pleno conocimiento de que estaba cometiendo un ilícito y no haciendo nada durante años para frenar las irregularidades que se arrastraban al menos desde el año 2004.

Al respecto, Valenzuela, que es contador auditor e ingeniero comercial, entregó otros antecedentes.

“En el año 2014 cuando estaba en la oficina de mi General Echeverría me percataba de situaciones en su oficina un poco raras o sospechosas, como por ejemplo, la situación que el mismo General le mostraba a Comandante Nail y le exhibía su billetera y hacían bromas, como indicando, junto con expresar y mover su billetera ‘que esta estaba flaca’, como que le faltaba dinero, eso pienso yo. En otras, movía el General una bolsa como indicando que estaba vacía, como que entendí que faltaba dinero. Yo no participaba de esto, pero sí había una relación estrecha entre el General Echeverría y el Comandante Nail, de la cual yo no participaba”, dijo Valenzuela.

También declaró que a fines de 2015, Echeverría ordenó “encapsular” el escándalo.