El Lexus gris oscuro estaba nuevo. Apenas había recorrido 60 kilómetros, cuando el 26 de abril del año 2010 arribó a los estacionamientos de La Moneda. El modelo LS 600 HV era el primer auto híbrido que la marca traía a Chile, una apuesta publicitaria de lanzamiento que tendría al recién asumido Presidente Sebastián Piñera como pionero en usarlo. El vehículo tenía un precio de casi $70 millones, pero había sido entregado en comodato a la Presidencia de la República por la automotora EuroFrance, junto a dos camionetas Toyota Camry, que quedaron a disposición de sus escoltas.

El contrato fue algo que sorprendió a los mecánicos del palacio. Venía firmado por el administrador de la Presidencia Aldo Sabat, hermano del exalcalde de Ñuñoa, y no establecía ningún gasto del fisco. El Lexus reemplazaba el Peugeot 607 que había ocupado Michelle Bachelet durante todo su período. Era la primera vez que el servicio se tercerizaba.

Piñera tendría su propia flota, una que –según recuerda una fuente que conoció los autos- no tenía GPS como los otros vehículos fiscales, pero que debía cumplir con el mismo registro de desplazamientos que el resto. Tal como quedó estipulado el 27 de abril de ese año, cuando fue la primera vez que se subió. Eran las cinco de la tarde y lo manejaba el asistente policial de la PDI Fernando Cabezas, quien registró el viaje con una simple descripción: “Traslado S.E.”. No especificó ningún recorrido.

La información es parte de una de las bitácoras que el diputado del Partido Comunista Hugo Gutiérrez, querellante en la causa que investiga la participación de Sebastián Piñera en el caso Exalmar y Minera Dominga, solicitó al fiscal Manuel Guerra para establecer si el expresidente visitó, durante su mandato, el edificio de Apoquindo 3000, donde funciona su Family Office. Gutiérrez, además, le pidió al investigador que citara a declarar a los conserjes del inmueble: “creo que la PDI ya les ha tomado declaración a ellos”, asegura el diputado.

The Clinic tuvo acceso a todos los contratos en comodato que firmó el exadministrador Aldo Sabat y a las bitácoras de los siete autos en los que se desplazó Piñera y su familia. Allí hay registros diarios de todas las actividades que el clan realizó durante su período, incluidos los desplazamientos de los escoltas, que generalmente iban a bordo de las dos Toyota Camry. En ninguno de los documentos aparece detallado el destino. “Lo incompleta de las bitácoras es demostrativo que esos registros pretendían esconder algo. Me parece inaudito que en una bitácora no se indique el lugar al que van. Es sospechoso”, agrega el diputado.

DESPLAZAMIENTOS

Durante todo el gobierno de Sebastián Piñera, las bitácoras permanecieron bajo reserva, mediante la resolución exenta 2285, firmada el 25 de junio de 2010 por Aldo Sabat, quien argumentó la imposibilidad de develar el contenido por motivos de seguridad. Aquella medida rigió hasta el 11 de marzo de 2014, cuando Piñera le entregó el poder a Michelle Bachelet, y se retiró caminando junto a su esposa hasta la salida del Congreso, donde abordó su auto personal y se fue manejando.

Según los registros de los traslados, Fernando Cabezas manejó el Lexus que ocupaba el presidente hasta fines de enero de 2013. Para entonces, ya alternaba en sus funciones con miembros del grupo de escoltas de Carabineros, entre ellos tres funcionarios que sólo registraban sus apellidos: el suboficial Jara, el sargento segundo Fuentes y el cabo primero Carvajal, quienes también movilizaban al Presidente. Aunque casi siempre se turnaban, nunca variaba la forma de registrar los movimientos. Ninguno de ellos detallaba los lugares a los que iban. Siempre la misma frase que Cabezas dejó estampada durante aquel primer viaje el 27 de abril de 2010: “Traslado S.E.”.

En septiembre de 2012, Cabezas –de entonces 33 años- contó parte de su trabajo en una nota de El Mercurio. Dijo que llevaba casi una década manejando para Piñera, desde cuando estaba al mando de RN, y que lo había acompañado durante las campañas del 2005 y 2009. Luego de eso, pasó a La Moneda. Fue el único funcionario de la PDI encargado de su seguridad. El resto eran todos carabineros. “Ser conductor del vehículo del Presidente es más que tener un cuidado extremo para andar a gran velocidad por las calles y mantener segura a la persona más importante del país. También hay que tener mucho tino para intervenir en el instante justo”, dijo en aquella ocasión.

Según las bitácoras, a Cabezas a veces le tocaba manejar otro de los vehículos asignados. Por ejemplo, el Station Wagons Hyundai Veracruz del año 2010, que llegó a La Moneda el 18 de agosto de 2010, luego de que Aldo Sabat firmara un comodato con la automotora Gildemeister. Así ocurrió a mediados de enero de 2011, cuando Piñera se fue de vacaciones al Lago Ranco en helicóptero desde Viña del Mar, y su chofer se llevó el vehículo por tierra. También maniobró el Hyundai Equus azul del 2010, de Gildemeister, cuando Piñera no ocupaba el Lexus. Al año siguiente, y durante el resto del período, ese vehículo trasladó a Cecilia Morel. Sus choferes fueron igual de poco detallistas con las direcciones. La descripción era una genérica frase: “Actividades Primera Dama”.

Los choferes y los escoltas se han convertido en testigos importantes para los querellantes del caso. Hugo Gutiérrez busca que todos quienes acompañaron a Piñera a cargo de su seguridad y traslado, declaren sobre los movimientos que tenía el expresidente. Intenta confirmar su tesis: “la diligencia apunta a acreditar esto que he sostenido, que Piñera tenía un pie en La Moneda y otro en Bancard. En consecuencia, él nunca perdió el control y la gestión de sus negocios”, acusa.