La semana pasada en Chile se designó al primer cura exorcista en toda su historia. ¿Por qué se tardó tanto nuestro país en designar a uno?
-En realidad, a nivel mundial, hay una especie de reticencia de los obispos a nombrar exorcistas.

¿Por qué?
-Es un fenómeno mundial que viene de tiempos remotos. Desde la caza de brujas, la iglesia con los endemoniados tomó recaudo para no caer en exageraciones que eran indebidas, que desprestigiaban la iglesia y que hacían mal a los fieles. Se procuró así, como diríamos, poner violín en bolsa y dejar las cosas para más adelante, pero eso hizo que el demonio tomara auge.

¿En qué se tradujo eso?
-El diablo vio que, como no se le combatía con exorcismos, el campo se le hacía orégano y tomó más virulencia. Y es evidente. Nosotros vemos que el demonio en las últimas décadas, se ha revitalizado en su actividad destructora dentro del catolicismo.

¿Cómo se manifiesta su actividad destructora?
-Hay una gran cantidad de endemoniados. Muchos de ellos son siquiátricos y nosotros tenemos que distinguir entre quién es siquiátrico y quién no lo es. Y cuando es siquiátrico, lo mandamos directo al siquiátrico, obviamente.

¿Cómo los distingue?
-La distinción más categórica es que esa persona, que está perseguida por el demonio, no puede rezar. Usted le dice a un esquizofrénico que rece y rezará con toda tranquilidad. Porque no tiene motivos para trabucarse cuando está diciendo el Ave María. Esa es una de las características. El sacerdote exorcista, cuando va adentrándose en la práctica del exorcismo, Dios le da las luces necesarias para no confundirse, lo cual no necesariamente es infalible, pero se crea una especie de sexto sentido, ¿me entiendes?

CURA EXORCISTA
¿Cómo se transformó en exorcista?
-En los años 80, de la manera más impensada. Nunca se me ocurrió ser exorcista ni lo pretendí ser. Pero en los años 50, cuando entré al seminario, me interesó el esoterismo, la brujería, el espiritismo – que es la antesala de la posesión diabólica- y la masonería. Y, claro, cuando se dieron los primeros casos en mi ciudad, algunos me dijeron “por qué no vas a ver”, porque sabían que yo algo había leído. En ese tiempo, estaba el padre Antonio Sagrera haciendo exorcismo y me tocó ver dos exorcismos realizados por él. Y después, cuando se retiró por la edad, quedé yo.

¿Cómo fueron esos primeros exorcismos que presenció?
-La primera experiencia fue un jovencito que había venido de Santiago del Estero. La mamá estaba acá, en La Plata, trabajando de enfermera en un manicomio. Este muchacho había entrado en un grupo que hacía magia negra. Un día ellos le preguntaron si quería ver al diablo y poco a poco lo fueron iniciando en el mal. Y se prestó para eso. Después acudió a mi parroquia para que lo exorcizáramos.

¿Cómo se saca el diablo del cuerpo?
-Con oraciones. No siempre a la primera se va el demonio del cuerpo. Pero el padre Antonio Sagrera tenía mucho poder- era un hombre muy santo a los ojos de dios- y logró sacarle el demonio del cuerpo en pocos minutos. Esa vez me tocó ver desde fuera.

¿Y cuándo exorcizó por primera vez?
-No recuerdo. Fue de a poco. Había un obispo que me mandaba de forma extra oficial- cuando aún no me nombraban oficialmente como cura exorcista- endemoniados para que yo les sacara al diablo del cuerpo. Y así me fui metiendo en el tema.

Jorge Bergoglio, cuando era arzobispo y mucho antes de ser Papa, le mandaba gente poseída.
-Sí. Me mandaba de la capital endemoniados para que yo los exorcizara en La Plata, porque yo era el cura oficial que hacía exorcismos y no tenía otro.

¿Y le mandó muchos?
-Ni me acuerdo, pero me mandaba todas las semanas endemoniados que yo iba liberando. Pero no sabría decirles cuántos con exactitud. Pero varios. Una vez me mandó a una chica con un rosario que él le había regalado. Todavía la recuerdo.

¿Por qué?
-El rosario era muy lindo. De color celeste. Pero la chica entró a mi consulta y lo primero que hizo fue pegarme una cachetada, botarme los lentes y no pude rezar. En esa época no sabía mucho de exorcismos. Recién los estaba haciendo. Y me acuerdo muchísimo de esa niña porque no tenía muy buen aspecto: no era bonita, media ordinaria, pero muchos años después me mandó una foto donde aparecía como una chica bonita, elegante, bien vestida, nada que ver como era antes cuando el demonio la había deformado.

¿El demonio afea?
-Sí, afea.

LAS MUJERES Y EL DIABLO
¿Hay gente más propensa a ser endemoniada?
-El demonio- por lo que he ido descubriendo- elige más a las mujeres.

¿Por qué?
-Mire, el diablo en el paraíso tentó a Eva y no a Adán. ¿Usted me lo sabe explicar?

No.
-Y, bueno, yo tampoco.

Pero, como usted dice, se da en mujeres. Raro igual.
-Sí. Y de vez en cuando un hombre. Esa es la experiencia, pero más adelante, cuando se profundice en esta materia, alguno dará la explicación precisa. Pero de que son mujeres, son mujeres. Y uno tiene que estar alerta de que no sea una histérica. O de ciertas dolencias siquiátricas que se parecen a la posesión diabólica, pero que no lo son. O de delirios místicos, como cuando dicen que dios o el diablo les habla.

¿Cómo es el ritual para exorcizar a una persona endemoniada? ¿Usted usa agua bendita?
-Claro. Si es un endemoniado, bebe el agua bendita y la rechaza. Y si no lo está, se la bebe tranquilamente. Pero sólo les doy agua bendita para saber si están exorcizados, no para exorcizar.

¿Por qué no?
-No me interesa. Todo lo que se hace no lo voy a hacer yo. A mí me interesa hacer una oración de liberación. Si la persona está endemoniada, se cae en el suelo y empieza a vociferar. Y si no lo está, me mira con indiferencia esperando que termine. El ritual que uso es de un libro muy antiguo, del año 1614.

Qué arcaico.
-Sí, el mismo que usaba el Papa Pío V, mirá los años que hacen…El libro es antiguo, pero me guio por ese, porque después se han hecho libros más nuevos, pero que no sigo. Por ejemplo, el Papa Juan Pablo II sacó un ritual nuevo en 1992. Pero los exorcistas preferimos el antiguo. Es mucho más eficaz. En el exorcismo del ritual de 1614, hay mínimo tres conjuros contra el demonio. Y con este nuevo que hizo, se le trata al demonio con delicadeza. No digo que no sirva, pero es más eficaz el antiguo que está en latín y el demonio odia el latín por ser lengua litúrgica.

¿El demonio en qué idioma habla?
-En español como nosotros.

Usted cuando está frente a una persona poseída, ¿qué es lo primero que hace?
-No voy a la casa para empezar. Ellos tienen que venir hasta mí. No me muevo. Tengo 80 años y no estoy para esos trotes.

¿Cuánta gente recibe al día?
-Los viernes recibía hasta cien personas que llegaban a la parroquia y pedían número, como en el hospital, para que los atendiera. Obviamente, de los 100 casos, 90 eran para siquiátricos y diez realmente necesitaban de un exorcismo. También exorcizo por teléfono.

¿Cómo es eso?
-Sí. Exorcicé a una de Tucumán, otra de Salta y una chica de Chile, llamada Ana que me ha llamado por teléfono para exorcizarla. Ahora estoy exorcizando a un hombre de Venezuela, también por teléfono.

¿Cómo se le ocurrió exorcizar por teléfono?
-Probé para ver qué pasaba y me di cuenta que daba resultados.

Pero ¿se puede? ¿el diablo no le corta el teléfono o manda una interferencia?
-No, no, no. Trata, pero no puede. Le cuento: el exorcizado me llama y hay una persona sosteniéndole el teléfono. Y yo, en latín, con el teléfono de mi casa, hago la expulsión del demonio.

Uno nunca se imaginaría que se puedan hacer exorcismos por teléfono.
-Ah, sí, sí. Ese es un invento mío. Y tuve éxito. Me dio resultados.

¿Qué le dice a los endemoniados a través del teléfono?
-Le digo “usted tiene que tener fe en dios que desde acá, con la gracia de dios y con el poder que me da la santa iglesia, la podemos liberar”. Así es. Y funciona.

Hay un cura gringo que exorciza vía Skype.
-Todo sirve en esta época, señorita.

EL DEMONIO
¿Cuánto puede durar un exorcismo?
-Unos veinte minutos. Es corto. Después uno puede repetirlo. El demonio, por lo general, no se va a la primera.

¿Cuesta vencerlo?
-Mucho. Cuesta mucho luchar contra el demonio. No es agradable para nada.

El demonio es muy astuto
-Astuto y mentiroso. Pero no le llevo el apunte de lo que dice, porque sé que miente. Para qué me voy a preocupar de lo que él contesta. Incluso, la norma que tenemos es de no dialogar con el demonio.

¿Usted, entonces, no habla con él?
-No, pero cuando me dice algo le retruco. La mayor parte de las veces me insulta, me agarra a palabrotas.

¿Y le responde en el mismo tono?
-No, no, no corresponde.

Usted tiene un libro llamado “Mano a Mano con el diablo”. ¿Se ha encontrado de frente con él?
-No, no, no. Nunca. Ni me muero por verlo. Cuando estoy con el endemoniado, el diablo habla a través de la persona endemoniada y yo lo escucho.

¿Cómo es el diablo?¿es de piel roja como lo muestran?
-No. El diablo se representa con un cuerpo humano deforme, con cuernos, con cola y con tridente en la mano para que los hombres tengamos una imagen de lo que es un demonio, pero no es así. Hay gente que lo ha visto y que ha hablado con él. Por ejemplo, hay un muchacho que lo vio en Quilmes que me contó que el diablo se le apareció de forma de hombre humano.

¿Cómo era?
-Se le apareció el diablo, en su jardincito, como un hombre de treinta años, rubio, de buen aspecto, no era feo, completamente desnudo. Él se dio cuenta que era diablo porque le dijo estas palabras “no te vayas con el espíritu santo que es flojito, veníte conmigo que soy más fuerte”. Me llamó la atención que dijera que el diablo era rubio y eso que nosotros lo pintamos negro. Otro detalle fue que tenía colmillos muy largos.

¿Usted le teme al diablo?
-No. Gracias a dios nunca le he temido, sino no podría haber hecho exorcismos. Hay sacerdotes que tienen miedo y no quieren saber nada de exorcismos. Pero no es mi caso. La gente me dice por qué no siente miedo. Bueno, hay gente que le tiene miedo a las arañas, a las víboras o la noche. Hay cosas muy desagradables para temer.

¿Cómo qué?
-Como la inseguridad que tenemos en este país. Eso sí que da miedo. El mal es que te asalten en la calle, te quiten el auto, el reloj o la billetera y además después te maten. A eso sí que le tengo miedo. Es más, el diablo me teme. Sabe que lo puedo expulsar derechito al infierno.

Como cura exorcista, ¿usted está a salvo de ser endemoniado?
-Evidentemente, el sacerdote tiene una protección especial por ser sacerdote. Cómo se explica que la Madre Teresa haya sido exorcizada en sus últimos años.
-¡Vaya a saber qué ha pasado! A veces Dios permite que esa gente santa sea endemoniada para que el pueblo cristiano los tome como modelos de sacrificio, porque están aguantando la presencia del diablo, no porque tengan pecados en sí.

El DIABLO
Ha aumentado la presencia de endemoniados en los últimos años. ¿A qué se debe?
-A veces es la misma víctima que ha procurado el mal. Por ejemplo, cuando buscan espiritistas y terminan quedando endemoniados.

Otros curas dicen que se debe a la falta de fe
-Totalmente. Cuando uno tiene fe en dios y no se aleja de la iglesia católica, no necesita buscar en el esoterismo ni la magia. No es bueno alejarse de dios.

El presidente Pepe Mujica es ateo.
-Una pena. Además que tiene legalizado el aborto, la marihuana, el matrimonio homosexual. Al demonio le encanta todo eso.

La sociedad avanza hacia lo que usted llamar ir en contra de dios
-Ya lo sé, ya lo sé. Por eso la Ley de Murphy dice que la mayoría de las cosas empeoran constantemente. Es una pena.
¿Estamos en un declive como sociedad?
-Sí. Estamos en mal momento. Eso se traduce en que el demonio tenga más espacio donde meterse y hacer la maldad. La fabricación de ídolos humanos no tiene sustentamiento ninguno.

El padre exorcista Gabrielle Amorth dice que el yoga y Harry Potter actúan como Satanás.
-Es posible. Harry Potter nunca me gustó. Siento un rechazo por ese mundo mágico que no es real. Y cuando fui a ver la película con un amigo, nos juramos no ver la siguiente, me disgustó mucho. Hay algo de brujería, de demonio, solapadamente mezclada con eso.

¿Y la magia lleva al mal?
-La magia es mala por donde la mires. No te lleva a ningún bien. Los niños los ven como un héroe, pero es un mal ejemplo para ellos. Y detrás del yoga, hay una filosofía de vida que es pagana, que no tiene nada que ver con la fe católica y los que busca es la sabiduría de los idólatras. Y eso está mal.

Hay religiosos, como el Cardenal Jorge Medina, que dicen que Satán está presente en los ídolos juveniles.
-Siempre se pensó que estos ídolos juveniles, como los Rolling Stone o los Beatles, tenían canciones que son contaminantes.

¿Cómo?
-Satánicas como dicen los especialistas. Y escucharlos parece que atrae la presencia del mal. El demonio siempre tiene diferentes maneras de manifestarse con gritos, insultos, blasfemias, no querer hacer una práctica religiosa, y eso sucede con estos grupos musicales.

El Papa dijo en su momento que el matrimonio homosexual era un pacto con el diablo. ¿Concuerda?
-No sé si tanto como eso. Pero que al diablo le encanta eso, sí, porque es pecado y va contra la naturaleza. De hecho, las sectas que quieren ofender a dios proponen la unión homosexual. Cuanto más contra naturaleza es una práctica, más satisface al diablo y ofende a dios. El diablo está presente en muchos lados y no solo en el culto demoníaco. Como en el aborto, por ejemplo. Al demonio le encanta que matemos a los chicos.

EL PURGATORIO
Así como existe el diablo, ¿existe el purgatorio?
-Claro, sin duda, es doctrina de fe.

¿Cómo es?
-¿Usted es católica?

No…
-Entonces, no tomó ni el bautizo ni la comunión. Le preguntaba por si pertenecía a otra congregación religiosa, porque algunas no creen en el purgatorio, pero la historia es así: cuando una persona peca, comete una culpa y merece una pena. Entonces, si se arrepiente, el sacerdote la absuelve y en nombre de dios le perdona esa culpa. Pero si el pecado es muy grave tiene un destino muy triste: el infierno de donde no se puede salir más y esa es una cosa horrorosa.

¿Hay forma de evitar el infierno si se ha pecado?
-Sí, por medio de un arrepentimiento y una confesión con el sacerdote. Pero estamos hablando de un caso hipotético cuando la persona no se arrepiente, se tiene que ir al infierno para siempre.

Donde lo espera el diablo.
-Claro. Ahora, si se arrepiente y pide perdón, se le perdona la culpa y la pena del infierno, pero no se le perdona la pena temporal, que se paga en el purgatorio. Y las penas en el purgatorio son dolorosísimas y no se comparan con los dolores de este mundo.

¿Cómo son?
-La pena más grande en el purgatorio es la ausencia de Dios. Ahora, sienten ellos la necesidad de dios, porque lo ven más cercano, pero dios los rechaza hasta que se purifiquen.

Hitler, Pinochet o Videla, ¿dónde están?
-Cómo lo podremos saber. No lo sé. No lo puedo juzgar, pero de Hitler hay una opinión general de que no se salvó y no entró en el cielo.

¿Y por qué no sabe nada de los otros casos?
-No tengo ninguna noticia de los dos otros casos. Para nada. Ni tampoco me he puesto a pensar.

¿Se imagina cómo es el purgatorio?
-No. La imaginación siempre nos traiciona. Sabemos que es parecido al infierno, porque hay sufrimiento, fuego, dolor, pero no hay desesperación, porque ellos saben que han sido perdonados por Dios y que tarde o temprano van a ir a la gloria del cielo.

¿El purgatorio existe como lugar físico?
-Las almas no tienen lugar físico. El infierno suponemos que tiene que tener un lugar físico, porque cuando los muertos que están en el infierno, resuciten irán con el cuerpo y el alma al infierno.

¿Y dónde quedará el infierno?
-Sabemos que es un lugar con fuego ardiente y donde no hay amor: se odian los demonios, se odian los condenados, se odian todos. No hay esperanza. Es espantoso el infierno. Por eso le recomiendo a usted que vaya a la iglesia a confesarse, haga su primera comunión, que se inscriba en la iglesia, así usted puede ordenar su vida y esas cosas espantosas no la lleguen afectar algún día.

Si no lo hago, ¿me voy al infierno?
-Sí, claro, siempre está esa posibilidad.

El Papa Benedicto XVI puso en duda la existencia del purgatorio.
-No, eso fueron cosas que decía la gente. Pero no fue así. Lo del purgatorio pertenece al fondo de fe de la iglesia. Hace dos mil años que la iglesia cree en el purgatorio y no va a venir un Papa a contradecir la doctrina. Y de verdad no recuerdo que haya dicho eso.

¿Cómo puede uno evitar pasar mucho tiempo en el purgatorio?
-Encargar muchas misas para que se las dicten después de muerto. Con esas misas se purga la deuda que hay con dios y uno se va al cielo.

EL CINE Y EL EXORCISMO
¿Los exorcismos que usted hace se parecen en algo a la película El Exorcista?
-No, no, no.

¿La gente no levita ni bota espuma verde por la boca?
-No, no, no. La película es una obra de arte que embellece la realidad o la pone más fea, como usted quiera, pero hay que salirse de la realidad, porque si no la película sería muy aburrida. O sea, la realidad del cura exorcista es muy aburrida.

Qué fome
-Sí, muy aburrida. No pasa nada. Y lo que se trata de hacer en el cine es llamar la atención. Y eso de torcer la cabeza en 180 grados, o vomitar color verde, es ciencia ficción. Y le puedo asegurar que nunca he visto eso. Si uno tuviera que filmarlo, la gente se iría desilusionada del cine. Es mejor que se la imaginen de cualquier manera. Es un conjuro contra el demonio, nada más. Que el endemoniado salte, brinque y que diga palabrotas feas qué tiene de interesante eso. Es aburrido, claro.

El cura exorcista Gabrielle Amorth, una eminencia del tema en Italia, tiene una colección de dos kilos de metales que le ha vomitado la gente endemoniada.
-Esas cosas sí que pasan. Y son muy misteriosas por lo demás. Le explico: la persona vomita eso, pero parece ser- según dicen los especialistas- que eso se materializa en la boca del poseso, porque nunca antes estuvo en su estómago. Le cuento: tuve en mi mano un clavo de techo, totalmente oxidado y doblado, como si fuera una ele cerrada, que había vomitado un chico. Yo le pregunto ¿cómo podría tener un clavo ese chico en el estómago sin que le pasara nada, y por dónde lo podría vomitar? ¡Y el chico había vomitado ese clavo por la boca! Según dicen los especialistas, eso no estuvo dentro del cuerpo, sino que fue materializado dentro de la boca. Así por lo menos lo vi yo. Es rarísimo. Eso es misteriosísimo, pero que alguien salga volando por la ventana, es demasiado taquillero para la realidad.

¿La gente le teme por dedicarse al exorcismo?
-Algunos sí. Las mujeres me tienen mucho cuidado y me miran de lejos. Pensarán que les puedo enviar el demonio a las casas, no lo sé. Tampoco me interesa lo que ellas piensen. Tengo tantas cosas que hacer que voy a detenerme en pensar en lo que piense una señora.

El trabajo de un cura exorcista es mal visto por la ciencia.
-Hay una parte de la ciencia que supone que nos dedicamos a la superchería. Pero me tiene sin cuidado todo eso. No me importa lo que piensen ellos.

Usted dejó el exorcismo en enero. ¿Piensa retomarlo?
-No lo sé. Últimamente me he sentido muy cansado, quiero descansar y la gente a veces a uno lo maltrata.

¿Cómo así?
-Quieren salirse con la suya, hacer valer su criterio. Yo siempre le decía a la gente “no tengo problemas con los endemoniados, sino con el entorno familiar”. Son exigentes. Si viene una mujer y le digo “su hija no necesita un exorcismo y es mejor que la lleva al siquiatra”, se pone furiosa y me trata mal. Y paso un mal momento. No quiero hablar más con señoras así.

En Facebook, hay un grupo de fans de usted con más de 800 seguidores. Lo ven casi como un rockstar
-¿Qué es un rockstar?

Una estrella del rock.
-Ah, está bien. Puede ser que sea una estrella para la gente. Pero nunca pretendí hacerme famoso con eso. Pero así sucedió. La gente está pendiente de lo que hago. Y es mejor que se interese por la palabra de un cura por la de un mago, un brujo o un chanta.

¿Algún consejo para el cura exorcista chileno Luis Escobar?
-¿Es pariente de Pablo Escobar ja, ja, ja? Hay que ver. No sé qué decirle, pero él como exorcista sabrá las cosas que tiene que hacer. Pero le recomiendo que aumente su devoción a la virgen maría para que lo proteja de la fuerza mal.