“El tema de Duarte se va a extender en el tiempo, dado las denuncias y los años que ha estado silenciado”.

La frase, dicha a La Segunda, es de Antonio Galdames, vocero de la agrupación “Iglesia contra el abuso”, y cobra relevancia a propósito de la salida reciente del obispo de Valparaíso.

Según cuenta el vespertino, las denuncias contra Duarte eventualmente salpican a otros obispos, como Francisco Javier Errázuriz, Cristián Contreras y Santiago Silva. Vamos viendo.

En 2008, el sacerdote Francisco Javier Astaburuaga informó a Errázuriz (entonces arzobispo de Santiago) sobre una denuncia recibida de una persona supuestamente víctima de Duarte. Ese mismo año, cuando el nuncio era Giuseppe Pinto, lo propio aconteció en la Nunciatura.

La cosa es que, y por eso habló Astaburuaga el último fin de semana, al poco tiempo de referir lo de las denuncias Monseñor Cristián Contreras lo conminó a pedir disculpas a Duarte.

Consultado por el vespertino si es que aquello había tratado de un encubrimiento, el cura responde que “no sé qué sucedió exactamente, pero los documentos fueron entregados en las fechas que se indican en la carta y a la autoridad que se especifica. No son de mi responsabilidad las actuaciones y decisiones de la autoridad eclesiástica a quienes se hizo llegar la información de tan delicados hechos”.

Volviendo a Galdames, dice que las denuncias fueron realizadas por cuatro exseminaristas, una de éstas hace pocas semanas.

En este episodio se recuerda lo que -cita El Dínamo, le dijo el obispo castrense, Santiago Silva, cuando unas de las víctimas acudió a él: “Me dijo que me suicidara, que me matara, que era lo mejor que podía hacer”.