La ex directora del Insituto Nacional de Derechos Humanos, Lorena Fríes, comentó el hallazgo de fragmentos óseos en la sede de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y que permanecían guardados en bolsas plásticas desde hace más de 20 años. Tres dirigentas de la entidad entregaron los restos al magistrado Mario Carroza a comienzos de mayo y éste, según altas fuentes judiciales, las derivó al Servicio Médico Legal (SML). Sin embargo, según informó The Clinic ayer, tanto el SML como la Policía de Investigaciones (PDI) –que en ocasiones se hace cargo de cumplir las instrucciones del magistrado- niegan haber recibido las instrucciones y los restos óseos, por lo cual, hasta este momento, se desconoce dónde se encuentran.

El hallazgo y entrega de estos fragmentos gatilló un conflicto inédito entre la directiva de la AFDD, algunos de sus miembros, y otros familiares de víctimas de la dictadura, quienes han criticado que los restos se guardaran por tanto tiempo sin entregarlos a los organismos competentes para que fueran periciados. La directiva de la AFDD, encabezada por Lorena Pizarro, ha sostenido que tales osamentas fueron entregadas al colectivo a mediados de los años 90 y que en su oportunidad fueron analizadas por el Grupo de Antropología Forense, que en aquel tiempo colaboraba en los esfuerzos por identificar las osamentas que habían comenzado a encontrarse y que podrían corresponder a sus familiares.

“Ellos emanan un resultado que dice que pertenecen a humanos y animales que preceden a la dictadura, y sugieren botar los restos. La AFDD no lo hace, y se encuentran después de 23 años mientras se hacía aseo en la sede. En el intertanto, nadie los halló ni conoció de su existencia, y se entregaron inmediatamente al juez Carroza”, dijo Pizarro, quien más tarde culpó a la inexperiencia “de algunas nuevas dirigentas, quienes actuando por iniciativa propia, determinaron hacer una denuncia de esto, lo que ha generado todas las interpretaciones dadas a conocer por algunos medios de comunicación, distorsionando los hechos, causando angustia y preocupación a familiares y amigos en general”.

En este contexto, la exdirectora del INDH, Lorena Fríes, manifestó que en su opinión es urgente que se conozca a la brevedad el paradero de los fragmentos y, posteriormente, se indague su origen sin importar a qué época corresponden.

-Desde el punto de vista de los Derecho Humanos, ¿deben periciarse los fragmentos óseos encontrados en la AFDD?
-De todas maneras. El hecho de que, al parecer, no sean osamentas de personas de la época de la dictadura, no invalida que se trate de seres humanos y que se requiera saber quiénes son. Hay alguien que podría extrañarlos, hay familiares. En ese sentido, corresponde hacer todos los esfuerzos para identificar de quiénes son. El SML debe cumplir con su obligación de identificarlos, sobre todo porque tiene un equipo especializado en esto. Y me parece que hacerlo es de mayor urgencia.

-El tribunal dice que los restos se enviaron al SML, pero tanto ese servicio como la PDI afirman que no les ha llegado el encargo.
-Estos antecedentes indican que el SML tendría que hacer una investigación interna para saber qué pasó. Si hay constancia de que salieron desde el tribunal del juez (Mario) Carroza, hay que interpelar al director del SML para que diga qué es lo que ha pasado. Y después, si no se trata de personas víctimas de la dictadura, revisar denuncias que no se resolvieron por presunta desgracia, porque se trata de seres humanos. Hay un hilo investigativo que necesariamente hay que agotar hasta las últimas consecuencias.

Los restos encontrados en la sede de la AFDD mientras se realizaba el aseo, fueron periciados en los años 90 por el Grupo de Antropología Forense que dictaminó que correspondían a personas que precedieron a la dictadura y a restos de animales, e incluso, según Lorena Pizarro, les recomentaron botarlos. Sin embargo, el tiempo demostró que incluso una parte importante de las primeras identificaciones de detenidos desaparecidos resultó errónea, entre otras razones, porque algunas herramientas, como el análisis de ADN, no estaba disponible.

-Si hubo errores en las pericias iniciales de identificación de osamentas, ¿podría descartarse con aquel primer informe que correspondan a víctimas de violaciones a los derechos humanos?
-Por supuesto que no. Una vez que se aclare dónde están las osamentas, el SML no solo va a tener que cotejar su identidad con personas anteriores a la dictadura, sino que probablemente lo va a tener que hacer también con familiares de detenidos desaparecidos.

¿Tribunales puede entregar los restos a otro organismo que no sea el SML o la PDI?
-Podría pedir el trabajo de peritos externos, pero tendría que haber constancia de esa resolución. De todas formas, el paso previo a eso, necesariamente, es que pasen por el SML. Toda persona que ha fallecido presumiblemente en Chile, y cuyas causas no se conocen, tiene que pasar por el SML. Por lo tanto, los fragmentos tienen que aparecer sí o sí, porque aquí hay dos servicios, el Poder Judicial y el SML, que tiene que dar confianza a todos los chilenos. No puede pasar por segunda vez que restos de seres humanos queden en el limbo, sean de la época que sean.