Las víctimas de Karadima, José Andrés Murillo y Juan Carlos Cruz se mostraron conformes con las nuevas renunciadas aceptadas por el Papa Francisco esta mañana: el obispo de Rancagua Alejandro Goic y el sacerdote de Talca, Horacio Valenzuela.

“Lento pero seguro….dos obispos malos y corruptos menos a cargo de gente buena. Horacio Valenzuela (Talca) y Alejandro Goic (Rancagua) a la casa”, lanzó en primer lugar Cruz a través de sus redes sociales.

En tanto, Murillo destacó que se avanza “pasito a pasito” en sacar a todos los religiosos cuestionados por los roles que han jugado dentro de bullados casos de abusos sexuales al interior de la Iglesia.

“Obispo Valenzuela (formado por Karadima y cercano a él) y obispo Goic son sacados de sus diócesis por el Papa. Pasito a pasito”, dijo.

Pues bien, luego en conversación con Radio Cooperativa, Cruz profundizó que “francamente, estoy muy contento de que siga este proceso de sacar a todos estos obispos corruptos. Obviamente, me gustaría que todo fuera mucho más rápido, porque hay muchos más que sacar, pero, por lo menos, ir despertando cada día con dos más (fuera), me da esperanzas”.

Sobre el caso del otro obispo cercano a Karadima, Andrés Arteaga, el periodista de profesión reflexionó que “está enfermo y sacarlo no va a ser difícil, pero el problema, más que a quién saco, es a quién pongo, porque no hay gente para reemplazarlos”.

“Una prueba de la mugre y la miseria que es la Conferencia Episcopal es que están desmantelando Santiago. No es casualidad que los obispos auxiliares de Santiago terminen de administradores apostólicos –ni siquiera obispos titulares de las otras diócesis-, y ahí uno ve: no hay a quién poner, ése es el problema”, sentenció.