“Ustedes, que se ufanan de que no hay soldados heridos en el Hospital Militar… ¡prepárense por que vuelve la guerra!”. Esa frase la pronunció el general retirado Leonardo Barrero, integrante del grupo de empalme del nuevo presidente electo, Iván Duque, en una de las tantas reuniones que se han hecho estas semanas en el Ministerio de Defensa con el saliente ministro, Luis Carlos Villegas, y con la cúpula militar, presidida por el comandante general de las Fuerzas Militares, el general Alberto Mejía.

El general Barrero es conocido por sus frases; una de ellas le costó en 2014 su salida del Ejército cuando solo llevaba seis meses de comandante. La revista SEMANA publicó unas grabaciones en las que Barrero aparecía hablando con el coronel González del Río, condenado hoy por falsos positivos. En esa grabación Barrero se refirió en términos despectivos y vulgares a los fiscales que investigaban a sus subalternos por falsos positivos y sugirió que se “organizaran como mafia para denunciarlos”. La frase le costó el puesto, pero a su salida del Ejército fue recibido por el uribismo, que le abrió sus brazos para acogerlo. Intentó ser candidato a la Gobernación del Cauca por el Centro Democrático, pero fue derrotado y ahora lo tenemos de gran estrella en el empalme en el Ministerio de Defensa, y de nuevo nos vuelve a sorprender por sus frases (escuchar grabación).

Esa frase del general Barrero, en la que casi que de manera amenazante vaticina que la guerra va a volver, merece desde ya una explicación por parte del nuevo ministro, Guillermo Botero, y del presidente electo, Iván Duque.

¿Qué nos está queriendo decir el general Barrero? ¿Que van a hacer todo lo posible por armar de nuevo una guerra porque esta paz de Santos hay que arrasarla sea como sea? ¿Que van a hacer todo lo posible por armar de nuevo a los miembros de las Farc que entregaron sus armas y están cumpliendo su compromiso de ir ante la JEP? ¿Que van a llegar a arrasar con todo y con todos?

Y si no logran que las Farc vuelvan a secuestrar y a matar a colombianos como lo hacían antes, pregunto: ¿cuál va a ser el enemigo interno que va a ser el blanco de esa nueva guerra que vaticina con tanta seguridad el general Barrero?

El general Héctor Fabio Velasco Velasco, otro oficial cercano al nuevo gobierno, renunció al servicio por presiones de la embajada gringa en 2003, hizo un trino la semana pasada haciendo alusión a la polémica que suscitó el pedido que hizo la Comisión de la Verdad al Ministerio de Defensa para la entrega de los archivos, que fue retuiteado por el expresidente Álvaro Uribe. El trino dice que “entregar información de inteligencia militar a enemigos internos o externos es traición a la patria”. Pregunto, señor ministro, general Barrero, senador Uribe: ¿debemos entender que este nuevo gobierno va a declarar objetivo militar a la Comisión de la Verdad y a su presidente, Francisco de Roux? ¿Qué puede decir al respecto el presidente electo, Iván Duque?

¿Quiénes más vamos a ser blanco militar en este nuevo gobierno para que pueda volver la guerra? ¿Todos los colombianos que estemos de acuerdo con implementar el acuerdo de paz? ¿Los periodistas que somos críticos del expresidente eterno? ¿Los líderes sociales que protesten por sus derechos de la tierra? ¿Quiénes vamos a ser los blancos de esa nueva guerra, señor ministro, senador Uribe?

En julio de 2006, Semana.com publicó una investigación en la que se reveló cómo una red de oficiales del Ejército planearon y ejecutaron una serie de al menos siete atentados en Bogotá, con el propósito de cobrar ante sus superiores esos falsos positivos, en los días previos a la posesión de Álvaro Uribe. Los atentados fueron presentados como si hubiesen sido perpetrados por las Farc y poco les importó si causaban víctimas. Con uno de los carros bomba que explotó murió un ciudadano de nombre José Antonio Vargas, quien terminó siendo presentado como una víctima más de la guerrilla. Fue tan burdo el montaje que el ministro de entonces, que era Juan Manuel Santos, le ordenó al general Montoya, comandante del Ejército en ese momento, que saliera a explicar lo sucedido y a pedir excusas (lea el artículo).

El fin de la guerra con las Farc no nos trajo la paz, eso es cierto. Pero este país hoy es muy distinto sin las Farc secuestrando, asesinando y controlando vastos territorios. Ese cambio quienes mejor lo comprenden son los militares. Y aunque las disidencias de las Farc han ido creciendo y el ELN ha ido copando en algunas zonas el vacío dejado por las Farc, el desafío en materia de seguridad es muy distinto al que se tenía cuando las Farc existían. Sería fatal que, ahora que empezamos a salir de la guerra, retrocedamos en la historia.

CODA: no todo son malas noticias. El nombramiento de Juan Pablo Uribe en la cartera de Salud es un acierto. Es un conocedor de los grandes desafíos que tiene ese sector y es un gran ser humano.

Esta columna fue publicada originalmente en la revista Semana.