Usted voto por Goic y luego por Guillier. ¿Qué le parece el retorno de Piñera. El regreso de la derecha al gobierno?
-El retorno de la derecha en un régimen demócratico es un dato, que como tal, el país debe construirse con esas condiciones. Ahora, creo que él llega a su segundo periodo con diez desafíos que tiene que afrontar en este segundo mandato. Primero, recuperar el crecimiento, cosa que es el punto más destacable de este año. Segundo, reforma tributaria.

Eso es cómo reforma a la reforma.
-Pero no ha pasado nada.

Por lo menos no le van a bajar los impuestos a las empresas.
-Eso es lo que iba a decir. Anunció que no iba a bajar el impuesto a las empresas. El tercer punto es reforma previsional, pero no ha pasado nada. Reforma a las isapres, también. Luego, acuerdo de seguridad ciudadana.

Otro de los temas que el mencionó en su cuenta pública.
-Hay una comisión, no sé si habrá conclusiones preliminares. Después, los niños en primera fila. Protección a los niños y reforma al Sename. Luego, educación superior y gratuita, pues no olvidemos que fue una de las condiciones que le impuso Ossandón. Pero que ha tenido una cosa muy sorprendente, a mi juicio negativa, que empezó esta historia de que los que tienen gratuidad y producen destrozos no pueden tener acceso a la gratuidad. O sea, en definitiva los que tienen recursos pueden romper los colegios y los que no tienen recursos no pueden.

¿O sea usted no está de acuerdo?
-Una condicionante de este tipo se hace regresiva.
Después viene el compromiso o desafío del movimiento feminista que tuvo que abrazarlo con, yo diría, una muy buena gestión de la ministra Plá.

Medio obligado también Piñera por las circunstancias.
-Sí. En el octavo lugar, el desafío que se encuentra, y creo que es el más difícil para los próximos cuatro años, la guerra comercial global, pero fundalmentalmente sustentada por China. El ministro de Economía (Valente) hizo declaraciones bastante realistas diciendo lo que esto significa para un país como Chile. Que en definitiva cuando a las cosas se le ponen aranceles cuestan más caras y, por lo tanto, nos hacemos todos más pobres. O sea, Estados Unidos está con inflación de 2,9%, también es una sorpresa, está con déficit fiscal, y por lo tanto estamos sembrando una situación internacional mucho más difícil de la que se preveía. Y ése yo creo que es uno de los elementos que más pueden poner incertidumbre en lo que son los planes económicos del presidente Piñera.

En el crecimiento, fundamentalmente.
-Sí. Y todo lo que además es el déficit fiscal. No olvidemos que él se comprometió a reducirlo.
La última cosa que también creo que es muy importante es la reforma al Estado. Si tú me dices estos diez desafíos se mantienen intactos y los va a cumplir, estamos en un país que le va a ir mejor en términos de las variables económico- social, pero no necesariamente estamos en presencia de una sociedad con mejores ciudadanos, sino que va a mejorar en términos de tener mejores consumidores.

¿Qué cree usted?
-Esa es la apuesta, que hasta ahora no tengo claro y, más que eso, no he visto hecho evidente que realmente me den el optimismo necesario para saber que se están construyendo bienes sociales. O sea, en mi formación política y mi visión siempre he creído que el Estado tiene que ser proveedor de bienes sociales para no hipotecar a una generación o dos generaciones que les tocó nacer sin los recursos. Y que la única manera que eso se acelera es porque efectivamente hay un Estado impulsor de ello. Sobre todo cuando uno está en el curva de la trampa del crecimiento, porque se ha crecido a un nivel determinado después se crece menos, entonces la prioridad que le podemos dar al tema de los bienes sociales yo creo que es la gran incógnita de este gobierno.

Por tratarse de un gobierno de derecha, verdad.
-Claro, porque todas las cosas no se resuelven siempre con el mismo ingrediente. Cuando, por ejemplo, yo no veo hoy día la respuesta firme de Chile sobre la subida de los aranceles, una cosa que realmente si lo hubiera hecho un gobierno de izquierda estaría todo el mundo diciendo que estamos en la pobreza. Y hoy que lo está haciendo un gobierno de derecha como es Estados Unidos, nadie ha dicho ‘mire, esto necesariamente conduce a que vamos a ser más pobres’. Esas son las frases que a mí me gustaría que estuvieran en el primer plano. Vi recién que le pidieron audiencia al embajador de Estados Unidos, no puede ser que a los cuatro meses que llevamos de gobierno no tengamos embajador en Estados Unidos. O sea, no tenemos embajador en Estados Unidos y recién le piden una audiencia las organizaciones gremiales al embajador de Estados Unidos en Chile. O sea, cuando lo más que nos va a afectar está sucediendo en Estados Unidos, no tenemos embajador en Estados Unidos.

Esa es una de las críticas al gobierno, salidas desde el propio oficialismo, que es que ha habido un problema de instalación.
-Aquí hay un tema de urgencia. En los 80′ Sergio de Castro bajó los aranceles, entramos en una sociedad abierta. Ahora está pasando justamente lo contrario, estamos entrando a un economía en la que todos los días se anuncian aranceles, y eso nos está llevando a que necesariamente las cosas van a valer más y vamos a ser más pobres. Y yo no he visto la contraparte del gobierno, tanto en lo que es las relaciones externas como en lo que son las medidas económicas. Lo que más he visto es que autoridades económicas dicen que el precio del cobre va a recuperarse, pero aparte de ser un buen deseo no he visto medidas que se estén tomando para compensar esa caída.

Además sabemos lo que implica para Chile un cobre bajo los tres dólares la libra.
-La mitad de las exportaciones de cobre de Chile van a China.

¿Qué le parece el equipo económico? Usted fue crítico del equipo económico de Bachelet en su momento, fue crítico del gabinete.
-Fui muy crítico del gabinete.

Recuerdo que usted habló del peor gabinete de los últimos gobiernos.
-Lo pienso hasta el día de hoy.

De hecho, habló de que al ministro de Economía nadie lo conocía. ¿Qué opinión tiene del equipo de Piñera, con Hacienda repetido?
-Desde el punto de vista de la calidad del equipo económico sería fanatismo decir que es un equipo económico de bajo nivel, éste es un buen equipo económico. Ahora, como se dice siempre el que es ministro de Hacienda de Piñera sabe que el ministro de Hacienda es Piñera. Pero es un buen equipo económico, por eso que me extraña que no haya habido una posición más dura y clara de qué hacer Chile respecto de esta situación internacional en que Estados Unidos está entrando necesariamente a alza en la tasa de interés y déficit fiscal y el mundo está entrando al proteccionismo. Son variables que no estuvieron nunca en los programas de gobierno.

¿Había más optimisto?
-No existía esta música. Y creo que es algo que de alguna manera tienen que meter en la juguera. Si no se mete en la juguera la nueva carestía de los bienes vamos a estar sorprendidos y sin herramientas para actuar.

¿Podemos empobrecernos más?
-Nos vamos a empobrecer. No cabe duda. Si aquí no hay magia: cuando suben los aranceles los productos valen más y los consumidores están más pobres.

¿Cómo se hace frente, pensando en una sociedad tan endeudada?
-Hay un hecho que es positivo, que es que felizmente el endeudamiento de Chile como país es relativamente bajo. Y por lo tanto, hay otros que lo van a pasar peor. Pero sí me gustaría que viéramos qué cosas Chile tiene que hacer para impulsar, y aquí va a venir la discusión, si los problemas cuántos son internos y cuánto son externos.

Vamos a ver ahora si se reconoce que cuando vengan los problemas, los problemas son externos y no internos. Y la mejor evaluación que hay que hacer es en esta situación nueva cuántos son los de origen externo y cuántos internos.

A propósito, ¿se fue injusto con Bachelet? Fue el caballo de batalla de la entonces oposición decir que las cifras económicas obedecían a un manejo interno y no se tomó en consideración lo que estaba pasando en el mundo. Usted destacó las cuatro reformas estructurales de Bachelet en su momento.
-Las reformas estructurales de Bachelet corrieron el cerco de los derechos sociales, y ese tema nunca le ha gustado a la derecha, y en vez de hablar en contra de los derechos sociales, hablaron de la mala gestión económica. Del bajo crecimiento. Y como eso inundó la atmósfera de mala gestión fue irreversible. Entonces muchos dicen que fue un error haber hecho la reforma tributaria y la laboral juntas. Que debió haberse hecho una primero y luego la otra. Pero todo eso es historia. Ahora lo que hay que ver es dimensionar los problemas que vienen de afuera: primero, los commodities van a estar más baratos; segundo, vamos a tener un alza del costo del dinero. Entonces, estos dos factores cuánto inciden en lo que puede pasar en el crecimiento. Además, ver qué factores internos hay. Yo he visto ciertos estudios que dicen que si Chile pudiera tener un Estado digitalizado se ahorrarían mil millones de dólares al año. Esas son las cosas que hay que mencionar, pensando en el Presupuesto 2019. No olvidemos que con todas las críticas que se hicieron a Bachelet la bolsa creció en el año 35%, y ahora llevamos siete meses y ha caído 5%. Que los economistas más prestigiados expliquen lo que está sucediendo.

El dato de la bolsa es bastante decidor. No se esperaba el gobierno algo así. Sobre todo con lo que vaticinó el propio presidente de la plaza bursátil, Juan Andrés Camus.
-La página económica de El Mercurio ve cuánto le dedicaba de espacio a la bolsa tradicionalmente cuando sube. No hablemos de Bachelet, cuando la bolsa sube se inundan de páginas Economía y Negocios. Ahora que la bolsa baja casi no existe. Entonces ese tipo de cosas hay que resaltarlas. Vamos a saber con anticipación cuáles son los factores externos que van a implicar el crecimiento del próximo año o vamos a seguir jugando un partido doméstico.

Estamos medio desfasados, de alguna manera.
-Estamos desenfocados. O sea, queremos autoconvencernos de que efectivamente el desarrollo económico de Chile va a ser siempre por factores internos y quien gobierne.

La gente se compró ese cuento al menos, pensando en la votación de la segunda vuelta.
-Pero pueden cobrar la cuenta.

¿Pero con una oposición tan desarticulada?
-Oposición desarticulada y todo, pero resulta que no ha pasado un sólo proyecto importante.

¿Usted comparte ese juicio de la sequía legislativa?
-Es cosa de ver los resultados. El hecho objetivo es que no hay procesos avanzando. Y se van a encontrar con la discusión del Presupuesto y eso hace retroceder más los otros proyectos. Entonces, el segundo semestre copa por los menos un trimestre la discusión presupuestaria.

¿Cómo ve a la clase media en este escenario? Usted habló tiempo atrás del crecimiento de la clase media, que en 25 años pasó de 24 a 65%.
-Es el resultado de las políticas sociales. Ahora, desgraciadamente no se pudo enlazar con un proyecto político ordenado y hubo un mal equipo económico. O sea, para mí, por qué voté por Guillier, por esto.

Ahora, pareciera ser que quien gobierne, hemos estado preparando mejores consumidores que mejores ciudadanos.
-Eso es porque realmente la inversión social no se le ha destacado ni en magnitud ni en calidad.

Trató de hacerlo Bachelet.
-Pero los hospitales, por ejemplo, no se terminaron con la velocidad que había que hacerlo. Entonces, ahí viene el tema de lo que es absolutamente necesario, este país tiene un Estado que es de hace 40 años. O sea, lo que tiene de moderno Impuestos Internos tiene que llevarse a las demás cosas. Reforma del Estado, es una cosa necesaria para seguir avanzando en eso. O sea la clase media es irreversible, imagínate el impacto que tiene. El feminismo es eso.

¿Y qué le parece el movimiento feminista?
-Yo creo que mientras más se reconozcan las virtudes de las mujeres; porque ya no es sólo el esfuerzo que han hecho en el hogar, sino que es el esfuerzo que han hecho en su profesión.

Invisibilizado el hogar.
-Era invisibilizado el hogar; la profesión ya no es invisibilizada, porque ya están ocupando los cargos más altos del país. Ahora, todas las cosas tienen exageraciones, porque realmente no puede ser que, así como en la iglesia aparecieron todos los curas pedófilos, ahora aparecieron todos los profesores abusadores. Pero no cabe duda de que el éxito del movimiento feminista es ese 64%, por qué, porque tienen más educación. Y por eso no hay que descansar en darle a Chile un lugar en la inteligencia artificial que viene. Si Chile entra bien al mundo de la inteligencia artificial vamos a poder superar este hecho estructural que tenemos de que somos pocos.

¿Ese tema no está en la agenda?
-Yo lo dije antes, que si Piñera se da cuenta de algo…puede pasar a la historia por la inteligencia artificial. Hay un gallo que se llama Peter Diamandis que tiene una universidad singular, que funciona con puros mecenas de todas estas empresas tecnológicas que le dan los recursos para hacer los proyectos más locos. Lo que viene es abundante y se llama la economía de la abundancia.

Entonces es necesario reenfocar el sistema educacional.
-No cabe duda, es el drama más grande, porque los niños van a aprender con el notebook y las universidades… tú vas a aprender en tu casa y vas a ir a la universidad sólo a discutir casos. Y más que eso, vas a elegir al mejor profesor del mundo para que te haga la clase.

Pero, pareciera ser que estamos a años luz de eso.
-No te das cuenta cuando de repente cambia. Si tú me preguntas cuál es mi máximo fanatismo para Chile, es ése. Y yo creo que ahí hay que ir entrando por todas partes.

¿Y cómo se hace?
-Yo haría una revolución que es transformar la Corfo en el centro corporativo de la inteligencia artificial. Terminaría con la Corfo y haría eso.

Ahora, hay otras cosas que todavía son bastante urgentes como, por ejemplo, el porcentaje de esta clase media que sigue con niveles de ingreso casi por debajo de la línea de la pobreza. Y muy endeudada.

¿Cómo se atacan esas urgencias frente a desafíos como entrar al mundo de la inteligencia artificial?
-Hay cosas que hay que verlas de manera más optimista. Por ejemplo el teletrabajo que va a incorporar muchas mujeres. Y va a haber un crecimiento de la masa laboral importante. Segundo, va a haber ofertas de trabajo no sólo en Chile, sino que del mundo y viviendo en Chile. Los chilenos van a trabajar en el mundo. Si nuestro problema más crítico es que somos muy pocos. Con la nueva tecnología, no hay fábrica que se pueda instalar en Chile.

Entonces, ¿bienvenida la inmigración?
-Pero absolutamente, no han cachado, no es porque yo sea nieto de árabe, pero no han cachado, con la baja natalidad que hay, con los pocos que somos, pero es absolutamente necesario. Bienvenida de todas maneras, de todas parte del mundo. Chile se va a salvar por la revolución tecnológica.

Torres sociales

Volviendo a los problemas más domésticos, qué le parecen los proyectos como las viviendas sociales que pretende edificar Lavín en Las Condes.
-Tiene el mismo impacto de lo que me tocó ver a mí cuando se hizo la Villa el Dorado, la Villa San Luis, la Villa Frei; o sea, siempre estos cambios de uniformidad a diversidad producen polémicas, pero son definitivamente valiosos.

Está atento Lavín a la jugada, parece que es candidato.
-Sí, si le faltaron 30 mil votos…

Del otro lado a quién ve compitiendo. Se ha hablado de Paula Narváez, de Máximo Pacheco, de Alvaro Elizalde…
-No, no. Así como apareció la Bachelet del tanque, estamos esperando todos cuál es el nuevo tanque.

¿Y el Frente Amplio?
-Eso está empezando, y tanto Gabriel (Boric) como Jackson y Sharp son los que tienen la materia gris para darse cuenta de que la cosa hay que tomársela con calma.

¿Cree entonces que, como postulan algunos, con esta oposición tan desmembrada, con esta DC en el suelo, va a ver otro gobierno de derecha?
-Yo lo único que espero es que aparezca el tanque.