El pasado jueves 23 de agosto un nuevo episodio de contaminación afectó a la zona de Quintero y Puchuncaví dejando decenas de personas intoxicadas y generando masivas protestas en la zona.

En el cordón industrial se realizó un monitoreo especial para dar con los químicos que están afectando a la zona.

El propio Seremi de Salud, Francisco Álvarez, informó que se encontró fuera de rango y en altas concentraciones nitrobenceno y metilcloroformo, relacionados a hidrocarburos.

De acuerdo a una nota de Canal 13, el metilcloroformo, compuesto prohibido en Chile y en varios países del mundo.

En el mismo medio, el antropólogo social Efrén Legaspi, sostuvo “no es solo que no debería estar en el aire sino que no debería estar en el país”.

El profesional sostiene que Chile firmó el protocolo de montreal, que buscaba que para 2015 eliminar una serie de sustancias contaminantes incluyendo el metilcloroformo, entre otros motivos porque afecta a la Capa de Ozono.

Este elemento es un líquido volatil de alta toxicidad, y según señala en el reportaje el profesional del Centro de Ciencias Ambientales de la Universidad de Chile, doctor Manuel Leiva, los problemas generados por el metilcloroformo, coinciden con los síntomas presentados por los intoxicados de la zona de Quintero y Puchuncaví.

“Es un depresor del sistema nervioso central y tiene ahí su principal impacto. Tiene acción en el miocardio, en el sistema circulatorio y cardiorespiratorio al ser inhalado, además de producir mareos y vómitos”.

En el reportaje se consigna que en 2012, el Consejo de Ministro por la sustentabilidad aprobó una indicación para que aduana prohibiera la salida e importación de este elemento contaminante para cumplir con el protocolo de Monreal.

De acuerdo al profesor Leiva el Metilcloroformo, disolvente de aceites y desengrasante de metales, tiene un uso descontinuado en refinerías de California por ejemplo.

En 2018 el Ministerio de Medioambiente emitió un informe donde se señala que el metilcloroformo está prohibido en Chile.

Hay que recordar que le ENAP aseguró que en sus instalaciones no se ocupa el metilcloroformo en ninguna de sus operaciones. Situación similar a la declarada por un ejecutivo de Oxiquim, otra de las empresas instaladas en la zona que están cuestionadas.

La duda que queda es por qué apareció este elemento tras los episodios de contaminación si supuestamente está prohibido y las empresas declaran que no lo utilizan.