-¿Qué le provoca la gente de la farándula?
Lo mismo que todos los seres humanos. Por ser cristiano y por eso de ser todos iguales, de aprender a respetar, amar, decir la verdad y no engañar ni tener falsa modestia.

– ¿Es la televisión un espacio adecuado para hablar de espectáculos o cultura?
– Todo medio de comunicación sirve para hablar de espectáculo; depende del enfoque que le des. Estoy convencido de que la verdad tiene miles de puntos de vista, lo que pasa es que hay que saber argumentar, y ese es el problema del chileno. Hay muchos jefes que parecen admiradores de Pinochet, a los que cuando le preguntas algo te responden “porque sí”. Punto.

– ¿Usted es admirador de Pinochet?
– Para nada. Yo sufrí mucho porque estudié periodismo en la Universidad de Chile y por tener los ojitos claros e ir en la citroneta de mi mamá a la “U”, era considerado el niñito rico, a pesar de que todos mis amigos eran socialistas o comunistas. Para el Tancazo -el peor momento de mi vida-, la secretaria de la escuela me encerró en el baño porque, para todo el mundo, yo era un momio. La única vez que participé en política fue cuando me presenté como vocal de cultura en la lista de Gonzalo Bertrán, que era demócratacristiano; yo iba como independiente y le ganamos a las hermanas Colodro.

– ¿Qué le parece que durante la dictadura el espectáculo haya sido el circo que ocultó las atrocidades que pasaban en Chile?
– Se usó para tapar muchas cosas. Me acuerdo cuando trajeron a John Denver al Festival de Viña de un día para otro. Le pagaron una tremenda cantidad de plata para que cantara y así tapar lo que pasaba con Francisco Javier Cuadra, que salía del gabinete y tenía líos con Jarpa.

– ¿Usted nunca tuvo problemas?
– Yo comenté a trabajar para Televisión Nacional en 1982, cuando era director del canal un milico de apellido Morales. Me suspendió dos meses por comentar una obra del Ictus y encontrarla buena. Al otro día pedí ir a hablar con él y me dijo que en el canal no se podía encontrar buenas las cosas del Ictus. “Métase el canal por el poto”, fue lo que le dije y me fui.

Como admirador de la ópera y el teatro, ¿qué le pasa cuando tiene que enfrentase al Festival de Viña del Mar?
– Tu entenderás que el año 2001 la Madonna me invitó a ver su show; en otra oportunidad Raphael me convidó a celebrar sus Bodas de Plata en el Madison Square Garden y hace poco fui a la avant première del Señor de los Anillos en París. ¡Imagínate lo que es para mí ir al Festival de Viña! Me tengo que preparar sicológicamente, pensar que es verano, que es una fiestecita de playa, pero no lo puedo dimensionar porque sería un engaño para mí y la gente. Hay personas que se me acercan para preguntarme qué día el festival va a estar mejor y yo les respondo que ninguno. Durante él estamos como enclaustrados, durmiendo dos horas diarias y yo me pregunto: ¿esto vale la pena? Y no, no la vale.

– ¿Es usted un artista frustrado
– De frustrado nada, yo las hice todas antes de dedicarme a esto; estudié teatro un año en el Municipal, hice el Gran Teatro del Mundo, gané el premio al mejor actor, trabajé en cine, canté en el grupo Los Hidalgos donde hacía la primera voz. No, no soy frustrado.

Dios y homosexualidad

– ¿Cómo es su relación con Dios?
– Muy buena. Rezo todos los días, en el auto, en la ducha, antes de salir al aire en televisión y antes de ponerme a escribir. Creo en Dios desde muy chico y me ha servido para superar momentos terribles de mi vida, momentos de duda.

– ¿Qué le pasa cuando piensa el la Iglesia Católica y su actitud hacia la homosexualidad?
– Yo creo que la Iglesia Católica está equivocada y lo ha demostrado con los casos de pedófilia que han sufrido. ¡Cómo no va a estar equivocada una institución que esconde, que dice estar promoviendo la fe cristiana y hace lo contrario de lo que Cristo hubiera hecho. Cristo no escondió a Magdalena, al contrario, dejó que le lavara los pies públicamente y no la condenó. Cristo nunca habló en contra de los negros, de los homosexuales ni de las prostitutas y la Iglesia habla en contra de todos ellos. Si Dios te hizo de una manera, tú tienes que corresponder a esa manera cristianamente, no molestando a nadie, no acosando a nadie, estando con los que piensan como tú.

– ¿A usted Dios lo hizo homosexual?
– Dios me hizo como soy y tengo la obligación de asumirme, de no engañar a nadie, de no jugar un papel que no me corresponde, de ser capaz de amar a otra persona que sea igual que yo y vivir una vida transparente.

– ¿Ha tenido conflictos terrenales por ser homosexual?
– Sí, conmigo mismo, como cuando en el colegio te pillas mirándole el trasero a tus compañeros en la clase de gimnasia y te das cuenta que estás sintiendo algo que no deberías sentir, que eres el único al que le pasa eso…

– ¿Le costó mucho asumirse?
– No tanto, porque le conté todo a mi mamá. Hasta antes de eso yo había sido muy lacho con las mujeres porque a mí en un paseo familiar, cuando tenía once años, me violó una niña de diecinueve. Antes de eso, yo ni siquiera me había masturbado. Imagínate con la imagen que me quedé, creí que eso era lo que le gustaba a las mujeres y a todas mis pololitas trataba de hacerles lo mismo.

– ¿Cuénteme cómo fue?
– Estaba en el Cajón del Maipo, sentado al lado del río con un primo y esta niña tenía un pololo con el que hacían el amor casi siempre y se habían enojado hace dos meses, entonces la niña tenía sobrecarga. La muchacha se montó encima mío, me sacó el traje de baño y empezó. Yo no tenía idea de lo que estaba haciendo y al ver a la gente, me quité a la niña de encima, agarré mi traje de baño y me tiré al agua. Siempre recuerdo la reacción de mi padre después del escándalo que se armó: se puso a reír en circunstancias de que mi mamá estaba furiosa. Se dio vuelta y me dijo: “desgraciadamente has conocido de la peor manera cómo se hace el amor y se traen los niños al mundo”.

¿A qué edad tuvo su primera experiencia homosexual?
– A los dieciséis años, aunque también fue influida por esa cosa medio animal. Vine a entender después de los veinte años que el sexo significaba también amor.

– ¿Cómo reaccionaron sus padres al enterarse que era homosexual?
– Después de contarle a mi mamá, me mandó al sicólogo. Él me dijo que no fuera a más porque ya tenía todo claro. Lo único que puede hacer un sicólogo es ayudarte a asumirlo y aconsejarte que lo que hagas lo hagas con amor, que no te prostituyas. Yo lo tenía bien claro y le pedí que hablara con mi mamá y ella lo entendió muy bien, lo mismo que mi padre. A los treinta años nunca falta el tío que empieza “¿y cuándo te vai a casar?”. Y mi papá, antes de que yo contestara, decía “déjenlo tranquilo que él es feliz así ¿para qué me lo quieren cagar casándolo?”. Fueron muy solidarios conmigo, aunque sé que deben haber sufrido mucho en algún minuto.

– Qué piensa de los homosexuales que ocultan su condición toda la vida?
– Tengo amigos que nunca se atreverían a decirles a sus familias que son homosexuales y llevan una vida bien tortuosa. Muchos contraen SIDA porque, por ocultar la verdad, tienen que acudir a los putitos de la esquina y sostener relaciones clandestinas. Están los que se han tenido que casar para fingir, pero igual siguen relacionándose con prostitutos.

¿Es muy hostil el entorno?
– Chile es un país muy homófobo. A mí se me acercan y me dicen “bien Italo, qué hombre eres, qué cojones tienes para reconocer públicamente que eres homosexual”, pero son ellos mismos los que a la primera oportunidad que tienen te cagan. Todo esto es muy absurdo porque es algo que todos sabían; yo nunca jugué a salir con tremendas minas y decir “aquí está mi polola”; incluso cuando las tuve, porque también me han llamado la atención las mujeres, nunca las publicité.

– A usted lo han nominado para ser la reina del Festival de Viña y en el programa Noche de Juegos, cada vez que pueden le echan la talla del “hueco”…
– Claro, que el mismo Mauricio Pesutic, que se supone es un poco más intelectual, diga que yo en el programa voto por los hombres porque me gustan, igual que a la Patty López, es de una mediocridad y estupidez inmensa porque estamos juzgando como bailan, como cantan; ¿qué tiene que ver que te gusten o no los hombres? Es muy decepcionante. Algunos amigos me han dicho que cómo puedo aguantar que en el canal donde trabajo se permita que me hagan ese tipo de bromas. De hecho, hace poco supe que hubo una orden solicitando que “me soltaran” porque no me estaban respetando.

– ¿Se ha enamorado muchas veces?
– No. Yo creo que uno se enamora una sola vez en la vida, por lo menos ese es mi caso. La parte sexual duró cuatro años pero la parte espiritual sigue durando hasta hoy porque esa persona es mi mejor amigo, a quien le encargo mis perritos cuando me voy; él, podría manejar mis finanzas…, con él no tengo misterios. De hecho, conozco a su pareja actual y él conoce a la mía. Pero yo te mentiría si te dijera que siento la misma pasión, que sentí en ese momento. Una sola vez en la vida pierdes completamente la conciencia de que eres Italo Passalacqua, porque vives por la otra persona, sientes por la otra persona y quieres estar con él todo el día. Fueron cuatro años en que fui feliz, todo me daba lo mismo, lo importante era estar con él. Hoy mi relación tiene pasión pero no en el mismo grado, pero igual es bonito.

Contra El Triciclo

– ¿Frecuenta lugares gay?
– Sí, voy a discoteques gay. Creo que deben haber reuniones donde tu puedas estar con los tuyos, sin que nadie esté vitrineando.

– Hay categorías dentro de los homosexuales… ¿dónde está usted?
– Cuando a la gente le hablas de homosexuales se imagina a un travesti parado en una esquina y eso es igual que si uno dijera “mujer” y se le apareciera la imagen de una puta. La gente cree que uno tiene que ser bien loca, pintarse y tener modales raros y no, a la mayoría de los homosexuales no se les nota que lo son. Tengo montones de amigos que jamás nadie imaginaría que son homosexuales.

– Una caricatura, como la que hacen los humoristas…
– Sí, como la de la loquita de Yerko Puchento, que me cae mal porque hace daño. Por eso todavía estoy enojado con el Canal Trece, porque no se sienta a conversar de la homosexualidad seriamente, y en cambio tiene a un personaje que degrada a quienes la viven. No te dan la posibilidad de decir que eso no es así, que la mayoría de los homosexuales tiene inquietudes espirituales, que trabaja y trata de encauzar su vida con amor, sin escandalizar a nadie.

– ¿Se refiere a lo que le pasó en el programa El Triciclo?
– Yo estaba viendo la Madonna en Estados Unidos cuando salió esto al aire. Gonzalo Bertrán jamás hubiera aceptado lo que sucedió. Se supone que la directiva del canal tenía los nombres de los invitados y sabían perfectamente de lo que íbamos a hablar. Yo pregunté tres veces si estaban seguros de que se podía hablar de homosexualidad y me dijeron que no me preocupara, que no había ningún problema. Pero cuando llegué a Chile no entendí nada. Pedí ver el video y me indigné porque hay una cuestión ética y es que no te pueden cambiar una respuesta. Yo entiendo que un programa sea editado, pero la gente se dio cuenta de que eso estaba manipulado. Me preguntaron cómo había reaccionado mi familia, yo dije que bien y miré a la cámara y pedí que cuando se den cuanta que tienen un hijo homosexual o una hija lesbiana, no la echen de la casa, no le quiten la plata para pagar la universidad, que traten de entenderlos porque de lo contrario tendrán suicidas, tipos frustrados. Después me preguntaron que qué le diría a la gente que es como yo. Me cambiaron ambas respuestas, de manera que aparecí respondiendo cualquier cosa.

– ¿Cree que a Paulsen le faltaron cojones?
– Schiapacasse fue el único que se comportó como hombre, leal, ético y lo admiro porque considero que fue consecuente. A Iván Valenzuela, bueno, estaba defendiendo su pega, pero Paulsen, Paulsen me parece una contradicción porque después de armar todo el lío, debió ser el primero en irse y resulta que se quedó en el canal hasta fin de año. Bueno, eso es Chile.

– ¿Le gustaría tener hijos?
– Yo hace mucho tiempo decidí que no me iba a casar. Yo viví cinco años con una mujer, con la que lo pasé muy bien, y cuando le pedí matrimonio ella no quiso y cuando tiempo después aceptó, yo ya me había dado cuenta de que no podía ser fiel a esa opción y que nunca la iba a abandonar. Entonces decidí sacrificar una parte de mi vida, decidí no casarme ni tener hijos porque no quiero correr el riesgo de que después le digan a mi hijo que su papá está con el jardinero.

– ¿No ha engañado a nadie?
– No. Si yo me quiero acostar con alguien, porque de repente tu te sientes solo y de pura calentura lo haces, tienes que ser claro. Hay gente muy bonita y uno sabe que sexualmente puede caer ahí y yo soy lo suficientemente honesto para decir: perfecto, quieres tener sexo conmigo, pero no te hagas ninguna ilusión porque esto no dura más de una semana. He tratado de no prostituirme, de respetarme.

– ¿Hay mucho homosexual en la tele?
– El mismo porcentaje que en Chile: el diez por ciento.

– ¿Nos llevaríamos sorpresas?
– Grandes sorpresas, sobre todo de los que juegan doble, que incluso están casados.