(Carta abierta de los diputados Marcela Cubillos, Marcelo Forni, Gonzalo Uriarte a los dirigentes y militantes de la UDI, abril de 2004)

Estimados amigos(as):

Una de las razones de ser más profundas de la UDI es y ha sido siempre la defensa permanente de los principios y valores que emanan de la dignidad espiritual y trascendente del ser humano.

En este contexto, la defensa de la vida de la persona que está por nacer es una tarea irrenunciable. Jaime Guzmán con mucha claridad nos advertía que este compromiso irrenunciable emana “de nuestra más profunda convicción de que todo ser en gestación es una persona humana y que cualquier intento destinado a interrumpir su vida es un atentado directo contra ella”.

En 1988, Jaime Guzmán planteaba con vigor que “la defensa del derecho a la vida de la persona que está por nacer constituye para la UDI un principio fundamental que defenderemos con todas nuestras fuerzas en la futura democracia”.

Desgraciadamente hoy no está Jaime para liderarnos en esta batalla. Pero la UDI sí existe, y ahora es tarea nuestra defender todos aquellos principios por los cuales Jaime dio su vida. Nos ha tocado, por designio de Dios, a todos nosotros, en la democracia de hoy, dar la pelea en defensa de la vida. La misma lucha a la que Jaime nos animaba años atrás.

El debate sobre el aborto está instalado en Chile. No es un tema más respecto del cual podamos tener distintas opiniones. Se trata nada más y nada menos que la defensa de la vida, de evitar el crimen más cruel y cobarde que puede existir. Y aborto es cualquier atentado a una vida ya iniciada…, por insignificante que parezca, y por inocente e inocuo que parezca ese u otro tipo de aborto.

El Gobierno aprobó hace algunos años la venta de una píldora abortiva más conocida como la “Píldora del Día Después”. Muchos levantamos la voz en esa oportunidad para oponernos a esta manera encubierta de legalizar el aborto y anticipamos lo que hoy está ocurriendo. Es cierto, para más de alguien puede parecer exagerado que hablemos de “píldora abortiva”. Pero por fuerte que suene, eso es. Se trata de un aborto “sencillo, discreto y silencioso”. Basta concurrir a una farmacia o a un consultorio y tomarse la pastilla con un vaso de agua. Mucho más “elegante” que recurrir a una clínica abortiva. Pero si esa píldora se consume después de la fecundación hay aborto y muerte de un ser humano.

Es también un aborto más sutil porque la víctima, a juicio de algunos, es “demasiado chica”. Y existe la posibilidad de que no se haya producido la anidación, sino sólo la fecundación. Pero ya existe vida, y en consecuencia ingerir esa píldora es matar a un ser humano.

Como en todos los países del mundo en que esta píldora se ha introducido, siempre se justifica su distribución aludiendo a la necesidad de dar una “solución” a quienes son víctima de una violación. Las autoridades de salud del Gobierno chileno han repetido la fórmula. Una solución muy simple para un drama muy complejo. En Chile existen alternativas, al menos tres, para impedir que una mujer violada quede embarazada. Es así que puede hacer que se le extraigan los óvulos por laparascopía; recurrir a un lavado espermático, e incluso si al ser monitoreada se determina que no ha ovulado, puede recurrir a métodos anovulatorios. Cualquiera de estas alternativas impide que una mujer que ha sido violada pueda ser fecundada.

Es cierto, la píldora del día después podría matar esa vida si la mujer ya está embarazada. Para eso se entrega. El principal reconocimiento de que esta píldora es abortiva lo ha hecho el Gobierno. Hace un par de años autorizó su venta pero con receta retenida. Nos preguntamos, ¿por qué exigir receta si se tratara sólo de un anticonceptivo? Y ahora, la decisión de entregarla después de una violación, ¿para qué entregarla si no fuera capaz de terminar un embarazo?

Pero por trágica que sea una violación…¿con qué derecho decidimos nosotros responder a un crimen con otro crimen? Llama la atención que los mismos que critican con dureza la pena de muerte defiendan el aborto en caso de violación. Consideran que la sociedad no tiene derecho a responder matando a un criminal por horribles que sean sus crímenes. Pero si a raíz de un crimen horrendo se ha iniciado una nueva vida, habría derecho a matar a esa víctima inocente. Y cometer en contra de la mujer violada un segundo crimen. Tremenda paradoja: la sociedad no puede permitir matar al criminal, pero sí puede matar a la víctima.

Asumamos como país el drama de la violación y de los hijos no deseados, Toda mujer tiene derecho a no querer el hijo que espera, por las razones que sea. Pero por respeto a la vida, un país le puede exigir que no mate a ese niño…y de nosotros dependerá darle opciones para el futuro.

Es cierto que la tarea pendiente es lograr que ninguna mujer en Chile se vea presionada a abortar. Estamos convencidos que ninguna mujer aborta porque quiere. Pero ¿quién de nosotros frente a un amigo en depresión le ayuda al suicido? La medida del Ministerio de Salud es eso. En un momento de profunda angustia de la mujer, el Gobierno no tiene nada mejor que ofrecer que la ayuda para dar muerte a la vida no deseada.

03-foto-0-portada2Te hemos querido enviar junto a esta carta algunas reflexiones de Jaime Guzmán sobre el aborto. También te adjuntamos una carta que la Directiva de la UDI envió el año 1988 al Primer Ministro de Francia protestando por la fabricación y comercialización de la píldora RU-486. Es cierto que esa píldora es diferente a la que se comercializa en Chile y que hoy se quiere distribuir gratuitamente en consultorios. Pero lo efectos son exactamente los mismos. La única diferencia es que una se toma “el día después” y la otra “6 días después”. Pero ambas son eficaces para terminar una vida ya iniciada. Una lo puede hacer antes de la anidación, y la otra después de ella. Pero AMBAS actúan después de la fecundación, después de iniciada la vida.

Tenemos un tremendo desafío por delante. Ojalá podamos, entre todos, dar una valiente y decidida lucha en defensa de la vida de todos los chilenos, nacidos y por nacer. Deberemos enfrentar incomprensiones y críticas. Pero el propio Jaime Guzmán nos enseñó que nuestra misión era “guiar a la opinión pública y no halagarla servilmente”. Nos mostró con su vida, y con su muerte, que defender nuestros principios no sería una tarea fácil.

Esperamos que estos documentos te sirvan y animen frente a decisiones difíciles. En la UDI debemos estar más unidos que nunca, y con el coraje que siempre nos ha caracterizado, para defender nuestros principios.
Un abrazo,

Marcela Cubillos, Marcelo Forni, Gonzalo Uriarte
Diputados