Se terminaron las 200 flamantes entradas que teníamos para ir a ver las escasas presentaciones que el colectivo artístico La Patogallina realizará en Santiago por estos días. Pero no por eso va a dejar de asistir a FRIKCHOU, en el Galpón Chucre Manzur 7. Las entradas se retiran en Merced 280, of 71, entre 9 y 18 hrs, a partir de mañana.

Para más info haga click en

FRIKCHOU
Compañía: La Patogallina
Hasta el 25 de julio
Horario: jueves – viernes – sábados a las 21:00
Entradas: $5.000 y $3.000 estudiantes y 3º edad
Teatro: Sala Chucre Manzur 7 – Barrio Bellavista
Teléfonos: 7.9524587
www.salachucremanzur.cl
ACTORES: Sandra Figueroa, Cael Orrego, Pilar Salinas, Carola Mardonez, Gonzalo Mella, Victoria González, Eduardo Moya, Rodrigo Rojas
MUSICOS: Alejandra Muñoz, Jaime Molina, Sergio González
SONIDO: Pablo Riveros
DIRECCIÓN E ILUMINACIÓN: Martín Erazo

Reseña: Basado en los cimientos del tradicional circo pobre chileno y las ferias y circos freak, Frikchou es un espectáculo que, a través de una serie de números circenses, da cuenta de irónicas y críticas situaciones del Chile actual, de la educación a la salud, pasando por la televisión, la religión, el consumismo y la economía. La dueña del circo, Madame Bavaroa, y toda su familia tienen distintas deficiencias físicas y mentales, pero en su pista son las personas “normales” las que ejecutan una serie de 9 números al ritmo de la música en vivo. En esta, la sexta obra de La Patogallina —el mítico colectivo responsable de obras como 1907, el Año de la Flor Negra y El Húsar de la Muerte— exploran el color, llenando todo de brillos y fosforescencias (obvio, es un circo), y mantienen la intensidad de sus obras anteriores, esa actuación de movimientos precisos y “limpios” (si lo hacen cien veces, les va a salir igual cada vez), los trucos artesanales y una estética cuidada llena de detallitos, logrando esta vez construir personajes más “reales” y menos de “cómic”, a pesar de tratarse de un circo. Acá la crítica de La Patogallina apunta hacia quienes nos están vendiendo la pomada todos los días, y lo hacen desnudando las fachadas que ellos construyen para tapar el mundo real: la idea de la familia perfecta, la jubilación “digna”, la estupenda salud pública, la cirugía, los culos en la tele, la comida rápida apoyando el deporte. Puras rarezas a las que estamos demasiado acostumbrados Si eres de los que creen que un payaso es más gracioso cuando está muerto, este es tu panorama. Aquí las ideas entran por la vista, no es arte conceptual sino concreto. Al Tío Sam se le queman los dedos con el calentamiento global. La rutina del cura ilusionista es extrañamente parecida a todo lo que te dijeron cuando chico que hacía Jesús. Notable es también el profesor-domador y sus perritas, y el ballet artístico de “actualidad y cultura general” lleno de referencias a la tevé local.

La Patogallina también está presentado:
LOS CAMINOS DE DON FLORIDOR
Únicas dos funciones Domingos 19 y 26 de julio

Dirección: Martín Erazo.
Dramaturgia: Martín Erazo y Pedro Vidal.
Elenco: Eduardo Moya, Rodrigo Rojas, Pilar Salinas, Cael Orrego, Sandra
Figueroa, Victoria González, Gonzalo Mella, Carola Mardones.
Músicos: Alejandra Muñoz, Sergio González, Jaime Molina.
Compañía: Colectivo Artístico La Patogallina
Duración: 1 hora
Lugar: Sala Chucre Manzur – Chucre Manzur 7 – Barrio Bellavista

Fechas: Domingo 19 y 26 de julio 17:00 horas
Valor: Entrada general $4000 – niños: $2000

Reseña: “Los caminos de Don Floridor” es un espectáculo creado para niños y para la familia. Un montaje cargado de humor, donde los payasos son los protagonistas que invitan al espectador a hacer un viaje por Chile, sus culturas ancestrales, su flora y fauna e increíbles lugares geográficos. Dentro en un concierto circense, la pieza se basa en la técnica del payaso chileno, a través de la cual se vivirá esta búsqueda desde el desierto florido al territorio fueguino. Don Floridor, un excéntrico profesor de ciencias naturales, ha desaparecido en su última expedición.
Y tres payasos (sus alumnos) salen a buscarlo. Así la obra se convierte en un documental del viaje por Chile, lo entretenido es que el documental está armado con puros efectos artesanales. Según su director, este proyecto experimenta con un trabajo que captura la esencia del Colectivo y que en esta oportunidad se introduce por primera vez en el teatro para niños. La música, tan característica del trabajo de La Patogallina, explora en sonoridades circenses, pero también se configura a partir de instrumentos específicos de las diferentes zonas de nuestro país.