POR RODRIGO CERDA

A raíz de un reportaje aparecido en el diario La Nación nos enteramos que existen 13 ex agentes de las infames DINA y CNI que actualmente tienen pega ni más ni menos que en el Ejército. El Ministro de Defensa, Francisco Vidal, se apresuró en aclarar que se trata de personas procesadas y no condenadas por violaciones a los derechos humanos durante la Dictadura y a ellas se aplica, como a todos supuestamente en Chile, el principio jurídico de presunción de inocencia hasta que la justicia no determine lo contrario.

Desde el punto de vista legal el argumento es intachable. Sin embargo, una cosa es lo legal y otra bien distinta es lo moral. Estas personas no incurren en ningún ilícito por el solo hecho de trabajar para el Ejército, pero ¿es moralmente aceptable que los mismos que prestaron servicios (da lo mismo en qué) en organismos criminales creados y dirigidos por miembros de esta institución sigan trabajando en ella? Si la respuesta es sí, entonces estamos aceptando que algo es bueno simplemente porque concuerda con la ley, lo que se denomina legalismo moral: si es legal, es moral.Si la respuesta es no, entonces estamos en el camino correcto. Nunca deberíamos olvidar que en la Alemania nazi era legal el exterminio de judíos y hubo un tiempo en Chile en que solía ser legal secuestrar, torturar, hacer desaparecer y asesinar a los opositores del sátrapa ladrón.

Estoy seguro que el Ejército tomará las medidas esperables en este caso única y exclusivamente porque fue sorprendido y hasta quizá también esgrima alguna explicación estúpida como que no sabían, pero una vez más mostró la hilacha y la pasta de la que está hecho. El problema con las máscaras es que nunca cambian, tan sólo cambia el portador. Y encima el Ministro les presta ropa con eso de la presunción de inocencia. Dicha presunción debería ser válida exclusivamente cuando es razonable suponer que fulano de tal es inocente y no a rajatabla. ¿Es razonable pensar que alguna de estas 13 preciosuras es inocente si fueron miembros de la DINA o la CNI? ¿Es razonable? Y da exactamente igual si sus labores se limitaban a reponer el papel higiénico en los baños de los cuarteles, cuidar la entrada o limpiar el piso y finalmente se demuestra que no tuvieron participación en violaciones a los derechos humanos porque en definitiva formaron parte de bandas criminales en nada distintas a la mafia o al crimen organizado. Por lo tanto son culpables de todos modos.

Creo que llegó el momento de hacer excepciones o cambiar de principio. De sujetos con tales antecedentes se debería suponer razonablemente que son culpables mientras no se compruebe que son inocentes. Pero Chile da para todo. Aquí campean las leyes y la economía. Todo se explica desde la perspectiva jurídica o económica, rara vez desde la moral o ética y una ciudadanía que no presta la debida atención a los asuntos morales no tiene ninguna oportunidad de vivir mejor. Este es el caso de Chile.