Pedro Labarca, biólogo, y el hallazgo de Craig Venter: ¡No hay que tener miedo con la célula sintética!

Pedro Labarca, Premio Nacional de Ciencias 2004, es investigador del Centro de Estudios Científicos (CECS), en Valdivia. The Clinic conversó con él acerca de la célula sintética de Craig Venter que ha desatado la media polémica. He aquí sus explicaciones y pareceres.
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Un genoma contiene la información genética heredable de un ser vivo. Distintos tipos de seres vivos poseen genomas diferentes. Los genes contenidos en el genoma consisten en largas secuencias lineares de nucleótidos, que son cuatro y que se representan por cuatro letras, ACGT. La secuencia de nucleótidos en distintos genes codifica distintas proteínas u otras moléculas esenciales para la existencia de un ser vivo. Una pregunta simple es: ¿qué pasaría si yo conociera la secuencia completa de nucleótidos del genoma de un bicho determinado, luego sintetizara ese genoma a partir de nucléotidos para obtener un genoma sintético y luego le implantara ese genoma sintético a un ser vivo distinto? ¿Funcionaría, se reproduciría ese ser vivo “sintético? Eso fue lo que hizo Craig Venter y sus colaboradores: implantar un genoma sintético diseñado esencialmente a partir del genoma de una clase de bacteria muy simple, un micoplasma en el citoplasma de un tipo diferente de micoplasma, aunque los dos son muy cercanos genéticamente, primos hermanos, digamos. Lo importante es que durante las maniobras de implante la bacteria receptora pierde su genoma original e incorpora en su citoplasma el genoma sintético. El resultado fue que el genoma sintético funcionó en la bacteria receptora, y las bacterias receptoras se reprodujeron como se reproducen las bacterias: por división celular. Después de un número muy grande de eventos de reproducción se puede afirmar que todos los componentes de la membrana y del citoplasma de la bacteria receptora corresponden solamente a elementos derivados a partir de los genes del genoma sintético. Se generó por tanto un nuevo tipo de bacteria cuyas propiedades corresponden a las determinadas por un genoma sintético.

Lo que está pasando con lo de Craig Venter y su equipo no es una cosa chocante, como si sucediera algo realmente inesperado, por ejemplo viajar al futuro o resucitar a alguien. No. En una medida importante parte del revuelo es mercadeo, muy buen mercadeo. Se llevó a cabo un progreso muy importante en una de las líneas de trabajo en su instituto. Él trabaja en muchos frentes y se le conoce como el padre de la secuenciación del genoma humano. Es un tipo muy lúcido, articulado, práctico y realista. Contó una vez que se secuenció a sí mismo, su genoma, pero que mirando los resultados ni siquiera podía explicar por qué tiene los ojos azules.

HOMBRE CONEJO

Respecto a las aplicaciones de todo esto -a lo que habría que sumar muchos otros progresos que están sucediendo y tienen menos prensa-: se podrá eventualmente diseñar seres vivos más adecuados para soportar condiciones como las que van a existir en la Tierra por el calentamiento global o la escasez de agua dulce. Por ejemplo, diseñar una lechuga cuyas raíces sean capaces de crecer en un ambiente de alta salinidad y aún ser una lechuga. De eso estamos lejos aún, pero no tan lejos.

También hay en desarrollo todo un campo de investigación aplicada, llamada bío-remediación. Si tú incorporas en tu organismo un metal pesado, hay ciertos mecanismos moleculares que se activan para atraparlo y eliminarlo. En bacterias y microalgas existen mecanismos similares. Y se está explorando la posibilidad de usar bacterias y microalgas para limpiar ambientes contaminados. Se puede pensar en diseñar una bacteria cuya existencia dependiera de manera esencial de su capacidad de degradar el petróleo. Entonces podrías disipar contaminaciones de petróleo con mucha más eficiencia de lo que se hace hoy. Hay un espectro muy amplio de posibles aplicaciones de la ingeniería genética que serían beneficiosas. Y ¡OJO!, la ingeniería genética es un campo de investigación que no necesita de recursos materiales inmensos, pero sí depende de la calidad del capital humano y de la capacidad de formar equipos bien afiatados y realizar un esfuerzo sostenido en el tiempo. Es un área de desarrollo económico que, desde el punto de vista de la inversión, está al alcance de países como Chile.
Hace algunos años unos investigadores tomaron un óvulo de una coneja, le sacaron el núcleo y le implantaron un núcleo obtenido de un ser humano. Constataron que el óvulo con el núcleo humano podía dividirse hasta un cierto estado de desarrollo embrionario muy temprano. Alguna gente piensa que ese tipo de experimentos pueden llegar a ser útiles en el campo de la medicina. Experimentos similares desde el punto conceptual, pero sin necesidad de usar elementos derivados del ser humano, se están haciendo todo el tiempo, aunque la gente no lo sabe. Tú podrías pensar, por ejemplo, en crear condiciones en las que pudieras crear órganos, riñones. Es una fantasía, pero educada.

OBAMA

Es muy complicado el proceso de reproducción a nivel genético, particularmente de los seres vivos como nosotros. Se necesita que haya una gran fidelidad en la duplicación e integridad del material genético para que todo resulte. Se sabe por los experimentos de clonamiento que hay bastante posibilidad de que ocurran fenómenos anormales en la estructura de material genético, que pueden generar, por ejemplo, enfermedades o alteraciones del desarrollo. Tampoco sabemos tanto como parece y las fantasías hay que acotarlas al nivel del conocimiento que tenemos. Es probable que algún imbécil trate algún día de hacer alguna imbecilidad, pero mayor peligro no hay. Dudo que exista ese tipo de gente entre los científicos. Hay por cierto cuestiones éticas y morales, comparables al del uso de la energía atómica, respecto de cómo se usa el conocimiento… Pero las investigaciones a que nos referimos aquí son muy transparentes. No se las entregan a Obama en secreto. Se publican en revistas científicas a las que tienen acceso todos. Y se explican los métodos usados, el nombre de los autores, dónde viven y qué hacen. Si eventualmente se empezara con secretos no sería para proteger al mundo, sino para excluirlo.

Un cierto segmento del mundo desarrollado está vendiendo una visión paranoica del mundo en relación con la investigación en algunas áreas de la biología. La idea de que un terrorista use un descubrimiento como el de Venter para hacer barbaridades, o sea, ¡perdóname, perdóname! Ningún terrorista va a ser tan idiota, en cualquier esquina te venden una bomba. Estos gallos se demoraron 15 años y gastaron 40 millones de dólares -que no es tanto- en crear una bacteria sintética. Los coautores del último trabajo de Venter son más de veinte. Es como en la Fórmula 1: hay especialistas en el carburador, en la caja de cambios, en la rueda, etc. Para hacer algo así, hay que juntar muy buena gente con conocimiento sólido en distintas áreas. Y por formación, esa gente siempre tiene una visión ética de las cosas.

Hay mucha ignorancia en estos temas, pero no hay que tener miedo para nada. Pudiera haber un terrorista que pensara: “Creemos un ser vivo que mate a Obama”. Se va a demorar 300 años y por entonces Obama va a estar muerto de muerte natural. Esa fantasía romántica de que un terrorista en el medio de la nada se va a encerrar en una cueva y va crear una bacteria maléfica para matar gente es una alucinación, una insanidad.

CIENTÍFICOS PROLETARIOS

El conocimiento nuevo y el uso adecuado de ese conocimiento es una herramienta poderosa que nos permitirá salvar el pellejo y mantener funcionando las condiciones que necesitamos para vivir. Es algo que los dinosaurios nunca tuvieron a su alcance y se fueron sin siquiera saber lo que les estaba pasando. Lo positivo de un progreso científico como el de Venter y su grupo es que esas son las maniobras y el conocimiento que nos van a salvar en el futuro. Mirando lo que pasa, a veces pienso que los científicos seremos el proletariado del futuro. Ya hay en el mundo millones de personas trabajando en investigación pura y en ciencia aplicada. Y el tipo de relaciones humanas que se generan en la industria del conocimiento y de la aplicación es muy distinto al de los ambientes laborales decimonónicos. Piensa tú: nunca se ha oído hablar de una huelga en Microsoft. Ese es un proletariado más contento, pagado, más satisfecho con la pega, menos rezongón.

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