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Cultura

17 de Junio de 2010

La vida de la presidenta del fans club de Karol Dance: A todo Yingo

Por

POR CARLA CELIS
Las figuras de Yingo han estado haciendo noticia. Algunas se van detenidas por trepar edificios, otros por fumar marihuana y algunos se pelean a combos afuera del canal por amor. Sin embargo, pese a sus dramas y escándalos, tras ellos existen cientos de fanáticos que se desviven por verlos o sólo tocarlos. Adolescentes que desean vivir como ellos, salir en la tele, y tener autos; que les llevan regalos en sus cumpleaños. Acá, una muestra de lo que es un día en el programa juvenil, y la vida de la presidenta del Fans Club de Karol Dance, uno de los más organizados de Yingo.
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Cuando Carolina Mestrovic -la “chica araña” que se fue presa por intentar colarse a la casa de Mario Velasco en Lo Barnechea hace unas semanas- abre sus dos piernas mientras está en brazos de un bailarín y se le ve la vagina a través de una rajadura que tiene en el short, Jocelyn Parra de 16 años, asidua visitante del set de Yingo y presidenta del Fan Club de Karol Dance, se queda con la boca abierta.

Todas las niñas que a esa hora están en el estudio de grabación repiten el gesto de Jocelyn, conocida como “Yoxi Dance” en Inés Matte Urrejola 0890. Pasada la sorpresa, las jovencitas empiezan a gritarle a la Mestrovic. “¡Se te vio hasta el almuerzo!”, “¡Te vimos hasta el alma!”. La Mestrovic, enterada por sus compañeras de coreografía, sale sorprendida del estudio a cambiarse ropa. Al rato regresa, como si nada.

En el set de Yingo hay al menos 28 grados de temperatura. El público son mayoritariamente niñas de entre 13 y 17 años. Hace tiempo, explican algunas, dejaron de entrar hombres al estudio. Los machos gritaban muchas ordinarieces y no pescaban a los guardias que cuidan al público. Además, los guardias, sin competencia, pueden hacerse los lindos con las jovencitas con mayor libertad.

Entre las sillas las niñas hablan sin tapujos. Es la idea de Yingo, el espacio juvenil de Chilevisión que la rompe en las tardes. El público suele repetirse. Todas se conocen y ahí forman los clubs de fans de los protagonistas del programa. También se extrañan cuando alguna de ellas falta. “Oye, Jessica –se escucha un día entre los asientos-, ¿qué pasó con la Isabel que no vino?”. “Es que la acuchillaron”, dice otra. A las dos las interrumpe un guardia gordo de lentes, que casi las arrea:

-Tú, la seis, córrete pa’ la orilla pa’ meter a dos más ahí. Y apúrate, si no, te vai no más del estudio.

Las dos se acomodan para hacer espacio y seguir viendo el programa. Esto es Yingo

LA PROFECÍA

Desde que despierta, la máxima preocupación de Jocelyn Parra todos los días, es organizar el Fans Club de Karol Dance. Por la mañana, “Yoxi Dance” revisa si alguno de los miembros está de cumpleaños, si han pagado todas las cuotas, diseña los lienzos para llevar al programa y actualiza el Fotolog del grupo. Además, busca en la prensa si ha aparecido alguna foto de Karol, y después lo llama a su celular, para darle el teléfono del integrante del grupo que está de cumpleaños para que lo llame y le dé una sorpresa. Por las tardes, a veces, va al colegio. “Ahora me controlan más en la casa si es que voy a clases, porque el año pasado repetí. Y como repetí, ahora tengo permiso de venir dos veces a la semana no más, porque antes faltaba mucho. Me juntaba con el Lelo -ex integrante de Yingo-, lo pasaba bien, íbamos al centro, nos sentábamos en los parques, caminábamos, etc. Lo que pasa es que antes era del Fans club del Lelo, hasta que nos peleamos y de ahí armé el de Karol Dance”, explica.

¿Y cuál es la idea de armar tanto Fans club?
-Es para acercarte a tu ídolo. Porque si uno les dice que tienen un fans club, ellos se sienten bacanes y hasta nos hablan -dice Yoxi.

Yoxi vive en Recoleta junto a sus padres y a su hermano mayor. Su padre, Víctor, es conserje en un edificio de Providencia y vuelve por las noches a su casa. Es poco lo que ve a Yoxi, pero apenas llega le pregunta cómo le fue en el Fans Club, y cómo van sus actividades de presidenta. “Yo la apoyo en todo lo que haga –dice él-. Lo único que nos interesa es que no descuide el colegio otra vez, porque el año pasado nos quedó repitiendo por irse a ver todos los días Yingo. Este año tiene horarios, aunque a veces igual llega tarde, pero lo principal es que no falte al colegio”.

Víctor dice que no tiene idea por qué a su hija la gusta tanto Karol Dance, pero cree que él es una buena persona y que le hace bien a su hija. “Yo no sé quién es ese chico, lo he visto en la tele no más, y me parece bonito lo que hace. Le hemos dicho a mi hija que lo invite pa la casa alguna vez, pero ella se hace la lesa, jaja”

¿Y le gusta el mundo de la televisión para su hija?
-Sí, me gustaría que baile y que salga en la tele. No con poca ropa, como esas chiquillas, pero a lo mejor haciendo otra cosa. Lo que importa es que haga algo que le guste, uno no la puede obligar a estudiar o a que haga algo que no le guste.

Sobre eso, Víctor tiene algo más que decir: “Yo soy profeta de la Iglesia Evangélica y cuando niña le profeticé a mi hija que iba a llegar a la televisión, y ya lo está haciendo. Más adelante va a poder estar más a fondo en algún programa”, dice.

“TODO PARA MÍ”

El fans club de Karol Dance es uno de los más grandes y organizados del programa. Tiene cerca de 40 integrantes que cada sábado se juntan a inventar fiestas que “hagan feliz” al pequeño bailarín. El grupo lleva dos años yendo a Bellavista. Van al menos tres veces a la semana y se instalan en las afueras del canal por horas, hasta que ven a Karol pasar y lo saludan desde lejos. A las cinco y media de la tarde entran a Yingo, sacan sus lienzos y vociferan dos horas seguidas el nombre de su ídolo. Cuando el programa termina esperan hasta que él salga para irse tranquilas a sus hogares.

Lo que les gusta de Karol Dance, dicen, es su forma de ser, y que “ha cumplido todas las metas que se ha propuesto en la vida”.

-Karol Dance es un ejemplo a seguir. Ha conseguido todo lo que quiere en la vida: tiene auto, sale en la tele, viaja, estudió Derecho, aunque congeló, pero congeló porque quiso, entonces hace y tiene todo lo que quiere. Es un ser especial. Se entrega tanto a nosotras, le importamos, nos pregunta cómo estamos, nos invita a sus eventos, y nunca nos ha fallado. Hay que conocerlo para darse cuenta. Es tan generoso. Por eso, cuando el Karol estuvo de cumpleaños ¡hicimos la media fiesta! Le arrendamos un local y no nos fijamos en gastos, jaja -dice Yocelyn.

¿Y cuánto les costó?
-No te puedo decir, porque es un regalo. Pero menos de cien mil. Nos hicieron un precio porque era para una fiesta de día.

¿Y quién puso la plata?
-Entre todas juntamos. Mandamos a hacer poleras, le mandamos a hacer una torta y nos hicimos un lienzo nuevo, con su foto. También le regalamos una polera con el nombre de todas nosotras, que usó cuando fue a Estados Unidos, se sacó varias fotos con ella allá.

¿Y qué hace Karol por ustedes?
-Él va a las fiestas que nosotras le hacemos, en cualquier comuna que le digamos. Nunca nos ha fallado. Si tiene algo súper importante que hacer nos avisa, pero son pocas veces. También va el papá, la mamá y toda la familia. Una vez que iba a faltar, lo llamó el papá y le dijo que cómo nos iba a dejar plantadas. Es que yo me paso en su casa. El otro día fue el cumpleaños de la abuelita del Karol, ni el Karol fue y yo estaba allá. Es que les tengo caleta de cariño.

¿Y qué pasa si no te dejan venir más a ver a Karol?
-No, ¡yo me muero! Es que me quitan toda mi vida, no me imagino qué haría si no puedo verlo. Él es todo para mí.

CINCO AÑOS

Un minuto antes de que terminen los comerciales, las figuras de Yingo entran al set y saludan a sus fans como las estrellas que son. Levantan los brazos, tiran besos con la mano y algunos -los menos- aceptan fotografiarse con ellas. Algunas madres que acompañan a sus hijas se sonríen y se conmueven, se ofrecen también a sacarles fotos junto a sus ídolos. El guardia, enojado, vocifera que están prohibidos los flash en medio del programa, y que si alguien se atreve a desobedecer, les quita la cámara. Así no más. “Le da más color, qué se cree el weón”, le comenta una de las fans a su amiga, pero finalmente todas le hacen caso. Dos piden permiso para ir al baño, pero las hacen esperar un rato, no es llegar y salir cuando ellas quieren, les dicen. Peor es cuando quieren retirarse a mitad del programa. “¡Nunca más te voy a dejar entrar al estudio, me escuchaste!”, le dice un guardia flaco, alto, que de mala gana pide a otro que las acompañe al portón que da a la calle. Los encargados del público tienen el control de todo.

Pero las adolescentes siguen queriendo participar del programa. “Ahora, como se viene el aniversario de dos años que estamos juntos con Karol, estamos reuniéndonos todos los sábados para hacer algo en grande. Se lo merece. Si cuando fue a Estados Unidos, con Yingo, nos trajo de regalo un llavero para cada una, que lo guardo como un tesoro. Eso es porque piensa en nosotras, nadie más haría eso por mí. Estoy segura. Creo que nunca vamos a encontrar a un hombre como él”, comenta Yoxi.

¿Y cuándo piensas dejar de venir al programa?
-Voy a venir hasta por lo menos cinco años más, porque después se supone que tengo que ir a la universidad o a estudiar cualquier cosa, pero voy a tener más responsabilidad, no voy a tener tiempo. Si no hay programa, creo que vamos a seguir siendo amigos para toda la vida, porque yo voy a todas con el Karol.

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