Por OSCAR PERELLO

Bastó un poco de revuelo para que nuestro Presidente se saltara todo proceso institucional establecido y mediante contactos resolviera el asunto de la central en Punta de Choros. Se lleno de aplausos, quedando como un líder que escucha la voz del pueblo y defensor de la naturaleza. Sin embargo, en una democracia verdadera, la voz del pueblo se escucha mediante instituciones, a las que se parece haber hecho vista gorda estos últimos días. Pareciera que la democracia es buena cuando nos conviene, y las decisiones autoritarias son malas solo cuando no nos gustan.
Por otro lado la Concertación, supuesta defensora de los ecologistas, no hizo más que instalar plantas contaminantes durante sus gobiernos. Porque claro, suena lindo hablar de ecología, pero a la hora de la verdad una alza de precios en las cuentas puede ser fatal para la popularidad, por lo que pan y circo para el pueblo, plantas de carbón y discurso ecologista para los chilenos.
Mi idea no es hacer una exageración de la resolución apresurada tomada por el Presidente, expreso mi completa oposición a la construcción de la planta, pero hay caminos institucionales establecidos para eso. Me parece que en estos temas, tanto gobierno como oposición, se han basado más en ganar puntos electorales que en darle una verdadera solución sustentable. Mi llamado es a una mayor seriedad y eficiencia por parte de nuestros gobernantes.