Supuesto líder del “caso bombas” escribe desde la cárcel: “Ya no creo en ese camino”

Mi nombre es Pablo Hernán Morales Fuhrimann, nací en santiago hace 41 años. Hoy me encuentro detenido en el Modulo de Alta Seguridad (MAS) en un régimen que implica permanecer 22 horas al día encerrado. Hasta ahora, luego de días de ser detenido, no entiendo el motivo de mi arresto. A fines del año 2003 salí luego de 11 años, 1 mes y 15 días en libertad sólo por 12 horas un día domingo; recién en mayo del 2005 accedí al beneficio de la libertad condicional, situación que me encontraba hasta el día 14 de agosto, este beneficio se materializaba en la forma de de una firma semanal por todos los años transcurridos. Nunca he faltado a la firma en 5 años. Sobre los hechos que implicaron mi primer encarcelamiento no me referiré pues son de amplio y público conocimiento, y ya fui condenado por ellos (o sea es cosa juzgada) y como señalé anteriormente, me encuentro cumpliendo a cabalidad mi pena. El largo tiempo transcurrido tras las rejas no fue en vano, me hizo mirar la vida, su desarrollo, expectativas y futuro de un modo diferente a cuando ingresé a prisión a principios de 1992. Así a partir del 2005 busqué implementar concretamente esta nueva visión del mundo, ya alejada por opción y convicción de todo tipo de actividad subversiva. Ya no creo en ese camino, no quiero involucrar mi vida en un camino que no conduce a nada más que dolor y problemas para mi vida y la sociedad. Consecuentemente con esta línea me dediqué desde entonces (2005) a terminar mis estudios de Sociología para así poder forjarme un futuro y contar con las herramientas para poder hacerlo por mi propio esfuerzo; hoy soy licenciado en Sociología, terminé con un promedio de notas 5.8 superando barreras que en un momento creí infranqueables como son el mundo de las matemáticas y estadísticas que tan amigables y metodológicamente útiles me son hoy en día. Me encuentro preparando mi tesis de grado que espero defender en julio del próximo año. No obstante lo anterior también busqué y conseguí una actividad laboral remunerada que me permitiera una digna manutención; cosa nada fácil para alguien con mis antecedentes penales, nula experiencia anterior y cero contactos o “pitutos” tan indispensables en este país para poder resolver fácilmente esta situación. Actualmente me desempeñaba en el área de producción de una empresa de servicios gráficos; cuento con contrato indefinido, liquidaciones de sueldo, imposiciones, trabajo de lunes a viernes de 8:00 a 19:00 horas, además de 2 sábados por mes, las tarjetas de asistencia son mi prueba, en ellas constato mi asistencia ininterrumpida, muchas veces hasta las 21:00 horas o más. Tengo una pareja estable por más de 6 años, convivo con ella, arrendamos una casa en un barrio de clase media en la comuna de Peñalolén, donde resido los últimos 3 años y lugar donde me encontraba al momento de ser detenido. No llevo una doble vida o vida clandestina, no lo necesito, no lo quiero. Tengo domicilio conocido y vida pública. Mi interés es formar una familia y consolidarla con la llegada de un hijo, tengo los medios económicos, morales y el arraigo social. No soy anarquista, no tengo interés en dicha ideología, no comparto sus postulados ni principios, no creo en su validez ni eficacia. No visito casas ocupas, ni participo de sus actividades. No tengo amigos que lo sean. Sobre los hechos que se me imputan puedo decir lo siguiente: No existe la tan mentada “ Asociación Ilícita Terrorista”, pues, primera cosa; de los miembros que supuestamente la componen sólo conozco a aquellos con los que compartí los largos y dolorosos años de la prisión política, ellos son Omar Hermosilla y Rodolfo Retamales; éste último lo conocí cuando estudiaba en 1º medio en el colegio San Juan Evangelista pues él era alumno de un curso paralelo, luego estuvimos 11 años juntos en prisión; pero al salir de ella la vida y sus circunstancias nos distanciaron al punto que recién en la 33 comisaría de santiago el recién pasado 14 de agosto ( día de mi detención ) lo volví a ver luego de aproximadamente 2 años; de él desconozco sus actividades y forma de vida. A Omar Hermosilla no lo veía hace más de 4 años. A los otros muchachos no los conozco, y mal podría tener algún ascendiente sobre ellos. Confío en que podré probar mi nula vinculación con estos lamentables hechos, pues, soy inocente y tengo mi conciencia tranquila. No me cabe duda que es mi pasado el que me condena, aquí, soy sólo un chivo expiatorio. Confío en la justicia. Pablo Hernán Morales Fuhrimann C.I: 10.739.623-1 Módulo de Alta Seguridad, Agosto 20 de 2010.
Comentarios
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