Desde la Cárcel de Alta Seguridad, Marcelo Villarroel -un ex lautarista formalizado por el asalto al banco Security en que murió el cabo de Carabineros Luis Moyano, en octubre de 2007- aceptó contestar parte de un largo cuestionario que le mandamos hace algunas semanas. Villarroel, que ya estuvo preso en el mismo lugar en los 90, formó parte del colectivo Kamina Libre, que hoy es sindicado por el fiscal Alejandro Peña como uno de los orígenes del “Caso Bombas”. Acá, con la incomodidad de responder un cuestionario, explica qué es ser anarquista y cómo fue su evolución ideológica.
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Foto: Gentileza La Nación
Ilustración: Max Bock

¿Cómo describiría el momento que se vive?
El momento presente es de una altísima impunidad e inmunidad para con el axionar avasallador de todo el entramado jurídico-político-policial-penitenciario dispuesto desde el Estado para encarcelar, hostigar e inculpar a cualquier costo a todas y todos los individuos con clara tendencia anticapitalista, con innegables historias de lucha, en función de resolver lo que desde el Poder han definido como “el caso Bombas”. Hoy podemos esperar cualquier cosa, ya que después de encerrar a 14 personas a quienes se les inculpa de constituir una “asociación ilícita terrorista” con una infinidad de pruebas fabricadas por la policía, es altamente probable que esta ofensiva del Estado continúe, teniendo en cuenta que al Gobierno lo que le interesa es resolver policialmente un tema que redunda en aspectos mucho más profundos como que la actividad subversiva anticapitalista está fundada en la decisión cotidiana de muchas individualidades ke se rebelan de su condición de esclavos asalariados para convertirse en seres humanos ke se levantan para intentar ser libres y por ello por más detenciones que hayan, por más represión creciente, los ataques sostenidos a la Paz Social de los Ricos, a todas las expresiones del Capital, van a continuar.

¿Qué es ser anarquista?
Entiendo y respeto a quienes, reivindicándose anarkistas hoy, transitan el Kamino de la ilegalidad haciendo de sus vidas un eterno combate contra el Poder. Hoy es imposible plantearse un Anarquismo integrado desde la academia, desde la intelectualidad, desde lo que muchos definen como un Espacio de Organización Social, negando la histórica y vigente dimensión subversiva de dicha manera de ver y entender el mundo. Quienes adueñándose de esta definición pululan inofensivamente por la realidad negando la axión directa violenta contra el Capital, no son más que socialdemócratas completamente integrados a la lógica participativa de la “diversidad” que gentilmente les ofrece la Democracia.
Y aunque Anarquistas existen de las más diversas vertientes, movidos por los más variados intereses, tengo la convicción de que ser anarquista hoy es ser un Subversivo ke lucha a muerte contra el Poder, por la destrucción total de la sociedad de clases sin esperar más nada que la decisión nacida de su propia conciencia.

¿Qué es ser libertario?
El concepto libertario nació en España en los años posteriores al 1890, en un periodo de Criminalización del Anarquismo resultado del ascenso de la Axión Directa Violenta conocida como “Propaganda por el hecho”. Fue una manera de continuar actuando abierta y públicamente evitando motivos para la persecución. Desde entonces, el concepto, siempre asociado al mundo Anarquista, ha ido mutando de manera integradora hacia prácticas individuales y comunitarias no militantes en que se recrean un universo colectivo de códigos y valores como el Apoyo Mutuo, las relaciones humanas horizontales, el antiautoritarismo, la negación de la Propiedad Privada a través del colectivo de espacios recuperados… También de la creación contracultural, que en definitiva nos permiten hoy dar cuenta de una manera de ver y entender el mundo que nada tiene que ver con el modo burgués de enseñanza que nos impone el Capital; por lo tanto, quien vive, entiende y practica el mundo desde esta vereda de la vida, podría trankila y libremente reivindikarse hoy libertario.

Los han asociado al Mapu-Lautaro. ¿Qué dice usted?
¿Qué puedo decir? Si entre “el Caso Security” y el “Caso Bombas” habemos 7 personas que en algún instante de nuestras vidas fuimos militantes de dicha organización y cumplimos condenas superiores a 10 años de encierro resultado de aquella opción. Sin la necesidad de preguntarle a cada uno de estos compañeros qué piensan de esta experiencia, tengo la certeza de que cada cual la vivió con el orgullo y la dignidad de saber que entregó lo mejor de sí en un momento de la historia política del país en que el reacomodo burgués que promovió el Capital llamado Transición fue el momento que muchos usaron para renunciar cobardemente a la lucha por la transformación radical de la sociedad, asegurándose los bolsillos, vendiéndose al mejor postor mientras nosotros, resultado de nuestra lucha y militancia, conocimos los rincones más oscuros de esta democracia, los cuarteles policiales de la DIPOLCAR donde se nos torturaba salvajemente bajo la supervisión del occiso general Bernales, la Guerra Sucia promovida por Jorge Burgos, Marcelo Schilling, Mario Fernández, Enrique Krauss, Belisario Velasco, Nelson Mery, Isidro Solís, Claudio Martínez, entre otros… Y todo el peso de la ley con ministros en visita de reconocida militancia nazi y condenas totalmente parciales emanadas de la “distinguida Justicia Militar”. Así es la Democracia, ¿no?

¿Cómo es su evolución ideológica en los noventa?
Desde mediados de los ’90 hay una distancia cada vez más abismal de la cultura Castro-Guevarista-Marxista-Leninista en la que se formaron y crearon los diversos grupos y movimientos político-militares que combatieron a Pinochet y que fueron duramente golpeados los primeros años de la Concertación. Desde entonces he transitado por prácticas de organización autónomas y horizontales reconociendo la necesidad de la destrucción de todo lo existente, ya que bajo la realidad social alienada y decadente del Capital es imposible una vida digna, llegando a la convicción total de que lo único que debemos construir es la Capacidad de Resistir Ofensivamente los continuos embates del Poder que pretende aniquilar todo vestigio de memoria proletaria, esa ke nos guía en nuestros inevitables sueños de liberación total.

Al salir de la cárcel, ¿qué los motiva a seguir organizándose?
La clara convixión de saber que todos los cambios producidos en los últimos 20 años han sido en función de extremar las tasas de ganancia con altísimos niveles de explotación para hacer más ricos a quienes lo son hace muchos años ya. Así como por mil razones más… porque no creemos en el Capitalismo; porque los niveles de miseria inekívocamente aumentan; porque la criminalización de la miseria redunda en más cárceles y carceleros ke encierran pobres en un 99%; porque la represión social aumenta; por la extrema violencia que significa la opulencia de los ricos y burgueses que en un fin de semana se gastan el dinero que un proletario ni siquiera alcanza a acumular durante toda su vida de trabajo… Y por mil razones más, insisto.

¿Qué relaciones tienen con orgánicas políticas anteriores?
Ninguna. En mi caso no hay ningún interés.

¿Qué es el Colectivo Kamina Libre?
El Colectivo Kamina Libre fue un colectivo de prisioneros políticos que existió entre los años 1998 y 2004 cuando se autodisolvió, resultado de una decisión colectiva y definida al momento de constituirse. Fuimos un espacio que se relacionó siempre horizontalmente con grupos, individuos y organizaciones en pos de ir constituyendo una práctica anticarcelaria que rompiera con la clásica visión de la izquierda leninista de separación de la realidad del encierro entre presos políticos y presos comunes, obviando el hecho de que la marginación y delincuencia, en todas sus variantes, son resultado de las condiciones sociales de existencia en la actual Sociedad de Clases, por tanto todo preso es un preso político, más allá del hecho concreto de saber que habemos prisioneros que por nuestra práctica y militancia subversiva desde el Estado recibimos otro trato que en los últimos 16 años nos ha hecho vivir el “tratamiento de máxima seguridad”, justificación para todo tipo de arbitrariedades que el Poder Judicial avala con su total silencio y complicidad.
Kon Kamina Libre logramos un universo amplio de relaciones con expresiones anticarcelarias de diferentes lugares del mundo, desarrollando innumerables jornadas de movilizaciones en la cárcel y en la calle, articulando, de algún modo, las bases de lo que, con altos y bajos, ha venido siendo la Resistencia Anticarcelaria de claro corte Anticapitalista en el Chile de la última década.

Ustedes hablan de Guerra Social. ¿Qué es?
La Guerra Social que nos ha sido impuesta por el Estado y el Poder es la lucha cotidiana que libramos los Rebeldes Sociales bajo una perspectiva insurreccional que pretende hacerle frente a la totalidad de lo existente que oprime, reprime y explota… Reivindicando el ataque constante a todos los aspectos de la Vida Capitalista, el combate se desarrolla simultáneamente en todos los ámbitos de la realidad. No es una estrategia de Guerra definida por un grupo en torno a un líder, a un concepto de Vanguardia, a golpes y avances de tipo militar; sino que es la multiplicación cotidiana y difusa del axionar autónomo de los Rebeldes e Insurrectos que no soportamos más esta mierda de vida, este espectáculo social que llaman Democracia.

¿Valida la violencia como herramienta política?
Primero que todo, nuestra violencia es más que una herramienta política porque se ubica en un espacio de la dimensión humana llamada Dignidad. Es esta la que nos mueve a responder a la oprobiosa Violencia venida del Estado y el Capital, en el entendido que son estos los que detentan el monopolio de la violencia. El Capitalismo mundial, la historia de la constitución del Estado chileno, la vida diaria de los oprimidos y explotados de este país, es la historia de la Violencia usada como herramienta de sometimiento; entonces cuando alguien individual o colectivamente actúa en contra de ello y se rebela, resulta que termina criminalizado, perseguido, difamado o muerto. Quizás el paradigma de la realidad invertida es lo que sucede con el Pueblo-Nación Mapuche. El Estado chileno no ha hecho más que violentarlos sistemáticamente hace 200 años y resulta que cuando se organizan y luchan son considerados terroristas. En estos 20 años de democracia, el asesinato selectivo de luchadores y combatientes populares no ha cesado. La tortura en cárceles y comisarías tampoco ha cesado. El hostigamiento permanente a través de amenazas y golpizas, a través de detenciones sin motivo, de montajes, de represiones dirigidas a grupos específicos de gente que lucha, ha sido la tónica con que el Estado y sus policías en concomitancia con la prensa y el Poder Judicial han mantenido su práctica de Violencia Polítika, nosotros sólo nos defendemos.

Sus compañeros y usted acusan al Estado de persecución por su pasado. ¿En qué ha consistido esa persecución?
Varios de nosotros terminamos de salir entre los años 2004 y 2005 desde la prisión. Desde entonces nunca dejamos de tener un control de la inteligencia policial en la que el hostigamiento variado y permanente fue la constante. Amenazas telefónicas anónimas, golpizas nocturnas recordando nombres de compañeros muertos, detenciones sin motivo, involucramientos forzados en causas ficticias, robos de autos, intromisión en domicilios y robos de CPU, filmaciones y escuchas… A ratos una hostilidad exasperante que impide el desarrollo de una vida relativamente “normal”. En este país la persecución como política de Estado existe y se manifiesta en su cenit hoy en el involucramiento de varios compañeros en la farsa-montaje del “Caso Bombas”.

¿Qué piensa del fiscal Peña y su trabajo? ¿Y de Xavier Armendáriz?
Ellos cumplen roles propios de quienes, escudándose en el trabajo, tienen un compromiso ideológico y político con el Estado de Derecho y una sociedad de clases. Cada cual tiene su impronta y ello se nota. El caso del “señor Peña”, la soberbia prepotente de su investidura hoy lo tiene gozando de sus 15 minutos de fama pero a costa de la detención y encierro de un universo de personas que nada tienen que ver con lo que se les acusa. Él lo sabe, las policías también lo saben y es obvio que no echarán pie atrás ya que la resolución de este caso es una necesidad urgente de corte efectista de la administración de Piñera. Lo importante es tener gente presa y resulta que no han sido elegidos al azar, vulnerando incluso la propia legalidad que dicen defender. La grandilocuencia megalómana de Alejandro Peña es la característica más preciada por las policías altamente deseosas de encontrar “culpables” y que han sufrido una permanente derrota táctica en la intención de neutralizar una realidad de lucha que son incapaces de comprender.
Sólo basta recordar el intento ridículo de querer involucrar hace unos meses a un ciudadano pakistaní con ex militantes lautaristas cercanos al “Caso Security”. O sea, la desesperada estupidez de fiscales y policías debutando con sus famosas trazas de explosivos, no tiene nombre.

¿Han declarado en el proceso? Si lo han hecho, ¿por qué?
En relación al Caso Security, quienes fuimos detenidos en Argentina no hemos declarado puesto que no tenemos nada que decir. Antes de ser detenidos la condena ya estaba dictaminada y hoy sólo resta esperar las formalidades de un proceso plagado de irregularidades que aún no concluye a pesar de que ya han transcurrido 3 años desde que ocurrieron los hechos. Es más, tenemos la convixión de que el Estado y las policías nos querían muertos y hoy somos un verdadero “cacho” jurídico ya que para poder condenarnos debieran tener elementos consistentes que justifiquen todo el show montado para dejarnos en prisión. Dilaciones permanentes, investigaciones magras, en definitiva “mucho ruido y pocas nueces”.

¿A qué responde el fenómeno de las bombas? ¿Por qué ocurre?
Tengo la impresión de que no existe ningún “Fenómeno de las Bombas”, sino que, más bien, existe una práctica subversiva anticapitalista que se expresa de múltiples formas y que a pesar de ser planificadamente invisibilizada por los diferentes gobiernos de los últimos 20 años, se ha mantenido y cualificado como una inevitable expresión de ascenso en los niveles de ataque a esta putrefacta sociedad de la mercancía.
Asimismo, tengo la impresión que por más operativos que hayan, por más detenciones que se vengan, por más fabricación de culpables que continúen mostrando, esto continuará porque razones y motivos para ello, sobran. Es la Violencia Social de los poderosos la que gatilla la existencia de una Resistencia Ofensiva que responde fuera de los márgenes del show de la política, al trato inhumano y degradante que nos impone la clase dominante.

¿Cómo es la vida en la cárcel? ¿Puede describir su régimen?
La cárcel, como institución total creada para imponer y disciplinar socialmente bajo la sanción normalizadora, busca anular el carácter indómito de quienes luchan por la Liberación Total. En nuestro caso, se nos mantiene hoy en la Cárcel de Alta Seguridad, lugar en el que ya estuvimos por más de 10 años y en donde en la actualidad convivimos en grupos no mayores a 20 presos, en espacios reducidos bajo un régimen que contempla 8 horas de patio-desencierro. Durante estas horas convivimos colectivamente haciendo deporte, conversando, leyendo, interactuando. En general, la monotonía es la característica permanente de los días que sólo se diferencian entre sí cuando podemos estar con nuestras familias cuando nos corresponde la visita semanal.
Para mí, la prisión ha sido una circunstancia, ni querida, ni buscada, de una opción de vida, de lucha, de la que me siento profundamente orgulloso. No es fácil vivir cotidianamente confrontando las prácticas represivas del carcelero; no es fácil la distancia de quienes más amo; no es fácil tanto encierro pero son estas las circunstancias que van templando el carácter y la voluntad de Resistir porque esta es la vida que elegí.
Además, un subversivo encarcelado nunca está solo, nunka kedará solo. Esté donde esté, donde quiera que lo lleven…