El Cardenal Francisco Javier Errázuriz, a quien el doctor James Hamilton acusó de “criminal” anoche en el programa Tolerancia Cero de CHV, concedió hoy una entrevista en el vespertino La Segunda. El sacerdote reconoció que no había visto la polémica emisión del programa y se desmarcó olímpicamente de todos los dichos del cirujano con frases del tipo: “Acuérdese de lo que dijo San Pablo: que ni él mismo se juzgaba a sí mismo”.

En la entrevista, el sacerdote dijo que le producía mucho dolor “el impacto que causaron todos los abusos en el doctor Hamilton. Tiene que haber sido algo terrible, que lo tiene conmocionado permanentemente. El mismo se pregunta cómo voy a sanar de estas heridas. Y eso lo lleva en sus expresiones a no ser del todo riguroso, y a decir cosas desproporcionadas. En realidad no sé en qué consistiría el crimen que me adjudica”.

Junto con decir que no era criminal quien “sabe buscar la verdad con ponderación y serenidad”, el sacerdote se refirió a la tardanza con que actuó la Iglesia, que incluso llevó a que las denuncias prescribieran y que se siguieran cometiendo abusos, según lo denunció Hamilton.

Frente a esto, Errázuriz descartó que los abusos continuaran. Y explicó que él había tomado “providencias” para evitarlo (en la entrevista no dice cuáles). “De ninguna manera quise yo detener todo el proceso para que prescribieran las acusaciones. Ya lo he dicho: en un momento determinado, cuando él presentó sus acusaciones, yo recurrí a una persona de toda confianza, que lo conocía muy bien a él y muy bien al padre Karadima, y le pedí su juicio sobre toda esta materia.

Me lo dio en forma tan clara, que suspendí todo el proceso, pero nunca lo detuve: lo suspendí y poco después lo reasumí de nuevo. Y no hay que olvidar que yo mismo pedí que se levantaran todas las prescripciones cuando envié los documentos a Roma”.

Pese al argumento anterior, el propio Errázuriz ya había declarado que dicha decisión había sido un error y lo refrendó en la entrevista: “He dicho que fue un error mío. Después lo supe, cuando conversé en Roma con el promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El me decía: nunca hay que preocuparse de quiénes son los cientos de personas que podrían dar testimonio a favor de alguien, sino nada más que de investigar si es que la acusación es verdadera o no”.

Monseñor Errázuriz reconoció no haber creído en las denuncias, pues la imagen de Karadima se lo hizo imposible. “Tenía una fama el padre Karadima de hombre bueno, de hombre santo, de hombre espiritual, que cuando llega una denuncia uno no la cree. Eso es cierto y lo he lamentado y así lo he expresado. Ahora, el tema de las culpas y no culpas se lo dejo al mismo Señor. El es el que nos juzga a nosotros”, explicó.

Respecto al manejo que hizo del caso y las diferencias que hoy ha mostrado su reemplazante, monseñor Ricardo Ezzati -pidió perdón a las víctimas de Karadima- Errázuriz dijo: “Acuérdese de lo que dijo San Pablo: que ni él mismo se juzgaba a sí mismo. Hay muchas circunstancias que uno toma en cuenta en un momento determinado y uno decide en base a esas circunstancias. Visto a la distancia, más tarde, uno dice: faltaron otras consideraciones. Si eso es culpa o no es culpa, es otro tema”.