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Opinión

31 de Julio de 2011

“No nos pueden obligar a desaforar a Pinochet de nuestro corazón”

Ha gritado fuera del Palacio de los Tribunales, en las embajadas de España e Inglaterra y en el Hospital Militar. Es Leonora Gajardo, ex vocera del Comando Soberanía Nacional y una de las últimas fanáticas pinochetistas que dan la cara por el general ( R) y que no lo ha abandonado pese al escandoloso caso Riggs. Se niega a creer todo lo que se diga en contra de su prócer. Y echa de menos que otra gente de derecha, como ella, lo apoye igual que hace cinco años atrás, cuando lo desaforaron por primera vez.

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¿Qué le duele más: que a Pinochet le digan ladrón, asesino o loco?
Nada, porque nada de eso es real para mí. Yo podría decir cosas feas de Allende que son vox populi, pero no lo hago por respeto a un ex Presidente y a su familia. Pero esta gente siempre tiene que andar diciendo cosas, descalificándolo políticamente, que los derechos humanos, luego su familia, por la plata… o sea, ya nada de lo que se diga me sorprende. Si alguna vez algún fallo judicial dictamina que es culpable de algo, recién ahí te podría decir mi opinión, pero yo no puedo hacerlo ahora ante tanta barbaridad. No hay nada concreto. Hay procesos, pero nada que lo declare culpable.

¿Se desilusionó con lo de las cuentas del Riggs?
Me sorprendió, pero no me desilusionó, porque se dicen muchas cosas pero no hay nada confirmado.

¿Pero no cree que cambiaron las cosas? Pareciera que en Chile se aceptan muchas cosas, pero no que se tiren las manos…
Lo del Mop Gate sí está comprobado.

Partieron investigando menos de una docena cuentas y ya van en la centena, con US $26 millones en el exterior en manos de un militar de clase media…
Por supuesto, pero también tengo claro que hubo aportes, donaciones y ayudas. A mí no me consta ni lo uno ni lo otro, entonces no opino de algo que no está claro. Estamos todos sorprendidos. Para mí es una noticia que me deja pensando “qué es esto”. Tú tienes una imagen de una persona y te están diciendo algo que tú no tienes dentro de tus conceptos.

¿No puede concebirlo?
No y no lo acepto. Tampoco me incumbe. Al final del día mi vida no cambia en nada. Esto en lo único que cambia las cosas es en que divide y está de nuevo polarizando a la sociedad.

¿La desilusiona?
Te desilusiona que lo digan, pero yo no lo he visto y es como si me estuvieran diciendo en chino un concepto de Pinochet que no tengo idea si es bueno o malo.

Es malo.
Malo sería que se comprobara que aquí hubo un tener plata de formas no legales, no sé. Lo que dicen los diarios es todo malo y hay que esperar para que actúe la justicia.

¿Está en shock?
Reflexionando.

¿Triste?
Positivo esto no es. No es cómodo.

¿Se le cae del pedestal?
No, el pedestal se craqueló, lo craquelaron con dudas.

¿Qué le parece el procesamiento de Lucía Hiriart y Marco Antonio Pinochet?
No tengo idea de qué vive ni cuáles son sus negocios ni nada del hijo del general. De la señora Lucía, qué puedo decir de una señora que tiene 82 años. Si hay algo que haya hecho en conjunto con su marido, qué te puedo decir, son matrimonio. Por último, no me interesa, porque yo no tengo una foto de la familia Pinochet en mi casa, no fue la familia la que hizo el pronunciamiento. No puedes hacer morbo con una situación así. Yo vi un titular de un diario en el que la tratan pésimo: “La vieja no pasó agosto”. Una falta de respeto.

¿Qué le inspira Pinochet hoy?
A lo mejor lo que inspiraría mi abuelito si viviera. Lo más triste para mí es que él ya no es la persona que en sus cumpleaños o situaciones sociales se ve rodeada de los que fueron sus seguidores VIP. Todos los que son hoy parlamentarios de derecha, en su momento fueron su séquito y hoy no veo a ninguno cerca de él. Todas estas personas tienen algo que agradecerle y hoy no está ninguno. Desaparecieron. Si lo llevas a nivel familiar es en las buenas y en las malas. Yo no justifico las cosas malas, pero tú tienes que ser leal y dar la cara siempre.

Es que hoy es mal visto tener algo que ver con Pinochet…
Claro, porque te quita votos. No quiero emitir ningún juicio, pero lo de acercarse a alguien por conveniencia a mí no me cuadra. A mí me gustaría ver más consecuencia y lealtad en la gente de derecha.

“Las viejas bravas”

¿Cuando conoció a Pinochet?
Cuando volvió de Londres.

¿Qué le dijo?
Le dije que me sentía súper orgullosa de lo que había hecho. “El Colo tiene su barra, la Chile tiene su barra y usted también tiene una, las viejas bravas”.

¿Qué le dijo él?
Me dio las gracias, me dijo que me admiraba. Se sorprendió de que fuera tan joven y me dijo que era buenamoza.

¿Le dio pena verlo tan de capa caída?
No, nunca me va a dar pena. Te produce nostalgia como cuando tus papás se ponen viejitos, y tú nunca quisieras verlo así. Yo le decía hoy a un amigo: lo han desaforado por muchos casos, pero no nos pueden obligar a desaforarlo de nuestro corazón.

Cuando lo detuvieron en Londres usted se hizo “pinochetista activa” y salió a protestar…
Sí, con el comando Soberanía Nacional nos propusimos que Frei no tuviera paz, que no pudiera gobernar hasta que no hiciera algo porque Pinochet volviera, porque sentí que nos habían pasado a llevar. “El país sigue funcionando” decía Frei y la verdad es que no se lo dejamos funcionar. El último discurso del 21 de mayo le gritamos de todo y se lo arruinamos. Recuerdo que Zaldívar se volvió loco tocando la campanilla y nos tuvieron que sacar de ahí. Para la Parada Militar llegué a dos metros de Frei, todos me seguían hablando por radio, como que yo era la mujer metralleta y no era así. Sabían que nosotros andábamos en grupo y donde llegábamos dejábamos alguna…

Algún escándalo…
Sí, y ese día había que arruinarles la última Parada y quemamos un mono mientras desfilaban. A dos metros de Frei me saqué la polera y quedé con otra que andaba trayendo abajo con una foto del general Pinochet, me puse un jockey con la foto del general y saqué una bandera española que decía “no a la colonización” y otras cosas más.

¿Qué le gritó?
Algunos epítetos que nunca digo. Algunas cositas.

Bien gritona…
Más bien contundente y medular. Cuando salí del Parque O’Higgins me llamaron para contarme que estaba dando la vuelta al mundo. Estaba contenta porque sabía que eso le iba a llegar a Londres al general. No soy fanática ni descalifico a nadie, sólo pido respeto, porque harto que se le ha faltado, no sé si será por las elecciones o como cortina de humo para todas estas cosas Mop Gate o para la familia de la señora Luisa Durán. Dele con Pinochet, dele con Pinochet, ya está bueno. Dejen a este caballero vivir en paz los años que le quedan.

¿Qué otras cosas hicieron con el comando?
Un día soltamos unos chanchos en la Costanera con unas camisetas de la bandera española.

También quemaron banderas españolas…
Veinte mil veces. Una vez hicimos una gigantografía del rey de España y se la llevaron presa, no alcanzamos a quemarla.

Estaban poseídas.
No, con convicciones.

Vueltas locas.
Las mujeres somos súper leales, fieles, jugadas y luchadoras. Nosotras nos fuimos de tú a tú con los comunistas. Nos designaban una esquina a cada grupo. Los carabineros se encargaban de cuidarnos.

O de cuidarlas a ellas de ustedes.
Las dos cosas. Éramos dos grupos antagonistas donde nunca falta el fanático que se te arranca. Oye, pero jamás un atentado, gente armada o asesina como nos gritaban. A la Intendencia iba sola y (Sergio) Galilea me decía: “Leonora, por qué andas sola, te pueden atacar” y yo le respondía que cuando uno hace algo en lo que cree y tiene convicción no siente miedo.

Por el otro lado era curioso, porque yo veía a Viviana Díaz, a Sola Sierra y a uno que ahora sale en TVN y que hace “La ruta del Nilo”, uno alto, canoso y crespo que nos gritaba, nos amenazaba y nos decía unas groserías que no te las explico. Bueno, ellos andaban en un grupo de cerca de ocho personas e iban a la Intendencia a pedir las autorizaciones. Me las encontré allí y nunca me dijeron nada, me miraban feo, sorprendidas de que anduviera sola, patuda, quizás desafiante para ellas, pero una vez en la calle, estas mismas señoras en dos o tres oportunidades me intentaron pegar. Gracias a Dios, siempre había cerca periodistas o camarógrafos que me trataban de proteger.

No le creo lo de Viviana Díaz y Sola Sierra…
Sí. A mí me llama la atención que estas señoras cuando salen en la televisión son señoras que hablan de los derechos humanos y pelean por sus derechos y los de sus familias pero sin televisión son personas súper agresivas.

“El debe sentir mucha pena”

¿Qué político ha sido consecuente con Pinochet?
Ninguno.

¿Qué le gustaría decirle a Pinochet?
Que no está solo, que a veces el ser humano toma distancia y la distancia no significa que el cariño no esté. Lo digo por los demás.

¿Por la gente que lo ha abandonado?
Sí, porque si tú hablas con ellos sin prensa, te dicen que lo quieren muchísimo y que Chile es lo que es gracias a él. Me gustaría decirle al general que siento la misma nostalgia que debe sentir él, porque debe sentir mucha pena, mucha.

¿No será que esta gente se pegó la “cachá” de las violaciones a los derechos humanos y las platas del Riggs…?
Está bien, pero no muerdas la mano que te dio de comer.

¿Desde cuándo admira a Pinochet?
Desde antes del 73, cuando era chica y junto a mi familia vivíamos en Talca. Mi padre era parlamentario de derecha y regidor del Partido Nacional y por eso lo pasábamos pésimo. Todo lo que hoy se dice y que nadie cree es verdad. Por el hecho de que mi papá era momio nos tiraban pintura, alquitrán, piedras y nos decían garabatos. A mi papá lo amenazaron de muerte y también con nosotros. Para mí Pinochet es el personaje que nos liberó de todo este hostigamiento que nosotros sufríamos como niños.

Su salvador…
No sé si tan salvador, porque suena un poco mucho, pero sí la persona que liberó no sólo a mí y a mi familia, sino que a un país completo porque este país se estaba transformando en una colonia comunista. Si no es por él, nosotros hubiéramos tenido que arrancar porque existían listas negras y a mi papá lo tenían en una. Los derechos humanos corrían sólo para los de izquierda que sí podían eliminar gente y eso era absolutamente legal.

Yo no sabía que se asesinaba gente por ser momia…
Yo sí sé que había listas negras. Yo era niña y escuchaba a mi papá súper aproblemado haciendo todas las averiguaciones para arrancarnos a España. En mi casa se reunían muchos políticos. Mi papá también era periodista y tenía un programa en la radio, entonces le daban como bombo en fiesta, porque él a su vez en la radio le daba como bombo en fiesta a estos comunistas upelientos.

¿Qué le gritaban?
Momios, vendidos, pero lo que más me afectaba eran las piedras y la pintura que nos tiraban. Esta gente fue bien cobarde para amedrentar, porque no les importó que hubieran niños. Tengo un recuerdo de infancia muy parecido a lo que hoy se vive a raíz de la delincuencia, muy de la puerta hacia a dentro porque de la puerta hacia afuera es peligroso. Con la Concertación hemos tenido que escondernos atemorizados porque los delincuentes te matan, te asaltan o te violan.

Pero la libertad que usted empezó a respirar fue la persecución de otros…
El 80% del país sintió que lo liberaban de una lacra, porque para mí el comunismo es una lacra y por lo mismo tú ves que lo han ido erradicando del mundo. Los comunistas predican una cosa y practican otra. Hablan de la igualdad social, pero es para la risa, porque todos estos que son los herederos del comunismo y que hoy se llaman socialistas renovados, PPD, etc, andan vestidos con trajes Boss, viajan en business y viven en La Dehesa o Santa María de Manquehue.

De esos porcentajes que usted habla ¿dónde está la gente que sale en el informe de la tortura?
Él (Pinochet) levantó este país y los gobiernos sucesivos han ido haciendo usufructo de esa base bien sólida. Pero no traten hoy de destruir, ensuciar o desmerecer los méritos que puede tener una persona, porque si es por eso podríamos ir más atrás y ver en qué rol figura Salvador Allende porque, si lo ves desde esa perspectiva, él fue el culpable.

¿O sea que cree que con lo de las torturas se pretende ensuciar el gobierno militar?
No se ensucia. Hoy día, con los años, se dice “se torturó”, pero depende de la visión de izquierda o derecha que tengas. Yo no justifico la tortura bajo ningún punto de vista. El informe de la tortura tiene un listado tremendo de personas, pero lo que yo entiendo es que en ese listado hay gente que era delincuente y que cayó en la calle y lo presentaron como: “Oh, iba luchando por la libertad de nuestro país”. Lo que es justo es justo. Al final del día tú dices que prefieres no involucrarte, porque ese tema a mí no me consta.

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