Luis Plaza, alcalde de Cerro Navia, y Marcelo Torres, concejal de Maipú, presentaron una medida que busca lanzar civiles armados a la calle para poder ayudar a descomprimir el trabajo de los pacos. Una policía civil con todas sus letras. Aunque los autores de la idea se apresuran en desmentir el uso de armas de fuego por parte de estos vigilantes, no descartan que en el futuro, cuando la sociedad esté “preparada”, estos guardias puedan portar pistolas.

Marcelo Torres, concejal de Maipú, cierra los ojos y piensa en el New York de Rudolph Giuliani, el alcalde que redujo los índices de criminalidad a punta de leyes duras y reñidas con los derechos civiles. Una de las medidas que implementó el edil gringo consistía en armar una policía civil. En escala, Alvaro Uribe hizo lo mismo en Colombia cuando era gobernador del departamento de Antioquia y su plan de armar campesinos derivó en fuerzas paramilitares que dejaron la zorra en el país.

“Creemos en Carabineros. La idea de la policía municipal es para usarlo en delitos menores. Cuando se echa a perder un semáforo se gastan dos carabineros en dirigir el tránsito”, dice Marcelo Torres. Agrega que además, a Carabineros se les usa para corretear a vendedores ambulantes y cursar citaciones, todas labores que podría hacer un guardia civil, acusa. Lo mismo piensa el alcalde Luis Plaza. “Esas cosas las podrían hacer otras personas que no tengan el rango de Carabinero. Y también debido que hoy en día, pucha madre, no tienen las mismas facultades que años atrás. Antes Carabineros tenía la facultad de poder detener una persona, controlarlo en la calle como correspondía. Hoy ya no lo puede hacer”, dice.

Así, con nuevas facultades para estos nuevos “policías”, Plaza habla de la detención por sospecha.

“La policía ha ido perdiendo territorio y la delincuencia ha ido creciendo enormemente debido a situaciones como esta. Creo que los municipios deberíamos reforzar a Carabineros para que se dediquen de lleno a la seguridad de la gente”, dice Plaza.

La gran diferencia entre los guardias municipales que actualmente se pasean de ropa semi miliciana por algunas comunas que pueden pagar el serivicio, es que esta policía civil podrá hacer dos cosas esenciales: la primera es detener a la gente. “Cuando se pille a alguien cometiendo un delito flagrante, ellos podrán tomarlo detenido”, aclara Marcelo Torres. La otra, es que podrán portar armas.

“¡Pero no armas de fuego!”, dice apresuradamente Luis Plaza. “No, por ningún motivo”, aclara certero el alcalde. Luego lo piensa mejor. “De inmediato no. Pero pongamosle que pasa el tiempo y vayamos preparando la sociedad, para que puedan utilizar armas, pero eso tendría que pasar un tiempo como corresponde”, dice Plaza.

¿Qué armas podrían usar?
-Pueden usar lumas, pueden usar esposas, pueden usar otro tipo de cosas. Pero armas de fuego yo creo que todavía no. Tendrían verlo los legisladores

¿Y shocks eléctricos o gas pimienta?
-Bueno, yo creo que sí, pero con la debida responsabilidad.

Además, tanto Plaza como Torres denuncian que en sus comunas, sencillamente el número de pacos no es suficiente. No dan abasto. El concejal afirma que en Maipú existe un paco cada 1500 habitantes, y el alcalde dice que en cada turno, entre pacos que se tienen que quedar en la comisaría y otros en cursos y capacitación, apenas 30 efectivos se pasean por las calles de Cerro Navia. Entonces, ¿Por qué no simplemente sacar más pacos? “El problema es que sacan y sacan policías a la calle pero no tenemos la capacidad de poder tenerlos a todos en una comisaría. Comunmente son contratados Carabineros muy nuevos y hay que prepararlos con la debida seguridad y preparación para la calle. Uno no puede llegar y poner de verde a un joven y mandarlo al choque. Son inexpertos”, asegura Luis Plaza.

Entonces la pregunta cae de cajón. ¿Qué diferencia a un guardia civil de un paco? ¿Qué hace que un civil armado esté mejor preparado que un paco? Para Luis Plaza, la diferencia es un curso.

“No, es que hay una cosa. Hay mucho Carabinero que hoy se ha retirado de las filas. Esa es gente que nosotros podríamos utilizar. De las distintas ramas de las Fuerzas Armadas también. Tienen un criterio formado de cómo actuar y lo harían responsablemente. Y los que no, habría que hacerles un curso de mínimo un año para poder lanzarlos a la calle”, dice el edil.

La medida, aclara Marcelo Torres, se financiaría con el Fondo Común Municipal, cosa que ninguna comuna se quede sin policía civil por no contar con las lucas suficientes. Así, todas tendrían un piso mínimo.

La delincuencia que denuncian las autoridades comunales se enmarca dentro del esfuerzo que ha hecho el gobierno por combatir los índices de criminalidad, que no han hecho más que subir. Pero ¿acaso el gobierno ha tenido mano blanda con los delincuentes? Luis Plaza lo niega. “Bajo ningún punto de vista. La delincuencia ha ido creciendo en los últimos 20 años. Eso ha ocurrido principalmente por el buen trato que le dan los fiscales y los jueces a los delincuentes que nunca están más de 12 horas detenidos”

La famosa puerta giratoria
-Eso, la puerta giratoria. Hay que ponerle candado por todos lados.

Lo digo porque el presidente Piñera decía en su promesa de campaña que iba a cerrar la puerta giratoria.
-Claro pero qué va a poder hacer el presidente cuando tiene al poder judicial que no hace la pega como corresponde.