La sospecha de espionaje recorre por estos días en el edificio que alberga al Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrel), luego que la PDI detuviera en su oficina, el pasado 16 de marzo al jefe de informática por el hurto de tres discos duros y dos memorias de almacenamiento, da cuenta hoy el diario La Tercera.

El imputado es Jaime Castro de 37 años, quien ya confesó el delito ante la Fiscalía Centro Norte, para luego ser formalizado ante el Séptimo Tribunal de Garantía de Santiago por “hurto agravado”. El juzgado además le impuso la medida cautelar de firma mensual en el Ministerio Público.

De acuerdo a la publicación, el hecho derivó en la preocupación entre los funcionarios de la Cancillería, porque informática, en cualquier repartición que maneja información secreta es altamente sensible. Máxime cuando también está a cargo de mantener la seguridad de las comunicaciones con las delegaciones diplomáticas con países vecinos como Argentina, Perú y Bolivia.

Las sospechas de que puede haber algo más que un simple hurto aumentan, debido a que Castro ha viajado en distintas oportunidades a verificar las redes al extranjero y según La Tercera hoy debe hacer lo propio en Buenos Aires junto al director del Área Carlos Fuentes.

En la indagatoria de la fiscalía, Castro aseguró que todos los elementos los vendió en 100 mil pesos, pero esa versión no es concordante con el precio de los aparatos, que según La Tercera, supera el millón. A eso se agrega que el funcionario recibe como sueldo más de 2 millones 300 mil pesos mensuales, más las horas extraordinarias.

Según el matutino, en la Cancillería le bajaron el perfil al asunto, señalando que los discos duros estaban vacíos, que se realiza un sumario y que se redoblaron las medidas de seguridad. Lo particular es que el funcionario sigue trabajando.

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