*Por Sebastián Donoso Gómez

Cuando hablamos del movimiento estudiantil, hacemos referencia al año 2011, periodo que quedará en la memoria de muchos, pero no solo de quienes participaron en aquellas movilizaciones, sino en el registro histórico de una sociedad y de una generación a nivel mundial.

Es por esto, que no soy quien para hacer las evaluaciones finales ni las apreciaciones oficiales, pero si me corresponde hablar de lo que hacemos hoy en día y nuestro trabajo en la Feusach, es decir mesa ejecutiva, consejeros, centros de estudiantes y vocerías.

El pasado 25 de abril, demostrarmos que los planteamientos del movimiento estudiantil están vigentes; la fuerza y la convicción no han decaído, lo que se ha visto reflejado en los miles de estudiantes que salieron a la calle. Sin embargo, el gobierno ha planteado diferentes formas de debilitar estas convicciones, pero hemos tenido la capacidad de contraponer argumentos ante lineamientos que simplemente no se relacionan con la voluntad de los estudiantes, ni de la sociedad en su conjunto. Esto se demuestra con el apoyo de un 80% de la ciudadanía a nuestras demandas. Pero por lo que podemos darnos cuenta, para el gobierno no es relevante.

Es por esto que me gustaría generar una discusión profunda en base a la propuesta que hace el MINEDUC sobre financiamiento, el llamado “Sistema Integrado de Financiamiento de los Estudiantes de Educación Superior: Más equidad y calidad”. Para este análisis, profundizaré en algunos puntos que desde mi perspectiva tienen mayor relevancia y que puedan contribuir a nutrir el debate, entendiendo que como FEUSACH hemos hablado de la importancia de tratar la educación como un conjunto de elemento: Calidad, Acceso, Democracia y Financiamiento.

PRIMERO

Se logra uno de los objetivos del movimiento: sacamos a la banca privada de la educación y se destinan fondos estatales. Sin embargo, son fondos en formato de crédito y se ha dicho en reiteradas oportunidades, “cambiamos deuda por deuda”, de una deuda privada a una estatal.

Otro elemento importante es que se sigue en la lógica de financiar la demanda. Esto es independiente del proyecto educativo que presenten las distintas casas de estudios (oferta) y de si estas cumplen con requisitos de calidad y por sobre todo no lucrar, ya que finalmente se está asegurando el financiamiento al 90% de los estudiantes.

También es importante reflexionar, que las universidades que realizan extensión, investigación y docencia, requieren más recursos que una universidad que (cuestionablemente) se dedica solamente a docencia, lo cual no está considerado por este proyecto al entregar recursos a la demanda.

SEGUNDO

Cuando hablamos de modificar los requisitos de puntaje de los estudiantes para adquirir una beca universitaria y el resultado es bajar el puntaje PSU de acuerdo a los quintiles; cuando hablamos de un sistema único de becas y créditos, eliminando becas como la BEA (Beca de Excelencia Académica) que considera costear el arancel de referencia al 5% mejor de cada colegio, se presenta los siguientes problemas:

• Seguimos validando un sistema de ingreso que lo único que perpetua es la segregación socioeconómica.

• No se habla del ranking, una medida que si bien no soluciona el problema de fondo, ayuda a democratizar el acceso a la educación superior, lo cual es fundamental para una sociedad más justa.

• Es en esta misma línea, que junto al trabajo que estamos realizando con el Profesor Francisco Javier Gil (ex Rector de la Universidad Cardenal Raúl Silva Henríquez e impulsor del Programa Propedéutico en la USACH), podemos ver que el hecho de eliminar la beca BEA genera un retroceso tremendo en términos de acceso, al ponerse en riesgo la viabilidad de los propedéuticos en el país. Recordemos que los estudiantes que ingresan por esta vía a la Universidad (cosa que ha demostrado ser exitosa) no logran obtener sobre 500 puntos, los cuales claramente no reflejan la capacidad y motivación que estos estudiantes poseen.

De acuerdo a esto, la propuesta del gobierno complejiza los esfuerzos realizados por las diferentes instituciones en materia de movilidad social, cuando debería ser todo lo contrario. Más que mal, son las universidades las que están colaborando con un objetivo de Estado y por lo cual deben buscarse todos los mecanismos para poder facilitar su labor.

TERCERO

La brecha entre los aranceles de referencia y aranceles reales, es un tema no menos controversial sobre todo para las universidades estatales, ya que da cuenta del abandono permanente que ha tenido el Estado, más aún cuando se plantea un sistema que se enfoca netamente en la demanda.

En el actual sistema, tenemos instituciones que poseen un arancel real que es un 100% más alto que el arancel de referencia, tomando en cuenta que el proyecto busca que las instituciones financien este delta a través de becas o créditos, en un sistema privado del que el estado no se ha hecho responsable al no tener una institucionalidad fiszcalizadora.

Hablamos de un sistema que está totalmente desregulado, quedando al arbitrio de las voluntades privadas la determinación de los aranceles y cuál es el destino de esos recursos. Si esta posición se materializa, con la inexistencia de una institucionalidad que no permita y castigue el lucro, se profundizarán los conflictos y los intereses privados permanecerán en la delantera.

CUARTO

El cuarto punto, son los anuncios generales del proyecto, pero es importante destacar que lo complejo de sus planteamientos, es aquello que no se dice.

El movimiento estudiantil ha planteado que se busca un Estado Garante en la educación, ya que actualmente tenemos un Estado Subsidiario y este sistema solo lo cambia a Financista de la Educación.

Como estudiantes tenemos el desafio de abordar la problemática de educación desde sus distintas aristas, al evidenciarse que este sistema requiere cambios estructurales con una perspectiva orientada a un proyecto educativo que busca la educación pública, gratuita y de calidad en todos sus niveles. Por ende, nuestras discusiones deben ser elaboradas desde una perspectiva holística y no atomizada de la educación.

La educación superior es un eslabón más, que responde a las desigualdades del sistema educativo. Es por esto, que temas contingentes como la Ley de Desmunicipalización y Estatuto Docente, también son resortes de nuestra discusión.
A su vez, es importante discutir los ejes que mueven nuestra visión de educación: Acceso, Democratización, Financiamiento y Calidad, la cual debemos abordarla con miras a avanzar en la construcción de un sistema público con las características antes mencionadas.

Como Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago de Chile, creemos firmemente que podemos estar a la altura de este desafío, no solo teniendo una visión propia de la educación superior, sino que una mirada en torno a la educación pública, que aporte al desarrollo social, económico y político de nuestro país. Los invito a ampliar la mirada y ser agentes activos de la crítica y de la propuesta.

*Presidente de la Federación de Estudiantes Universidad de Santiago, Feusach