Michelle Obama, la esposa del presidente de Estados Unidos, sorprendió contando algunas intimidades del matrimonio en una entrevista distendida con la revista italiana Chi . Allí relató un día típico en la Casa Blanca, dio detalles domésticos de la vida familiar, pero también se refirió a los sentimientos hacia su marido. “ A veces siento que Barack no me quiere ”, confesó en un momento, ante el asombro de los periodistas. Aunque inmediatamente aclaró que era una sensación pasajera e inexacta. “Sólo con hablar con él ya me siento segura y me doy cuenta de que, en realidad, me adora ”, completó la primera dama.

Michelle se mostró muy natural y abierta durante la charla con los periodistas, con diálogos divertidos y espontáneos. Explicó que vive y trabaja en la Casa Blanca, y luego detalló: “Cenamos a las 18.30, hablamos media hora con las nenas y luego ellas sacan al perro. Mientras tanto, mi marido y yo hablamos sobre la situación del país. Siempre me voy yo antes a la cama, luego Barack me arropa, apaga la luz y seguimos hablando ”.

Además, la primera dama habló sobre una de sus grandes pasiones: la música. A Michelle le encanta Beyoncé, tanto que ha confesado que si tuviese talento querría ser como la cantante. Para ella, tiene un poder extraordinario y los músicos viven la vida de una forma diferente.

El gusto por este arte lo comparte con su marido, el jefe de Estado, quien en más de una ocasión mostró su inclinación por el canto en algún acto público informal. “Canta dando vueltas por la casa, a veces no puedo conseguir que pare”, contó Michelle entre risas.

En otro tramo de la entrevista, esta abogada de 48 años, nacida en Chicago, que fue figura central en la primera campaña presidencial de Obama, admitió que para una pareja sometida a tantas obligaciones y responsabilidades no es nada fácil encontrar tiempo libre para disfrutarlo juntos. Aunque detalló que siempre hacen un hueco en el día a día. Cuando se le preguntó cómo hacían para mantener un matrimonio tan prolongado, bromeó sobre el tema y dijo que el secreto radica en que no se toman las cosas demasiado en serio. “Por ejemplo, cuando salimos a hacer deporte juntos estamos todo el tiempo riéndonos de nosotros mismos”, explicó.