Foto: Alejandro Olivares

A comienzos del 2011, el arquitecto Tomás Domínguez Balmaceda denunció irregularidades y abandono en la reconstrucción del Cementerio General post terremoto 2010. En el reportaje Los Muertos Damnificados, aparecido en el The Clinic 392, Domínguez explicaba que había recurrido a Contraloría para denunciar el incumplimiento de funciones del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Hace dos meses, la inquietud de Domínguez tuvo resultados: luego de doce años de administración, el director del Cementerio, Tulio Guevara, debió dejar el cargo en manos de Pablo Zenteno Vergara. También habrá sumarios dentro del CMN para el ex secretario ejecutivo, Óscar Acuña, y la directora de la Dibam, Magdalena Krebs.

Esto luego de que, mediante un dictamen, Contraloría rectificara que el Cementerio General, por ser un monumento nacional, depende del CMN, y que la institución no realizó un diagnóstico oficial de los daños que el sismo ocasionó al Casco Histórico del Cementerio. Además, Contraloría recordó que desde 1992 el dominio del Cementerio corresponde a la Municipalidad de Recoleta, por lo que los costos de reparación no corren por cuenta de los particulares, sino del municipio.

Según el informe de Contraloría, se detectaron ejecuciones de obras de reparación y restauración en algunos pabellones, edificios y capillas, realizadas sin autorización previa del CMN ni de la Dirección de Obras de la Municipalidad. Tampoco existió autorización del CMN para remover ciertas piezas de arte del Cementerio, de las cuales la administración ni siquiera lleva registro documental. De las obras desaparecidas -entre ellas la escultura de la Madonna y el Niño- no hay denuncias formales ni anotaciones en el libro de seguridad. Contraloría, por último, conminó al CMN a confeccionar un plan de manejo del Cementerio General que permita su conservación y elaborar un catastro detallado de las unidades que conforman el Monumento Histórico.

Al cierre de esta edición, el CMN no se pronunció al respecto.