Fuente: Lacapital.com.ar

Los protagonistas del libro Guardapolvos (editorial Planeta, 2012) son médicos. Martín De Ambrosio, el periodista que se atrevió a investigar sobre el fascinante mundo del sexo en los hospitales y sanatorios, señala que “el hospital es un lugar de encierro, pero con poros que permanentemente exudan … es una comunidad particular, en constante contacto con los cuerpos…”.

Después de veinticinco entrevistas personales a médicos, De Ambrosio _subeditor del diario Perfil, quien además escribe en numerosas revistas del exterior_ logró un libro atractivo de principio a fin que refleja sin tapujos ni prejuicios como las guardias, por ejemplo, resultan el ámbito propicio y son un paraíso sexual en medio del trabajo agotador. Entre otros aspectos, en más de 250 páginas, y según el relato de las mujeres involucradas, queda claro cuáles son las especialidades más hot de la medicina.

La Capital se animó a hacer un ranking.

1- Cirujanos: por lejos, son señalados como los más atrevidos y mujeriegos. Las médicas son las que los describen como “los peores” porque tienen “sexo con todas”. Administrativas, instrumentistas, colegas, suelen caer en las redes de estos especialistas que no tienen horario, y salen a “operar” a cualquier hora y por tiempo indeterminado. Son, además, los que ejercen “el poder” con mayor desparpajo.

2- Traumatólogos: ocupan el segundo puesto en la escala de los “latin lovers”. Son el prototipo del médico galán. “Le dan a todo lo que pasa por el camino”, confiesan sus colegas.

3- Clínicos: Aunque las mujeres los anotan en el grupo de los menos atractivos del universo médico, coinciden en que son de los que más buscan generar encuentros íntimos, y muchas veces lo logran.

4- Terapistas: el agotamiento y la cercanía con la muerte tienen que ver con el aumento de la libido. “En las guardias se tiene mucho sexo”, relatan enfermeras y médicas. No sólo con compañeras de trabajo, también esposas o madres de pacientes caen rendidas ante ellos después de soportar días o semanas de esperas angustiosas.

5- Ginecólogos: como viven rodeados de mujeres, son los menos desesperados por tenerlas. “Están aburridos, por eso los seduce más un escote, una buena calza, o la insinuación, que la cosa directa y burda”. En una fiesta, “si hay ginecólgos o pediatras, no es tan divertida como cuando hay cirujanos”. Las confesiones, hablan por si solas.