El fiscal Jaime Retamal, designado para llevar la investigación por el millonario sobreprecio en la compra de detectores de droga y que gatilló la salida de Alejandro Peña desde el Ministerio del Interior, tiene un largo camino llevando causas contra la corrupción.

Antes de entrar al Ministerio Público en 2003, este ex alumno del Lasalle y abogado de la Universidad de Chile, comenzó su vida profesional a mediados de los 80 -siendo todavía un estudiante- como el secretario privado del ex ministro de la Corte Suprema, Mario Garrido Montt, de quien además fue su ayudante en la casa de Bello.

En 1987 ingresó al Consejo de Defensa del Estado (CDE) y nunca más dejó de relacionarse con el derecho penal.

Entre los casos que le correspondió llevar en el organismo que defiende los intereses del fisco, destacan –a mediados de los 90- las millonarias irregularidades ocurridas en el Hospital Militar que recién fue fallado por la Suprema en 2011.

Hijo de una profesora normalista, debió hacerse cargo muy joven de las responsabilidades familiares, cuestión que –aseguran sus colegas- le templó el carácter y lo fue modelando hacia el ámbito de la persecución de los delitos, junto a la influencia que en él jugó Garrido Montt.

Formal, de buen trato -“livianito de sangre”, dicen sus compañeros de labores- en el CDE también estuvo a cargo de llevar el proceso que aún se sustancia en el antiguo sistema, por la corrupción en la compra que hizo la FACh de los aviones Mirage, hoy cargo del ministro en visita Omar Astudillo.

En el CDE Retamal tuvo una carrera funcionaria destacada. Los abogados que trabajaron de cerca con él lo califican como un profesional “sistemático”, “disciplinado” y “perseguidor implacable”.

Ceuta y Gibraltar

Cuando trabajaba en el CDE era un abogado bien conceptuado. De hecho, ostentaba un mejor grado funcionario que sus entonces colegas Sabas Chahuán y Nicolás Arrieta, el primero actual fiscal nacional y el segundo jefe nacional de drogas de la entidad perseguidora.

Cuando ingresó al Ministerio Público en 2003, no sólo tenía la experiencia judicial y del CDE, sino además un máster en derecho penal en la universidad Pompeu Fabra de Barcelona, España.

Actualmente trabaja en la Fiscalía Centro Norte en una Unidad de Delitos de Alta Complejidad, cuyo jefe es José Morales, el mismo que lleva el caso de La Polar. En dicho departamento también Retamal le corresponde investigar causas por narcotráfico, expertis que trasmite a los magistrados que toman cursos en la Academia Judicial, donde imparte clases sobre crimen organizado, lavado de dinero y la figura de la asociación ilícita.

No todo para Retamal ha sido victorias, pese a ser uno de los fiscales con la mayor cantidad de casos llevados a juicio oral. Este año conoció la derrota, luego que un tribunal oral declarara inocente a un sujeto que importaba Ayaguasca desde Bolivia para hacer sanaciones en el Cajón del Maipo.

Retamal intentó convencer al tribunal de que el principio activo de la planta amazónica era una droga, pero la justicia consideró lo contrario.