Vía Rollingstone.com
Hay paisajes que sostienen su encanto en cualquier momento del año. Otros, en cambio, o bien pierden su gracia en la estación incorrecta o, peor aún, transmiten una devastadora imagen de soledad y abandono. Para comprobarlo, basta solamente con irse a cualquier destino costero fuera de temporada para encontrarse con poco más que un páramo. Si a ese paisaje se le suma la inexorable sensación del próximo comienzo de la semana hábil, la ecuación puede acarrear consecuencias de grueso calibre.

Morrissey comprobó en carne propia lo desoladora que puede ser una ciudad lindera al mar cuando el verano ya se fue hace rato, tras una visita a la localidad portuaria de Borth, en Gales. Las sensaciones que le despertó estar en una ciudad casi fantasma e inactiva encontraron un punto en común con una lectura para entonces reciente del ex The Smiths: la novela On the Beach, de Nevil Shute, en la que un grupo de personas espera en Melbourne la llegada de una inminente debacle nuclear.

Esa mezcla de sensaciones es el núcleo duro de “Everyday Is Like Sunday”. Al momento en que fue compuesta (en 1988), los turistas británicos comenzaron a viajar cada vez con mayor frecuencia a España, por lo que varios destinos costeros en el Reino Unido empezaban su lento camino hacia la decadencia y el olvido. Ante este panorama, en el que cada día se siente como un domingo, silencioso y gris, ¿qué más se puede hacer salvo esperar el fin del mundo? Al menos, la caída de una bomba atómica podría significar el fin del tedio y la depresión.

A pesar de su estribillo de adhesión instantánea y su video filmado en Southend-on-Sea , el tema tuvo una tibia recepción al momento de editarse. Si bien su simple debut, “Suedehead”, parecía garantizar la continuidad de éxito tras la separación de The Smiths, la controversia que generó el siguiente corte de difusión, “Bengali in Platforms”, puso un freno abrupto a su exposición. No fue hasta un par de años después, cuando The Pretenders grabara su propia versión del tema, que finalmente “Everyday Is Like Sunday” pudo ser reconocida por su propio peso, sin estar envuelta en polémicas que opacasen su brillo.