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Opinión

26 de julio de 2013

La noche del Zelota de Camilo Brodsky: El metal tranquilo de su voz

Todos los miles de millones de vidas que me han precedido en este planeta están ante mí en este momento. Veo hombres de todas las edades, de todas las razas, de todos los colores. Luchando, matando, construyendo, danzando, cantando. Así, de esta manera “tranquila”, arranca el texto que le da nombre al libro “La noche […]

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Todos los miles de millones de vidas que me han precedido en este planeta están ante mí en este momento. Veo hombres de todas las edades, de todas las razas, de todos los colores. Luchando, matando, construyendo, danzando, cantando. Así, de esta manera “tranquila”, arranca el texto que le da nombre al libro “La noche del zelota”, de Camilo Brodsky. Quizás sea porque tal vez lo único realmente tranquilo que domina en estas páginas sea el metálico sabor de la sangre que se desgarra.

Al lector desprevenido le puede parecer una cronología histórica, a saltos, de la violencia más feroz. Pero no es eso; es solo violencia y sangre, aunque empiece en el mar de Galilea y termine en los pasillos del banco Hibernia. Aunque no es cualquier sangre ni cualquier violencia, porque este es un libro político, un libro incendiario, un libro capucha y deslenguado, un libro de poemas, de conversaciones, de diarios de guerra.

Se trata del tercer libro de Camilo Brodsky y, se supone, éste será a su vez parte de una trilogía. Ya en el anterior de sus libros “Whitechapel” (Premio Municipal de Literatura de Santiago) es posible hacerse a la idea de este sabor a sangre y violencia, como cuando relata, desde una pensión en Quintero, un incesto en la tarde marina / penetrante como el yodo junto al muelle o remata en otro más adelante, provocativamente: Matar / es tener la llave de una puerta. Hay quienes han dicho que, por eso mismo, ese libro se debió llamar “weichafe”. Otros, seguramente mal intencionados, aseguran que ese libro fue la puerta a una amistad del autor con su vecino José Luis Rosasco.

“La noche del zelota” es un libro de punta a cabo. Se puede nominalmente ajustar al género poético, pero no es un libro de poemas. Se trata de un libro que trabaja sobre una idea y la desarrolla; no de un poemario que junta un grupo de poemas agrupables. Es un libro que no le teme a los recursos que le sean necesarios; usando la voz de otros, como cuando reescribe una nota de prensa de José Martí o cuando cita un poema de Huidobro como si fuese propio. Es un libro que tiene como eje la memoria, cosa que deja en evidencia ya desde las dedicatorias.

La idea de repaso de episodios violentos y crueles de los guerreros, permite hacerse una idea la obsesión por la brutalidad sin remedio en la historia de la humanidad. Bertrand Russell sostenía que “ningún sistema tiene posibilidades de funcionar mientras los hombres sean tan desdichados que el exterminio mutuo les parezca menos terrible que afrontar continuamente la luz del día”. Y es justamente ahí donde es posible entender este catálogo sangriento y doloroso del zelota, en donde la paz no es nada más que una resistencia a las terribles satisfacciones de guerra, como dice Judith Butler.

Tu dolor
no es mi dolor
mi dolor
no es tu dolor
.

En medio de este campo de guerra, de violencia, tortura y sangre, aparece un poeta que se reclama para sí: Es cierto: yo también quisiera / escribir poemas de amor de vez en cuando. Y lo hace, como se puede ver en el desgarrador poema “La bicicleta de Sergio Tormen” y sus tiritas de carnicería colgando de los mangos. La nostalgia es también una forma amorosa de escribir.

Es un libro que, pese a todo, no carece de humor en ningún momento. Es también un libro curioso, que si uno quiere puede leerlo de atrás hacia adelante. De este modo el lector podrá descubrir que, contra toda costumbre, están en la segunda mitad las mejores líneas de este libro. Es una obra de esta década, en su lenguaje, en su fuerte olor a bencina dispuesto a acabar con todo, en la afónica voz que canta en un hilo, como su autor el día de su lanzamiento. Solo resta esperar que sea posible encontrar este libro en todas las librerías y en cada biblioteca, para que así el lector, al igual que Brodsky, quede atrapado en un lenguaje enamorado de la muerte.

“La noche del zelota”
Camilo Brodsky
Santiago, Das Kapital, 2013.

*Bibliotecario

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