Augusto acaba de iniciar sesión

-Augusto: Suéltame la mano, Lucía, que ahora sí que veo la luz al final del túnel…
-José Toribio: ¡Psst! ¡Augusto! ¡Es por acá!
-Augusto: ¡Estoy volando, estoy volando!. La Moneda se ve clarito desde acá. Como en los viejos tiempos. Todavía me acuerdo: “¡Avísenle a todos los güeones que en cinco minutos bombardeamos, jejeje! Y lo metemos en un cajón y el avión se cae, jejjeje”.
-José Toribio: ¡Es por acá, Augusto! ¡No seai porfiao!
-Augusto: ¡Y tanta gente en La Alameda!… ¡Yo sabía que le íbamos a ganar al Pachuca! ¡Grande Colo Colo! ¡Grande Mati!
-José Toribio: No, Augusto, Colo Colo juega el miércoles.
-Augusto: Esa voz, la conozco.
-José Toribio: Paraste los bototos, Augusto. La gente está celebrando. Hasta a mí me dio sed con tanta champaña.
-Augusto: Con que celebrando los güeones… ¡Grupúsculos mal agradecidos! Ahí les va un gargajo. Pero esa voz, esa voz la conozco… ¿Pepe, eres tú, Pepe?
-José Toribio: No, gueón, soy el fantasma de las Navidades pasadas. Yo mismo soy, pueh. Mira, te hice un vinito navegado pa la bienvenida, pero aterriza antes.

-José Toribio: ¡Guarda con las alas, güeon, que me botai la jarra!
-Augusto (aterrizando): ¡Chucha! Entonces me morí de verdá… ¿No se suponía que era tongo?
-José Toribio: La idea era hacerte una parada, con guardia de honor y esquinazo. Pero a ti no más se te ocurre morirte un domingo. Todos con la mansa caña.
-Augusto: ¿Pepe? ¿Viejo perro? ¡¡¡¡¡¡Tanto tiempo!!!!!. Déjame darte un abrazo viril, como soldados que somos. Pero antes dime cómo crestas se retraen estas alas. ¡Me viera la tropa! Parezco maraco.
-José Toribio: Ejem, Augusto, no son alas, son membranas. Después te explico.
-Augusto: ¿Y los demás? ¿Dónde está Jaime? ¿Y Mendoza? ¿Dónde está Gordon con mi escolta? Hasta a Leigh tengo ganas de verlo. ¡Se va a morir de envidia con mis alas!
-José Toribio: Membranas, Augusto, membranas.
-Augusto: La misma gueá. ¿Dónde están los otros?
-José Toribio: Jaime se cambió de equipo y ahora está con los de arriba, asesorando a San Pedro en la nueva etapa, después del cagazo del Evangelio según Judas. Gordon rompió el silencio. Mendoza también nos traicionó. Sólo quedamos yo, Rosende, Forestier, unos cuantos más y el Jefazo. Bueno, y tú ahora…
-Augusto: ¿Jefazo? ¿Qué Jefazo? ¿No se supone que yo estoy al mando?
José Toribio: El Jefazo, poh, El Que La Lleva acá abajo. Te quiere puro conocer. Pero antes yo me avivé y te quería proponer un trato. Tengo la escuadra lista, acuartelada, como en los viejos tiempos, Augusto.
-Augusto: Puta, Pepe, no hay cambiado. Esa historia como que la conozco, un deja vu.
-José Toribio: Bajo mi palabra de honor el Golpe será el próximo martes…
-Augusto: … Ya sé, ya sé… A las 06.00 AM. Plan Cochayuyo, Operación Silencio y toa la cacha de la espada. Tengo que firmar al reverso. Y lo echamos en un avión y el avión se cae. Hasta traje mis lentes oscuros pa la foto.
-José Toribio: ¿Salucita, entonces?
-Augusto: Salucita. Cof, cof. No hay cambiado, Pepe, harto cabezón el clery.
-José Toribio: ¡Puta que somos diablos!