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Cultura

17 de Diciembre de 2013

La Ruta Trasnochada: La fiesta de los pintores de los ochenta en el Bellas Artes

Partió como un homenaje, una revisión, a la generación del 13, con motivo de su centenario, pero de a poco comenzó a transformarse, en palabras de Jorge «Coco» González, uno de los gestores, en «un levantamiento histórico emocional desde 1986 hasta hoy». Porque los encargados de hacerlo fueron pintores de los ochenta, «Coco» González, Mauro […]

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Partió como un homenaje, una revisión, a la generación del 13, con motivo de su centenario, pero de a poco comenzó a transformarse, en palabras de Jorge «Coco» González, uno de los gestores, en «un levantamiento histórico emocional desde 1986 hasta hoy». Porque los encargados de hacerlo fueron pintores de los ochenta, «Coco» González, Mauro Jofré y Carlos «Carlangas» Araya, tres representantes de la generación ochentera formada en la Universidad de Chile, un grupo poco estudiado en el país, que se desarrolló subterráneamente durante la dictadura y cuya historia luego quedó sepultada bajo un halo de “fracaso”- u oculto bajo la llegada del libre mercado.

González, Jofré y Araya tardaron poco en encontrar los vínculos con quienes definen sus «abuelos putativos».
-Hay varias cosas: primero, ellos fueron la primera generación de pintores formada en Chile, eran bohemios, tuvieron vidas terribles y fueron reconocidos como una generación turbulenta y nosotros también, jajajaja -dice Carlangas.
-Hay una cosa de transición, también. Ellos eran una generación que venía del campo a la ciudad y nosotros de alguna manera vamos de la ciudad a la tecnología y en ese cambio nos quedamos a contrapelo -agrega González.
Carlangas añade:

-Yo creo que nosotros estamos vivos nada más que porque la medicina ha progresado, jaja. En esa época se morían nomás.
Es cierto. A la del 13 también la conocen como la Generación Trágica porque todos se murieron muy jóvenes (del Centenario, le llaman otros). La mayoría era de clase media, además.

¿Qué los define a ustedes como generación?
-Al final podríamos decirte qué vemos cada uno. Yo en lo personal veo los sentimientos. En el fondo lo que yo sentía cuando estudié en la Chile, lo que veía, es que éramos una generación resentida socialmente, resentida políticamente, resentida estéticamente -responde González.

-Pero no resentida entre nosotros, si no no habría generación -replica Mauro.

-No, pero hablo como un sino de emoción como para decírtelo. A lo mejor ustedes tienen otras sensaciones. Yo siento que eso… y que además tuvimos entre la suerte por un lado y por otro la confrontación a un país real, porque la Chile cuando estudiamos era una facultad muy transversal, había gente con mucho dinero y gente que se subía a la micro vendiendo superochos para llegar a la escuela. Caminando. Así era -concede González.

-Había un compañero que caminaba dos horas para llegar -recuerda Carlanga.

González sigue:
-Yo te hablo de resentimiento porque yo que soy clasemediero arribista, era lo que sentía, por qué otros y a ti no. Era lo que sentía más fuerte. En cambio ahora la Chile no es así, ahora que tengo la suerte de hacer clases en la Católica, siento que la Católica es como la Chile de nuestra época. A pesar de que la Católica siempre va a ser la Católica, pero a nivel de la gente que está estudiando es mucho más transversal.

Mauro Jofré interviene:
-Yo tengo un recuerdo un poco más alegre, jaja. Todos vivíamos en la dictadura, una época oscura, no se salía de la casa, se veía Sábados Gigantes. En cambio, en la escuela conocí un mundo que se abre, con gente que hace música, la misma ciudad, y dejai de pensar que la dictadura es importante. había muchas cosas que conocer, cosas de afuera, de adentro, de nosotros mismos, yo lo pasé bien dentro de la dictadura misma, que si nos pillaban en la calle tomando nos llevaban presos, y eso pasó varias veces, pero ya era un chiste.

-Los ochenta tuvo una particularidad que se ha ido perdiendo en el tiempo, que permitía estar sin estar. Tú podías participar de las cosas, pero que nadie te conociera. Ahora es más complejo, estái o no estái, no hay términos medios. Los ochenta tuvo ese matiz. Por ejemplo, yo que siempre he sido más nerd, me acuerdo de muchas cosas porque estuve ahí que a veces mis mismos amigos no se acuerdan, pero era porque la energía te posibilitaba participar, había como una necesidad de todos nosotros de estar, aunque lo sintieras de diferente manera. Me pasa que ahora hago estas cosas porque siento la emoción de los ochenta pero a destiempo. En los ochenta no podría haber hecho esto. Estos (Carlanga y Mauro) hicieron un proyecto que se llamaba el Festival de los Corazones Duros, en el Centro Cultural Mapocho, en el segundo piso. Tocaron Los Índices, tocaron Los Tres por primera vez, invitaron amigos. Y es muy loco porque eso ha quedado en el tiempo. Ahora nos queremos más en general pero pero en la época igual era rudo -explica González.

-Yo me acuerdo que esa exposición era súper oscura -dice Mauro.
-A mí me robaron una pintura -sigue Carlangas.
-Me dijeron, esta exposicion la puedes ver en Alemania o en otra parte, pintan lo mismo. Eran temas oscuros, nosotros estábamos ahí -reflexiona Mauro.

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