Un grupo de ex militares constitucionalistas y académicos encabezan una campaña de recolección de firmas para pedirle a la Presidente electa, Michelle Bachelet, que retire la estatua al almirante Merino que se alza, desde mayo de 2002, en los jardines del Museo Marítimo, y que es visible desde el paseo 21 de Mayo de la ciudad de Valparaíso. Junto a ello, exigen la remoción del nombre “Merino” de un navío de la Armada, un auditorio de la ex Academia de Guerra Naval, y una sala del mencionado museo.

“Merino fue un extravagante miembro de la junta militar, partidario de resolver los problemas del mundo a través de una tercera guerra mundial y los litigios chileno-argentinos a través de otra guerra que se decidiría en un colosal combate naval. Quienes vivieron los años de la dictadura, recuerdan las engreídas lecciones televisadas prodigadas a través de la televisión por el vicealmirante, de contenido racista hacia los bolivianos, calificados de “auquénidos meta-morfoseados”, y justificadoras de la tortura con el “argumento” tomado del franquismo, que los comunistas son “humanoides sin alma”, desprovistos, por tanto, de Derechos Humanos. Merino fue el inefable bufón de la odiosidad dictatorial”, señalan los firmante caracterizando al personaje en cuestión.

Pero “más allá de sus diatribas opuestas a la democracia y virulentamente intolerantes”, los promotores de la iniciativa enumeran los hechos concretos y de “extraordinaria gravedad” por los que la figura de Merino no debiese ser objeto de homenaje en ningún lugar del país, y menos en reparticiones del Estado.

Entre ellas, destacan que “fue uno de los principales responsables del golpe de Estado de 1973”, participando de su planificación y ejecución; se “insubordinó contra el Presidente de la República y contra su Comandante en Jefe”, en connivencia con círculos empresariales y el gobierno estadounidense de la época; y fue “responsable directo de crímenes de lesa-humanidad”, desde su rol de segundo hombre del régimen dictatorial.

Asimismo, los firmante destacan que la estatua a Merino simboliza “el golpe militar-empresarial”, puesto que fue financiada por “conocidos empresarios cómplices del golpe y de la dictadura como Eliodoro Matte, Ricardo Claro, Carlos Cáceres, Hernán Büchi, Gonzalo Boffil, Gonzalo Vial y Sergio de Castro”, entre otros.

“Señora Presidenta, el permitir que se mantenga la identificación de la Armada de Chile con Merino, no solo es una burla a las víctimas. Su presencia en un recinto naval indica, desafiante, que la Armada es un territorio donde subsisten los principios golpistas y las leyes de la República no rigen plenamente. Asimismo, ensalzar a Merino como ejemplo para los futuros marinos, constituye una amenaza a la democracia de nuestro país. Creemos que ha llegado la hora de imponer los principios democráticos en todo lugar, incluso en los recintos militares. Ningún cuerpo del Estado, menos aún las Fuerzas Armadas pueden sobreponerse a la soberanía popular”, concluye el texto, apelando a la condición de jefa suprema de las Fuerzas Armadas que Bachelet tendrá desde este marte 11 de marzo.

La incitativa está publicada en el sitio de peticiones Avaaz.org, donde cualquier interesado en hacerse parte de ella puede agregar su firma. En un principio, la idea es conseguir 10 mil rúbricas, teniendo hasta el momento poco más de mil.

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